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15 de Apr de 2021

Nacional

Madrugar, enredo que no se supera

PANAMÁ. Mili Morales y Mario Rodríguez se levantan todos los días a las 3 de la mañana. Ella vive en Antón y él en Tocumen, y todos los ...

PANAMÁ. Mili Morales y Mario Rodríguez se levantan todos los días a las 3 de la mañana. Ella vive en Antón y él en Tocumen, y todos los días gastan alrededor de 6 horas en el transporte público entre idas y vueltas.

Duermen menos de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud —6 a 8 horas diarias— y ningún segundo es desperdiciado en sus mañanas, porque eso podría significar viajar parado o llegar dos horas tarde al trabajo.

La rutina se repite de lunes a sábado y así, miles de panameños los acompañan en su recorrido los días que dure el año laboral.

Panamá, se ha convertido en una especie de tierra prometida para todo el que quiera hacer dinero en este lado del mundo. Prueba de ello son los 102,243 extranjeros que se sienten atraídos por su economía y la facilidad para hacer negocios y rentable para vivir.

Incluso en un estudio basado en información del Fondo Monetario Internacional (FMI) y publicado por Latinvex, Panamá es calificado como el segundo país más rico de latinoamérica.

Esto se debe a que la paridad de poder adquisitivo del Producto Interno Bruto per cápita (PIB) del país es de $16.329,39 en una media regional de US$12,818.

FALTA FELICIDAD

Sin embargo, pese al auge de la economía y los aires de desarrollo que se respiran en la ciudad capital, Panamá no figura en listas sobre nivel de vida satisfactorio como la de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicada en mayo del 2013 y basada en criterios como satisfacción, educación, salud, equilibrio entre vida y trabajo, ingresos y vivienda.

Entonces, en teoría, un panameño promedio tiene dinero suficiente para suplir sus necesidades básicas, pero no está satisfecho.

LAS PREOCUPACIONES PANAMEÑAS

La canasta básica, la seguridad y el transporte público son las principales preocupaciones de los ciudadanos según una encuesta publicada en agosto del 2013 por Ipsos.

Hoy, para que una familia istmeña pueda obtener los productos alimenticios básicos debe facturar $332.81 dólares, de acuerdo a un informe del Ministerio de Economía y Finanzas. Cuando el salario mínimo oscila entre $432 y $490 dólares mensuales.

En cuanto a seguridad, el 48% de los encuestados por Ipsos en agosto del 2013, consideran que la inseguridad, la violencia y la delincuencia son problemas graves de la sociedad panameña. En especial, los que viven en Panamá, Colón, la comarca Guna Yala y Darién.

La tasa actual de homicidios es de 18 por cada 100.000 habitantes en un país con una tasa de reincidencia delictiva de 60% en una población carcelaria de 14.626 detenidos, según la Dirección General del Sistema Penitenciario.

El transporte público es otro de los temas que causa inquietud y descontento entre los panameños.

En marzo, conforme a un sondeo de Ipsos, un 37% de los usuarios de transporte público considera que el servicio ha empeorado con la llegada del Metrobús, mientras que un 57% estaba en desacuerdo con la salida de los diablos rojos del sistema.

En agosto de 2013, las encuestas de esa misma empresa demostraron que el 38% de los encuestados ve el transporte público como una dificultad crítica del país.

SIGUE LA DESIGUALDAD

En apariencia, ser el segundo país más pudiente de América Latina no garantiza que se viva sin preocupaciones, ni que la riqueza este distribuida equitativamente.

Esa desigualdad a la hora de repartir la bonanza económica es lo que ubica a Panamá en el puesto 75 del Índice de Desarrollo Humano publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en abril del 2013.

En el Istmo, según datos de la Contraloría General de la República, el sector más rico, que representa un 20% de la población, concentra por lo menos el 78 % de la riqueza del país y el 20% más pobre sólo tiene el 1 % de los ingresos. Mientras que el 60% restante, tendría el otro 20 % de las ganancias del país.