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11 de Apr de 2021

Nacional

Las ferias del IMA: la otra cara del negociado agrícola

PANAMÁ. ‘¡Ajo a peso, lleve su sao a 75 centavos, hamaca a 15, aprovecheeeee!’, así se expresan al unísono más de una decena de personas...

PANAMÁ. ‘¡Ajo a peso, lleve su sao a 75 centavos, hamaca a 15, aprovecheeeee!’, así se expresan al unísono más de una decena de personas que promocionan sus productos afuera de una feria libre del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), en la ciudad de David. La principal arteria comercial de la provincia de Chiriquí.

La escena se repite todos los sábados. Son las 8:12 de la mañana, y al entrar al terreno pedregoso, cercado por alambre y custodiado por unidades de la Policía Nacional, se retrata lo agitado de la cadena de comercialización, del campo al mercado.

En una esquina, un hombre de tez morena, nos invita a su puesto. Se llama Rubén Darío Carrera y vende yuca a 15 centavos la libra; la misma que se vende a 30 centavos en Azuero y a 50 en la capital.

El acento característico del hombre interiorano lo expresa sin titubeos ni emoción: ‘¡La feria libre fue mi tabla de salvación! Los 16 quintales que traigo los vendo sin problemas’.

Así como Carrera hay muchos productores que ven en las ferias libres una alternativa para comercializar los productos que no venden al intermediario.

‘POR UN SAQUITO DE ARROZ’

Del otro lado están los consumidores. Ahí encontramos a don Julio, entrando con su bicicleta a la feria. Todos los sábados viaja religiosamente en este medio de transporte, recorre los 10 kilómetros que separan su casa en la comunidad precarista de Divino Niño del centro de David para comprar ‘un saquito de arroz de 20 libras. En el súper está muy caro’.

La afirmación de don Julio es reiterada por todos los consumidores que acuden a la feria. El arroz, es sin duda, la estrella de las ferias del IMA.

Son 20 libras de este grano empacados en sacos blancos que llevan como estampa el emblema del Gobierno. La bolsa se vende a $6, mientras que en el mercado, el costo de un saco similar oscila entre los $12 y los $25, dependiendo del tipo de arroz.

INYECCIÓN EN ASCENSO

Este mecanismo del Gobierno para llevar ‘comida barata’ a los hogares panameños demanda 583 mil quintales de arroz al mes.

La cadena de comercialización en las ferias libres ha sobrepasado los pronósticos de las autoridades. En estos locales, fácilmente, se venden entre cuatro y cinco contenedores, cada uno con capacidad para 500 quintales de arroz.

En lo que va del año, el IMA ha vendido 276.000 quintales de arroz. Para suplir esta demanda el Gobierno ha recurrido a las importaciones.

¿Hasta cuándo el Gobierno central tendrá la capacidad para seguir subsidiando el arroz que se vende en las ferias del IMA?, es la pregunta clave que se hacen los dirigentes de la Asociación de Arroceros de Chiriquí, principal enclave de producción de este rubro en el país.

Gabriel Araúz, presidente de la Asociación de Arroceros de Chiriquí, mira con preocupación el fenómeno. ‘La mayoría del arroz que se vende en las ferias del IMA, es importado’, dice.

En el IMA, esta información es confirmada.

El 40% del arroz de producción nacional lo compra la entidad a $45 el quintal, y lo vende a 30 centavos la libra. Es decir, el Gobierno subsidia 15 centavos por libra. Sólo en este rubro el subsidio asciende a $4.14 millones.

El 60% del grano restante lo importa. El IMA lo compra a $40 el quintal, y el subsidio es de 10 centavos. Al igual que el arroz nacional, este se vende en las ferias a 30 centavos la libra.

¿Por qué se da esta disparidad? El subdirector del IMA, Oscar McKay, tiene una respuesta contundente: ‘No hay suficiente cantidad de arroz de producción nacional para satisfacer la demanda de compra de arroz que se genera en las ferias’.

Para satisfacer la demanda de consumo nacional se necesitan 7.2 millones de quintales de arroz pilado al año. Pero en Panamá la producción ronda los 5.7 millones de quintales de arroz, con tendencia a la baja, según los pronósticos de los arroceros chiricanos.

La disminución en la producción local y el aumento de la demanda nacional han colocado a las autoridades nacionales en un callejón, cuya única salida son las importaciones de este grano para satisfacer un consumo per cápita de 150 libras al año, cantidad que sobrepasa el índice de consumo mundial, que es de 125.

El Gobierno optó por subvencionar la importación y no la producción local, ¿por qué? Gonzalo Camberfort, exdirector del IMA, cree que la clave se traduce en dos palabras, ‘voluntad política’.

Para el especialista, las miradas deben ir encaminadas a revitalizar la producción nacional para garantizar la seguridad alimentaria.

Por su parte, Yakarta Ríos, presidenta de la Asociación de Consumo Ético, coincide con el exdirector del IMA: ‘El problema es la falta de planificación del Estado para seguir manteniendo el sector agrícola, tal y como pasaba hace más de 25 años, cuando éramos autosuficientes en arroz’.

PROYECTO POLITIZADO

En el IMA no piensan en la producción agrícola del pasado, pues hay que mirar al presente y al futuro, afirma McKay.

Es por esta razón que para seguir garantizando que le llegue ‘comida barata’ al pueblo se han propuesto como meta aumentar las jumbo tiendas a 500 antes de mayo de 2014, unas 80 más de las que funcionan al mes de septiembre.

La expansión de las jumbos tiendas ha despertado las críticas de la oposición, no solo por la competencia desleal que se crea hacia los supermercados si no también porque se está utilizando como instrumento político.

Las denuncias apuntan hacia la utilización de los colores del partido Cambio Democrático (CD) para promocionar las ferias.

Diputados como Jorge Alberto Rosas, del Molirena; y José Luis Varela, del Panameñismo, han denunciado que el IMA les facilita la instalación de una jumbos tiendas a sus copartidarios ‘sin tanta burocracia’, y a cambios de ‘una deuda que nunca pagan al IMA’.

El IMA entrega los productos a un tope valorado en $10.000. Quienes solicitan las Jumbos Tiendas tienen que reembolsar el monto del crédito de la siguiente manera: en el caso del arroz, semanalmente, y el resto de los otros productos (azúcar, aceite, sal etc), mensualmente.

Pero las autoridades del IMA restan importancia a las críticas. El director de esta entidad, Julio Ábrego, detalló ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea que hasta la fecha se han cobrado $32 millones y la deuda es de $2.9 millones. Sin embargo, nunca presentó un informe escrito que detallara los montos. Hasta ahora, un secreto bien guardado.

Un grupo de productores y consumidores tiene una nueva red nacional de comercialización, que incluye toldas en parques y locales fijos. Pero no son los únicos que participan. Los importadores se llevan parte de la tajada de vender ‘la comida barata’.

Busque mañana: Éxodo masivo a la ciudad.