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13 de Apr de 2021

Nacional

Desaparecen 8.6 hectáreas del Parque Omar Torrijos

¿Pasearías en un parque inseguro e insalubre? ¿Te sentirías conforme si te enteras que alguien tiene privilegios sobre algo que es tuyo ...

¿Pasearías en un parque inseguro e insalubre? ¿Te sentirías conforme si te enteras que alguien tiene privilegios sobre algo que es tuyo o que lo ha robado? Paradógicamente, las preguntas anteriores señalan lo que por años ha estado ocurriendo en el Parque Recreativo y Cultural Omar Torrijos Herrera. Algo que la actual administración está tratando de solucionar con el apoyo del Despacho de la Primera Dama y otras autoridades del gobierno.

Parques, puertas y puentes de acceso privado, tuberías de desagües y posesión de terrenos son algunas de las situaciones irregulares que se han venido registrando desde administraciones anteriores dentro de la finca 6088, conocida como Parque Omar y ubicada en el corregimiento de San Francisco.

CAMBIOS HISTÓRICOS

Antes de 1973, lo que hoy es conocido como Parque Recreativo y Cultural Omar era el exclusivo Club de Golf de Panamá, un punto de referencia internacional para los amantes de ese deporte. El parque toma el nombre del General Omar Torrijos, quien inició las conversaciones de negociación con el club para la adquisición de los terrenos y reservarlos para uso público.

En aquel tiempo surgieron propuestas para convertir esas codiciadas tierras en un hotel de gran atractivo turístico. El tema se tornó en un debate entre los beneficios públicos frente a los intereses privados, pues algunos funcionarios y personalidades de la época insistían en que se perdería una oportunidad de negocio. El punto más complicado era armonizar el precio con el del mercado.

El proyecto se concretó luego de llegar a un acuerdo beneficioso para ambas partes y se logró la adquisición mediante resolución 45 del 9 de agosto de 1973 del Consejo Municipal. La compra-venta se realizó en 1974 por $2.1 millones.

Conocido simplemente como Parque Omar, se trata del parque urbano más concurrido de la Ciudad de Panamá, al que llega un promedio de 150,000 visitantes al mes.

Este antiguo campo de golf cubierto de grama, con árboles dispersos y arbustos medía originalmente más de 64 hectáreas de terreno. Hoy solo mide 55.6. En estos momentos ‘se está esperando la información final de Anati (Asociación Nacional de Administración de Tierras)’, pero se calcula que ‘se han perdido aproximadamente 10 hectáreas de parque’, señaló la administradora.

DESAPARICIÓN PROGRESIVA

La actual administradora del parque, Yola de Parsons, asegura no conocer con exactitud desde cuándo se están dando las irregularidades. Sin embargo, reconoce que el problema no es nuevo, sino un peso que se acarrea de administraciones anteriores.

Precisamente, Parsons fue nombrada por decreto ejecutivo del Ministerio de la Presidencia para tomar acciones legales contra las personas que comentan irregularidades o vicios que afecten el libre desenvolvimiento de las actividades en la zona recreativa.

Tal vez ella no lo recuerda, pero un morador que reside desde hace 40 años en uno de los pocos chalets que quedan en la zona y quien no quiso revelar su nombre sí. Dice que la situación comenzó a mediados de los años 70, después de que los terrenos dejaron de ser privados.

En los años subsiguientes, se comenzaron a construir condominios en los alrededores. ‘Cuando el parque era el antiguo Club de Golf no existían ni las entradas de acceso ni los condominios que ahora vemos. En aquella época, la finca colindaba con los chalets y ninguno de los residentes tenía entrada directa al área. El lugar era de uso exclusivo y privado de los asociados del Club de Golf’, manifiesta el hombre.

ANOMALÍAS SALEN A LA LUZ

Aunque el lugar es de uso público, la administración mantiene una vigilancia extrema día y noche para proteger a sus usuarios. A un costado de las oficinas administrativas, agentes del SPI custodian la salida, mientras otros recorren los senderos en hot wells y otros se mantienen apostados dentro de la oficinas de seguridad para monitorear las cámaras de vigilancia que se mantienen activadas las 24 horas del día. Esto, sumado a las medidas de seguridad que han puesto los vecinos colindantes, hace impensable que en ese lugar se esté dando algún tipo de irregularidad.

Sin embargo, un simple recorrido por el lugar basta para corroborar las acusaciones. A lo largo de la cerca no es extraño encontrar puentes secretos, puertas y parques privados en los linderos. ‘Incluso los dueños de los edificios que colindan han hecho entradas y parquecitos adentro del parque para beneficio de los dueños de los PH y cuando se venden los condominios usan con entrada privada al Parque Omar como beneficios a la venta de apartamentos’, explica Parsons.

Es más, a unos cuantos metros de la entrada principal y frente a las cámaras de seguridad, unos sujetos fueron sorprendidos cortando las ramas de los árboles del parque que colindan con la cerca de los vecinos. Al darse cuenta de que les estaban observando, treparon rápidamente por el muro. ‘Estoy seguro que esas personas no eran personal de mantenimiento del parque por la manera en que huyeron’, comenta Mario Ábrego, quien en ese momento cruzaba el lugar.

Para Gabriel Méndez, diputado del circuito 8-8, dichas irregularidades son preocupantes porque incluso hay áreas donde se anuncia la existencia de peligro muy cerca de un área que es de uso público y en donde concurren personas de todas edades. ‘¡Cuidado, perro bravo!’, ‘¡Cuidado, alambrado con alto voltaje!’. Apenas se puede leer que dicen los pequeños letreros colocados discretamente en algunas cercas perimetrales.

El diputado considera que lo que se está suscitando en el Parque Omar es ilegal y hay que pararlo porque el sitio dejó de ser privado hace más de tres décadas. ‘Esto es una ilegalidad hay que detenerlo; afecta el libre desenvolvimiento de los usuarios dentro de las instalaciones’, manifiesta.

El propio diputado reconoce que ‘cuando he ido a correr he visto con mis propios ojos las puertas de acceso privado que se han hecho, los puentes secretos, las construcciones extrañas que se han estado levantando y esos anuncios que alertan de peligro en una zona que es de uso público, donde acuden personas de todas las edades incluso niños’.

El conserje de una de las villas residenciales aledañas al parque comentó que la puerta de acceso que existe en estas instalaciones funciona solo para uso de las personas que viven allí y cuentan con el permiso de la administración. ¿Una puerta privada en un sitio público?

Sin embargo, Parsons asegura que ‘las puertas de acceso del parque son las de la entrada principal, la de las entradas de Carrasquilla. Las otras puertas de acceso privado no están permitidas y en esta administración no se ha permitido el acceso privado al parque’.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

A pesar del interés por solucionar la situación, la administradora reconoció que hay tierras que difícilmente se podrán recuperar. Sin embargo, aseguró que están recuperando algunos terrenos de construcciones nuevas, como es el caso del proyecto Residencias del Sol, a cargo de la constructora VH que, según Parsons, está ocupando 346 metros cuadrados de los terrenos.

Hace unas semanas fue paralizado después de que los propietarios del proyecto pidieran la venta de las tierras ocupadas, y les fuera denegada. Tras alcanzar un acuerdo, los trabajos en la obras se reanudaron.

Se trató de conocer más información al respecto, mediante el ingeniero a cargo de la obra, Juan Vargas, pero la empresa no quiere dar declaraciones.

Parsons culpa directamente a los colindantes del parque como los responsables de los problemas que están teniendo en las instalaciones del área recreativa. ‘Son los que han ocasionado todos estos problemas, ya que se han tomado tierras que no les pertenecen y que son del Estado’, dice.

Mientras tanto, el diputado Méndez dijo no entender por qué las autoridades del corregimiento de San Francisco no le han puesto un alto a las anomalías que se están dando en esta área que es de uso público. ‘Nadie le ha puesto una cortapisa a eso. Me extraña porque esa es una obligación que tiene el representante y el corregidor. Ellos son los que tienen el poder de no permitir que esto suceda. Lamentablemente yo no puedo hacer nada porque yo solo soy un diputado de circuito’.

‘Yo espero que la persona que nombró la presidencia solucione ese conflicto que viene dándose desde hace rato. Ya que la primera dama es la más interesada en que se use este parque de una manera adecuada y correcta’, agrega Méndez.

Al preguntarle al representante del corregimiento de San Francisco, Carlos Pérez Herrera, si conocía el problema que está teniendo la administración del Parque Omar con los colindantes, contestó que es el Despacho de la Primera Dama junto con la Administración del parque quienes se encargan. Sus tareas, dice, solo incluyen brindar apoyo cuando se le pide. ‘Cuando nos piden apoyo con gusto lo brindamos’, contesta vía email tras negarse a responder a los cuestionamientos.

Taisha Nurse, relacionista pública del Despacho de la Primera Dama, dijo que se han reunido con esta personas en reiteradas ocasiones sin éxito: ‘Estos residentes irresponsables han sido llevados a reuniones con la Alcaldía, pero insisten en continuar cometiendo las faltas’, expresa Nurse.

Por su parte, Parsons recalca que este nombramiento no cambia en nada el trabajo que ha venido realizando durante años en su administración, más bien es para tomar acciones legales más rápidas contra las personas que faltan al reglamento interno y frenar las irregularidades.

‘Nos ayuda a tomar decisiones rápidas sobre las anomalías del día a día. Con este decreto yo voy directamente y les presento la queja. Así nos evitamos los trámites de ir a poner la denuncia y esperar que se realice el trámite de inspección, que es lo que provoca demoras’, explica.

LAS PRIORIDADES

Para Parsons, una de las irregularidades apremiantes para atender en el parque tiene que ver con salud, ya que está confrontando serios problemas con las empresas constructoras que hacen sus drenajes pluviales con salidas directas hacia el área, lo que ha estado provocando inundaciones dentro de las instalaciones. ‘Por ejemplo: tenemos colindantes que vacían sus piscina en el parque para poder limpiarlas. Las construcciones, todas hacen sus drenajes pluviales y de aguas negras con salidas hacia el parque, lo que ocasiona muchos problemas tanto de salud como de inundaciones’, expresa.

Los vendedores de alimentos también suponen un problema al ingresar al parque sin su debido carnet de Salud y sin el permiso por parte de la administración. ‘Diariamente, vemos personas que se lucran haciendo negocios en el área y no lo reportan’, comenta Parsons.

Entre tanto, mientras se busca una solución más consistente, en las oficinas administrativas del parque ya hay un proceso de licitación abierto para la construcción de la cerca perimetral y evitar que estas anomalías se sigan dando.