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27 de Oct de 2020

Nacional

Zona paga de $8 millones se inunda y cierra a las 10

PANAMÁ. Todas las noches de semana, a las diez en punto, la mujer, de piel curtida y gorra blanca pone los conos naranjas en la entrada ...

PANAMÁ. Todas las noches de semana, a las diez en punto, la mujer, de piel curtida y gorra blanca pone los conos naranjas en la entrada de las escaleras de la zona paga de El Marañón. Se llama María y carga un logo del Metrobús. Su trabajo es como una manda que, sin embargo, pronostica disgusto, cólera urbana: ‘ya cerró’.

Desde entonces, los metrobuses se esperan afuera, en la acera de la calle, del otro lado de los barrotes grises, las luces y cámaras de seguridad de la zona paga de $8 millones. O en la parada que los metrobuses rebautizaron como ‘Gimnasio Marañón’ y que no es más que la entrada a la avenida México. Los fines de semana la operación de cierre se adelanta a las 8:00 p.m. Aunque llueva, como en la noche del martes, cuando el cielo perdió la paciencia con la ciudad.

Esa noche la zona paga también sufrió. O más bien sus usuarios. Las escaleras pasaron a ser una cascada en plena ciudad y las plataformas, una piscina, tan solo siete días después de su inauguración y puesta en marcha.

La Secretaría de Metas de la Presidencia asegura que las fallas son subsanables. Ayer empezaron los trabajos para la nivelación de los andenes que se llenaron de agua, y en octubre instalarán el elevador que los adultos mayores reclaman para no caerse por las escaleras, como ya ocurrió.

‘Hay que ampliar el techo, hacer algún tipo de canales y arreglar los desniveles donde se empoza el agua... esta es una casa nueva, hay cosas que corregir’, rectifica una semana después la secretaria de Metas, Lilianne Thompson.

Las escaleras serán cubiertas con ‘líneas antideslizantes’ y se le agregarán pasamanos.

Los arreglos estarán a cargo de la colombiana Conalvías, contratada por el gobierno para la construcción de esta y todas las zonas pagas.

Así como en Panamá, Conalvías ha levantado trabajos civiles para el metrobús de las ciudades de Bogotá y de Cali, en donde Fanalca, la compañía madre de Mi Bus, tiene parte del negocio del transporte.

Sandra Escorcia, exdirectora de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre teme que los enredos técnicos en El Marañón se repliquen en las 20 que están en lista de entrega. ‘El gobierno debe detenerse e inspeccionarlas. Cotejar si lo que se está entregando es lo que estaba en los planos’, plantea.

Este mes, Conalvías pretende la entrega de las zonas pagas de Los Pueblos y El Balboa, y en octubre la de La Cabima.

EL DISEÑO DEL SISTEMA

Las fallas en la zona paga de El Marañón, se proyectan como un espejo de lo que ha sucedido en el transporte en los últimos años. ‘El cambio cuesta’, advierten los voceros del gobierno, mientras del otro lado insisten en que hay improvisación.

La improvisación no conviene. Nunca. El gobierno se exculpa con el argumento de que la terminal es ‘una casa nueva’.

En esa casa nueva, en promedio, un bus puede tardar siete minutos en entrar y salir. El 1018 A, que va a la Tumba Muerto, se ha tardado justo ese tiempo en dar la vuelta y dejar pasajeros a las nueve de la noche, aunque no hayan casi buses. El operador del bus parece confundido y ofuscado. No sabe por dónde salir y tres buses que esperan por ingresar a la bahía D le están bloqueando el paso. Él se quiere ir. Los usuarios también.

El tiempo no es el que el gobierno esperaba. Por hora, la terminal de El Marañón debe movilizar 16 mil personas, y entre más demoren los buses, más tardará la gente en moverse. Esta zona paga será la de mayor densidad de tráfico.

La Presidencia piensa ahora, paradójicamente, en instalar sillas en la estación rápida, argumentando que mientras toda la red vial no se destranque y el sistema de metrobús no funcione óptimamente, su dinamismo es una mera palabra empeñada. ‘En pocas semanas vamos a tener un lugar completo, en el que vamos a estar cómodos, seguros’, asiente Thompson.

El tiempo pesa. En cinco días se incorporarán trece rutas a la estación, que servirán los recorridos Transístmica desde Las Cumbres, San Miguelito y el este de la ciudad, y una semana después entrarán ahí otras 16, de vía España, la ruta troncal de mayor demanda en la capital.