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04 de Apr de 2020

Nacional

Asesinato de John F Kennedy: La Cobertura de La Estrella

PANAMÁ. Era viernes y comenzaba la tarde del 22 de noviembre de 1963 cuando cientos de ciudadanos se aglomeraban a orillas de la Plaza ...

PANAMÁ. Era viernes y comenzaba la tarde del 22 de noviembre de 1963 cuando cientos de ciudadanos se aglomeraban a orillas de la Plaza Dealy en Dallas, Texas, para ver al presidente John Fitzgerald Kennedy junto a su esposa, Jackeline, pasando en un carro descapotable.

El motivo del viaje a uno de los estados más reacios a la reelección presidencial de Kennedy era, sin dudas, promover su campaña política para un segundo periodo.

La historia del primer presidente católico que había tenido Estados Unidos y el número 35º cambió radicalmente cuando el auto en el que viajaba entró a las 12:30 del mediodía en aquella curva de Plaza Dealy frente a la tienda de libros Texas School Book Depository. Se escucharon disparos. La confusión reinaba. A la una de la tarde el doctor William Kemp Clark, del hospital Parkland Memorial, le comunicaba a Jackeline Kennedy lo siguiente: ‘Señora, su marido ha muerto’. La mujer, que lucía un traje color rosa salpicado en sangre, no se había separado del cuerpo de su esposo, relata cincuenta años después la enfermera Phyllis Jean, que vivió aquella escena. Lo único que recuerda es haberle dicho a la primera dama ‘lamento su pérdida’.

La muerte de Kennedy desató una lluvia de teorías y más aún cuando Lee Harvey Oswald, el supuesto asesino y único detenido, fue también ajusticiado dos días después, por el dueño de un cabaret, Jack Ruby, cuando era trasladado a prisión.

Las teorías de conspiración detrás del magnicidio aún se mantienen frescas en la mente del pueblo estadounidense que no termina de aceptar los resultados de la Comisión Warren, encargada de investigar el magnicidio.

Una de las teorías es que Lee Harvey Oswald fue contratado por el gobierno de Cuba para acabar con la vida del mandatario, pero el repentino asesinato de Oswald dejó más preguntas que respuestas.

Otra es que opositores a la Alianza para el Progreso, que era impulsada por el presidente Kennedy, planearon su asesinato.

‘LA ESTRELLA’ Y LA MUERTE DE KENNEDY

No hubo rincón del mundo donde la noticia no causara revuelo. Los medios de comunicación panameños también registraron que el presidente de la nación más poderosa del mundo había sido asesinado.

En el Istmo, uno de los diarios más antiguos de Latinoamérica, La Estrella de Panamá, dedicó la portada entera del sábado 23 de noviembre al magnicidio.

Entre los títulos destacaba: ‘Conmueve al mundo el asesinato del Presidente John F. Kennedy’, ‘Le dispararon con un rifle de alta potencia’, ‘Panamá expresa su pesar por la muerte de Kennedy’, ‘Causa estupefacción y horror en toda Europa’.

Durante toda una semana La Estrella de Panamá informó del tema, incluyendo la noticia de la toma de posesión de Lyndon B. Johnson como nuevo presidente de los Estados Unidos de América.

Una de las notas que se resaltó por esos días recogía las declaraciones del secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo José Mora, el 22 de noviembre de 1963: ‘este suceso viene a ser un duro golpe para Latinoamérica, él puso en nuestras manos una alianza amplia y desinteresada para ayudar a la felicidad a todos los pueblos del continente americano… En él confiamos para llevar la paz definitiva en un mundo amenazado de la destrucción. Sabíamos que su mente y su espíritu eran las garantías más seguras a la nueva era que todos ansiamos frente a la incógnita de las fuerzas nucleares’.

El 25 de noviembre, día en que se realizaban las honras fúnebres, un editorial le fue dedicado a uno de los proyectos insignia del mandatario estadounidense. ‘Por lo que a nuestra América concierne, nadie ha podido dudar por un momento que el presidente Kennedy vino a inaugurar una nueva etapa con el amplio y generoso índice de programas que la Alianza para el Progreso representa, animado del propósito de ofrecer a nuestros pueblos la más intensa y sostenida colaboración del suyo en asistencia técnica y recursos financieros, para combatir con eficacia la miseria, la ignorancia y las enfermedades, y elevar así sustancialmente el índice de vida de las comunidades latinoamericanas.’ El martes 26 de noviembre, La Estrella de Panamá continuaba informando sobre los últimos acontecimientos relacionados con la muerte de Kennedy.

Se plantean numerosas interrogantes, titula un cable de la agencia de prensa AP. La noticia, redactada por el periodista Edmon Lebreton, destaca que el Congreso estadounidense solicitó una investigación sobre la muerte de Kennedy, a pesar de que Lee Harvey Oswald, acusado del asesinato, hubiera muerto.

ASÍ SE VIVIÓ EL DUELO EN PANAMÁ

Al día siguiente de la muerte de Kennedy, en Panamá se anunciaba una misa en la Catedral de San Lucas, ubicada en el barrio de Ancón. El oficio religioso fue celebrado por el reverendo Heber Gooden, Obispo de la Diócesis Misionera de Panamá y de la Zona del Canal. En la celebración eucarística participaron los sacerdotes Mainert Peterson, Lemuel Shirley y Edwin Webster. También asistió el clero de la Iglesia Episcopal en el área Metropolitana.

Los judíos en Panamá también realizaron un acto religioso para honrar la memoria del fallecido presidente, en la Sinagoga de la Calle 44.

El lunes 25 de noviembre, en un comunicado de la Secretaría de Información de Presidencia, firmado por el mandatario Roberto Chiari, se ordenaba el paro de labores entre once de la mañana y doce del mediodía, en señal de duelo por la muerte del presidente estadounidense. La paralización de las actividades coincidía con la hora en que se llevarían a cabo en Washington las honras fúnebres.

Así mismo, una nota publicada en La Estrella de Panamá tenía por título: ‘Día de duelo en la Zona hoy para honrar la memoria de Kennedy...’. El gobernador de la Zona del Canal, Robert Fleming, ordenaba la suspensión de las actividades del Canal de Panamá, por un espacio de cinco minutos. Durante ese tiempo se les solicitaba a todos los empleados canaleros un ‘reverendo silencio’. También se decretó el cierre de todas las actividades escolares en la zona canalera, así como los locales de entretenimiento y las oficinas estadounidenses con operación en esa área.

Ese lunes de funeral, la bandera de los Estados Unidos ondeó a media asta en la Zona del Canal, y solo se permitió que los supermercados y las gasolineras brindaran servicio y el Ferrocarril mantuvo su horario de fin de semana y día libre.

Mientras más de medio millón de personas le daban el último adiós a Kennedy, entre esos, reyes, príncipes, presidentes y cancilleres de varias naciones, las muestras de afecto para con la familia Kennedy continuaron en Panamá.

Miembros del Sindicato de Industriales extendían sus condolencias a los agregados diplomáticos estadounidenses y al resto de la población en esa nación. Entre otras de las asociaciones que enviaron su pésame estaban el Comité Ejecutivo Nacional de Magisterio, la Cámara de Comercio y la Mesa Redonda Panamericana.

El 25 de noviembre de 1963, el Consejo Provincial de Panamá acordó presentar un proyecto para darle el nombre de John F. Kennedy a la Avenida A, pero no se concretó.

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