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09 de Apr de 2020

Nacional

Reduzca de peso... ¡bebiendo agua!

PANAMÁ. Estudios recientes han descubierto que el agua previene y reduce la retención de líquidos, y aumenta en 30% el gasto metabólico ...

PANAMÁ. Estudios recientes han descubierto que el agua previene y reduce la retención de líquidos, y aumenta en 30% el gasto metabólico justo después de entrar al cuerpo.

El dato, científico por todos lados, pone en un nuevo escenario la lucha contra la obesidad. Solo en Panamá, seis de cada diez personas sufren de esa enfermedad que —según el Minsa— supone al Estado un gasto anual que sin problemas supera los $100 millones.

Este mal, han descubierto los científicos, podría ser contrarrestado, además de con las técnicas convencionales, con una ingesta de agua potable superior a los ocho vasos diarios recomendados por los médicos.

Las razones se hallan en las propiedades del líquido más universal del planeta: su variación de temperatura, una vez ingresa al sistema digestivo, y el nivel de permeabilidad de la membrana que separa las células, los vasos sanguíneos, y los tejidos alrededor de las células.

CÓMO OCURRE EL MILAGRO...

La noticia no es para abandonar las dietas ni suplantar el ejercicio, pero, dejan ver científicos, bien podría optimizar la fórmula hacia una ‘dieta infalible’.

Según una investigación de la revista estadounidense The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism el agua, una vez está en el aparato digestivo, aumenta su temperatura, generando un efecto termogénico que promueve la pérdida de peso. El agua usa como combustible la grasa, la que como en un carro a base de gasolina, busca un tubo de escape que no es más que el cuerpo... el sudor.

Y así, entre más agua, más oportunidades de rebajar: ocho vasos de agua fría hacen mover el metabolismo hasta gastar 25 calorías.

El segundo beneficio de la ingesta de agua en la dieta hacia la pérdida de tallas está en su irónica capacidad de hacer que los tejidos hagan fluir los líquidos.

El agua incentiva el equilibrio de las fuerzas que permiten el paso de líquidos por las membranas que dividen las células, los vasos y los tejidos. Eso frena cualquier posibilidad de desequilibrio entre esos compartimientos.

La retención de líquidos es un desorden que los médicos consideran como una razón tras bastidores de la obesidad.

Por eso vuelven al agua, la razón del ecosistema. ‘Beber agua puede simultánea y automáticamente disminuir la ingesta total de energía y facilitar que se quemen grasas’, explicó la doctora Jodi Stookey, científica del Children’s Hospital & Research Center Oakland.

LO QUE DEBE SABER

Stookey es categórica. La maravilla del agua no se traspola a las bebidas azucaradas ni a las energéticas. No se confunda.

El agua evita las calorías extras de los jugos artificiales, lo que no supondrá juegos mentales para calcular cuántas se han sumado al organismo con una simple bebida. De hecho, estas, insisten los científicos, fuerzan a nuestro organismo a perder velocidad. Como si lo aprisionara en su propio pecado.

A diferencia de los líquidos azucarados, los expertos han apuntado a las frutas.

En la cima está la fresa, que contiene 91.3% de agua. Le sigue la sandía, con 91.2%; el melón, con 90%; y el melocotón, con 88%.

En la lista siguen —aun con sus limitaciones— la naranja y la piña, y tras ellas el arándano, la frambuesa y el albaricoque. El guineo, la fruta con menos cantidad de agua, tiene 74%.