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05 de Jun de 2020

Nacional

FIFA: imperio de la discordia en el mundo del fútbol

Joseph Blatter buscará su quinto período al frente del organismo, ante la oposición del bloque europeo

FIFA: imperio de la discordia en el mundo del fútbol
Apenas el lunes último, Platini (i) conversaba con Blatter previo al partido entre Alemania y Portugal.

Un poco de historia ayudará a entender por qué el fútbol mueve pasiones dentro de la cancha, pero con más intensidad, en otro terreno, el de la política.

Desde su fundación , el 21 de mayo de 1904, la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) comenzó a mover el deporte que mayores pasiones desata en todo el mundo.

El principio no un poco ingrato, pues los siete países que iniciaron el movimiento: Dinamarca, Bélgica, Suiza, Francia, Suecia, Holanda y España, se elevaron por encima de los ingleses, que inventaron el deporte.

Su apuesta fue clara desde un principio: hacer del fútbol un deporte con acogida en todo el mundo.

Alcanzar la expansión del juego fuera del continente europeo, les permitió contactos con países como Sudáfrica, Argentina, Chile y los Estados Unidos, que se unieron al movimiento.

PRIMEROS CAMBIOS

En 1921, el revolucionario dirigente Jules Rimet llegó a la presidencia de la FIFA, extendiendo el dominio del organismo.

Vino la competencia olímpica, que ganó el equipo de Uruguay en 1924, y luego, el primer campeonato del mundo, en 1930.

Ya en esos años, la pugna por dominar la organización era una característica notable, y la adhesión de nuevos miembros, una constante.

Hacia 1954, la FIFA ya tenía 84 miembros, con una influencia cada vez mayor.

Las más importantes transformaciones llegaron en 1974, bajo la regencia del brasileño Joao Havalenge, quien llenó de ideas creativas la organización, dándole un impulso hacia el régimen comercial, contrastante con el ideal de utilizar el fútbol para la pacificación del mundo.

El actual presidente, Joseph Blatter, terminó de consolidar el imperio.

Le dio mayor vigor e importancia a la celebración de las fases finales de los campeonatos mundiales de fútbol alrededor del mundo. Así, Corea y Japón organizaron y fueron sedes conjuntas, en el año 2002 y Sudáfrica disfrutó de ser la primera nación del llamado ‘continente verde’ que organizaba un Mundial.

Hoy, la FIFA cuenta con 209 miembros, 17 más que la Organización de Naciones Unidas; es el grupo multinacional más importante del mundo, y el organismo deportivo financieramente más sólido, con una fuerza y penetración determinantes.

Tal vez sea eso lo que ahora esté moviendo a un importante bloque de países europeos a exigir la salida de Blatter, y están dispuestos a llevar el asunto hasta las nuevas elecciones, que serán muy pronto.

‘EXTENDER EL REINADO’

Joseph Blatter tiene 78 años de edad. ¿Edad de retirarse? Tal vez en Panamá le habrían aplicado la ‘Ley Faúndes’.

Blatter quiere seguir reinando en la FIFA. El más reciente encuentro de presidentes y representantes de federaciones y asociaciones de fútbol en Sao Paulo, Brasil, le permitió lanzar una ‘potencial candidatura’ para un quinto período consecutivo al frente del organismo.

Hace una semana, cerró el congreso anual de la FIFA expresando su clara aspiración a continuar en en la presidencia.

‘Mi misión no ha terminado, estoy listo para acompañarles en el futuro’, dijo al término del encuentro.

La decisión la tomará este mismo congreso, el próximo año.

El movimiento de reelección para Blatter comenzará con la renovación de las federaciones y asociaciones nacionales, como es el caso de Panamá, que debe cumplirse en diciembre de este año.

El septuagenario dirigente suizo había prometido hace tres años que dejaría el camino libre; pero en Brasil, cambió radicalmente su posición y abonó el terreno para su continuismo al repartir utilidades de Mundial 2014 por 750 mil dólares para los 209 miembros de la FIFA.

EUROPA, ASPIRANTE

El bloque europeo es el claro dominador del terreno. Italia, Alemania, Francia e Inglaterra forman este grupo de alto perfil, pero jerce poca influencia internacional.

Desde la elección del brasileño Joao Havelange, en 1974, Europa perdió el dominio que sostenía sobre la FIFA, y aunque Blatter es parte de uno de los países aristócratas del fútbol, su posición de darle espacios nuevos a pequeños países en todo el mundo, para fomentar el desarrollo de este deporte, le ha hecho ganar muchos y muy fieles seguidores.

Los países sudamericanos agremiados en la Conmebol; los de Centroamérica de la Concacaf, y las confederaciones de África y Asia conforman una aplastante mayoría sobre los tradicionales europeos, una dura barrera en sus aspiraciones de dominar la FIFA.

Esto deja clara una postura política: aún siendo pequeñas, las asociaciones unidas representan la verdadera fuerza que sostiene a Joseph Blatter sobre el principal asiento de la organización futbolística, y el contendiente más difícil de batir para el bloque europeo.

Ya se dio un primer pulso. Durante el congreso, fue rechazada ampliamente la moción presentada por Europa, que proponía establecer límites de edad y períodos fijos en los cargos de la FIFA.

La iniciativa de la Unión Europea de Asociaciones de Fútbol (UEFA, por sus siglas en inglés), se sustentaba sobre la necesidad de modernizar la FIFA, y evitar que se produjera algún acto de corrupción .

CRÍTICAS

Quien con mayor aspereza a criticado a Blatter ha sido el argentino Diego Maradona, el campeón del mundo en 1986, y quien luchó contra los fantasmas y las adicciones en su vida fuera de la cancha.

Las constantes alusiones del sudamericano a ‘las malas acciones’ del suizo han quedado al margen, ya que Blatter alude siempre al pasado del controversial jugador, que fue brillante en el mundial de México, hace 28 años, pero ‘muy poco edificante’ después.

‘La multinacional se está comiendo la pelota’, señaló Maradona, aludiendo a la ‘mezquindad’ con que la FIFA reparte las multimillonarias utilidades que el balompié le deja al organismo entre los países miembros.

Pero Blatter ha hecho oídos sordos a los señalamientos del argentino.

Durante el partido de Argentina ante Bosnia, no se le permitió a Maradona el ingreso al terreno de juegos, pese a tener una acreditación que le abre este acceso.

‘Ellos (los empleados del estadio) no son culpables, es simple: algunos no me quieren cerca y eso lo entiendo, aunque es negarle el derecho a una persona que tiene historia en estos campeonatos’, señaló.

Así están las cosas. La FIFA seguirá agregando fondos a sus arcas. Blatter querrá reelegirse y Europa tratará de convencer al mundo de que el suizo ya no es buena opción administrativa.