24 de Feb de 2020

Nacional

¿Quién miente en el caso de los radares?

Mulino y el Senan se acusan sobre las fallas de los equipos. Ambos callaron hasta que cambió el gobierno

Se acusan mutuamente de estar al tanto de las fallas que presentaban los 19 radares adquiridos a la empresa Selex, filial de la italiana Finmeccanica, pero no habían dicho una palabra.

José Raúl Mulino, exministro de Seguridad, y los directivos del Servicio Nacional Aeronaval (Senan) se contradicen en cuanto a qué sabía cada uno sobre el tema. Lo más curioso es que ambos, tanto Mulino como los representantes del Senan, nunca lo expresaron públicamente; le ocultaron a la ciudadanía que los aparatos requerían de cierta calibración para el reconocimiento de lanchas rápidas similares a las utilizadas por los narcotraficantes para transportar droga por vía marítima.

El director del Senan, Belsio González, no habla del tema y lo evita con la prensa cuando aparece en actos públicos. Estuvo presente en la conferencia de prensa cuando su nuevo jefe, el ministro de Seguridad Rodolfo Aguilera, anunciaba la suspensión del contrato con Selex, pero tampoco se le escuchó la voz. Irónicamente, González fue quien despertó el tópico y develó a la luz pública la inutilidad de los radares cuando había pasado un mes de gestión de la administración actual. Mencionó que los instrumentos no funcionan para detectar lanchas rápidas como las que usan los narcos. Pero desde ese momento no ha vuelto a hablar del tema.

Del otro lado de la moneda, Mulino acusa por Twitter al comisionado Joe Laniado, del Senan, encargado de la operatividad de los radares, de no decir la verdad cuando en conferencia de prensa manifestó que desconocía las especificaciones técnicas de estos aparatos.

Mulino le recuerda que juntos visitaron los sitios donde están ubicados los radares, y le acusa de no decir la verdad.

En todo caso, cualquiera se preguntaría si la compra de un equipo tan sofisticado como éste se realizaría sin una consulta técnica con los directivos del Senan. Extraño también parece que González, como director del Senan —institución que capacitó a su equipo humano para manejar los instrumentos— no denunciara estas deficiencias cuando se probaron los aparatos y haya esperado hasta el cambio de gobierno para informarlo públicamente.

Según Laniado, el Senan asumió el mantenimiento y funcionamiento del equipo a partir de abril de 2014, fue entonces que se examinó el alcance de los aparatos con embarcaciones de un tamaño determinado. Las revisiones se hicieron en abril, mayo y junio, fechas en las que corroboró que los resultados no coincidían con las especificaciones técnicas plasmadas en el anexo A del contrato. Pero nadie dijo nada.

El ministro Aguilera anunció la suspensión del contrato con Selex, a la que se le han pagado más de $70 millones. La compra de radares se justificó en la administración anterior como una herramienta contra el narcotráfico, pero a la fecha su instalación no ha servido para capturar ni un kilo de droga.