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24 de Oct de 2020

Nacional

Y, de repente, CD ya no le huele mal a nadie

Cambio Democrático (CD) se ha convertido en la fuerza que podría inclinar la balanza hacia un lado u otro

Después de ser los parias de la Asamblea Nacional, aquel grupo con el que nadie quería estar vinculado y que todos preferían tener lejos después de las elecciones del 4 de mayo, ahora parece que ha habido un radical giro de los acontecimientos y Cambio Democrático (CD) se ha convertido en la fuerza que podría inclinar la balanza hacia un lado u otro en lo referente a la designación del próximo contralor de la República.

A pesar de haberlos criticado, censurado e, incluso ninguneado, tanto el Partido Panameñista (colectivo de gobierno, pero con solo 13 diputados) como el Partido Revolucionario Democrático (oposición, pero con la mayor bancada en la Asamblea Nacional, de 22 curules), ahora ambos grupos miran al CD y analizan la posibilidad de dejar atrás el pasado y hacer a un lado el Pacto de Gobernabilidad para contar con el apoyo del, hasta ahora, máximo enemigo, y así, poder colocar a su ficha en la Contraloría General de la República (en el caso del PRD, Leandro Ávila, en el caso del Partido Panameñista, Federico Humbert Arias).

ALGO NATURAL

Para Edwin Cabrera, director de noticias de Radio Panamá , que el antiguo enemigo sea hoy un posible aliado no es nada sorprendente. Cabrera explica que ‘la Asamblea funciona construyendo mayorías y para conseguir mayorías, es importante el rejuego político’. El también comentarista televisivo indica que ‘eso es lo que ocurre ahora mismo, por eso el CD se ha convertido, en estos momentos, en una especie de factor de decisión ante el hecho de que el PRD y el panameñismo no se ponen de acuerdo en buscar un nombre para contralor’.

Mario Castro Arenas, analista político, tiene una opinión muy similar a la de Cabrera e indica: ‘En este escenario no hay ni amigos ni enemigos. Si está en juego la estabilidad del país proceden las alianzas presidiendo de las diferencias, porque lo que está de por medio está de por medio el equilibrio nacional’. Castro Arenas comenta que estas situaciones no se deben ver como hechos aislados y resalta que a los sucesos presentes hay que darles un contexto: ‘Si se toma como referencia al PRD y al CD, también hay que tomar en cuenta al pasado. CD y Partido Panameñista gobernaron juntos por más de dos años. El PRD, que ha sido adversario de ambos partidos, ahora traza un acuerdo de gobernabilidad, por razones totalmente legislativas’.

El también escritor cuestiona: ‘¿Por qué se asustan de que se pongan de acuerdo el PRD y el CD, y no se asustan de que el panameñismo y PRD se unan en alianza cuando, de por medio, hay divisiones de sangre y cosas mucho mayores?’.

Siguiendo la línea de Castro Arenas, se podría considerar que una alianza entre el PRD-CD es mucho más natural que entre el partido de los torrijistas con el de los arnulfistas. Solo hay que recordar cuando Ricardo Martinelli fundó su colectivo, en 1998, que comentó, rodeado por una serie de dirigentes del partido con el ‘11’ en la bandera, que el Revolucionario Democrático sería como el partido madre del CD.

Pero no todos ven las cosas tan tranquilamente, el empresario Roberto Eisenmann opina que ‘si ese acuerdo se da, el del PRD y el CD, la gente va a salir a las calles, no creo que la ciudadanía se lo aguante’. El opositor al régimen militar considera que este respaldo mutuo sería ‘ un entierro de ambos frente a la ciudadanía’.

CUIDARSE LAS ESPALDAS

Genaro López, excandidato presidencial por el Frente Amplio por la Democracia, también habla de dependencia y expresa: ‘Ninguna bancada tiene mayoría para decidir y aprobar algún proyecto de ley. Todos los partidos se necesitan, por eso hacen acuerdos’. Lo que censura el secretario General del FAD es que ‘esos acuerdos son para beneficios personales y no para el beneficio del pueblo’.

Mitchell Doens, perredista, comenta que la unión no es entre su partido y el de los colores fucsia y aguamarina; sino, en realidad, entre el CD y ‘algunos diputados del PRD que se han entendido muy bien con Ricardo Martinelli, desde antes de que él llegara al poder’ y profundiza su aclaración: ‘No es el PRD (el que busca la alianza), son algunos diputados que están todavía actuando de manera mancomunada para blindarse’.

Al utilizar el termino ‘blindarse’, el exministro, así como López, apunta hacia los intereses personales y menciona que este posible respaldo al candidato perredista a contralor es porque ‘están buscando cómo protegerse ante la posibilidad de que investiguen todas las atrocidades de Ricardo Martinelli con las finanzas públicas y cómo se beneficiaron muchos diputados con él ( Martinelli).

Si bien López y habla de necesidad mutua, Luis Barría declaró el pasado domingo a La Estrella de Panamá que ‘aunque ellos, el PRD, son más, al final nos necesitan a nosotros, los panameñistas, para hacer mayoría’.

Para Edwin Cabrera, esta opinión de Barría ‘es una afirmación que no procede’. Para Cabrera, la opinión es ilógica, pues ‘quien necesita al PRD es el Partido Panameñista, porque necesita ratificar al contralor y al procurador. El panameñismo necesita que le ratifiquen, que le aprueben a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y la ley que incrementa el porcentaje del déficit fiscal. Quien necesita a quien es el Panameñismo al PRD’.

Leandro Ávila, jefe de bancada del PRD en la Asamblea, y aspirante a ser el reemplazo de Gioconda Torres, comenta: ‘El diputado Barría piensa en reversa, nunca había visto que 13 es mayor que 22’. Para Ávila la opinión de su colega resume cómo han sido tratados los perredistas por la bancada de gobierno: ‘ Ese el trato que nos han dado, de pensar en reversa y no darle importancia a lo que representamos en la Asamblea’, quien añade: ‘¡Mientras sigan pensando así, seguirán cometiendo errores estratégicos!’.

Para el jefe de la bancada del partido que utiliza los colores de la bandera, otro error estratégico, aparte del comentario de Barría fue lo que él llama ‘la metida de pata del diputado José Antonio Domínguez, de difundir información totalmente falsa sobre mí’. Para Leandro Ávila, el comentario de Domínguez fue algo que ‘ nadie le mandó a que lo dijera, sino que le salió del corazón’. A pesar de no que Domínguez no estaba acuerpado por su colectivo, ‘esos detalles nos ponen a dudar de que se quiera mantener una alianza’.

LAS DE REPUESTO

En la misma entrevista que otorgó Luis Barría a ‘La Decana’, el diputado comparó el Pacto de Gobernabilidad con un coche y aceptó que ‘un carro rueda con cuatro llantas, no con tres. Que le falte una sola llanta da lo mismo a que si le faltan dos o tres. Hemos entendido que todos somos importantes’.

Si el PRD duda que sus aliados quieran seguir con el acuerdo, ¿qué haría el Partido Panameñista? Lo mismo que se hace cuando una llanta sufre una avería: colocar una de repuesto. En el caso de la Asamblea Nacional, pareciera que esa llanta de repuesto es el Cambio Democrático.

El propio Leandro Ávila recalca que ‘hay que revisar la historia cercana. El 1 de julio, CD apoyó al panameñismo, por eso Adolfo Valderrama hoy es el presidente de la Asamblea. Eso fue una forma de decirle al panameñismo: ‘Nosotros estamos aquí, no necesitan al PRD’.

Edwin Cabrera también se retrotrae a hace unos meses y rememora: ‘Solo hay que recordar que en las vísperas al 1 de julio, el entonces presidente electo, Varela, mencionó la posibilidad de aliarse con Cambio Democrático con tal de obtener la presidencia de la Asamblea’.

En un sentido casi profético, el exminsitro Frank de Lima, quien también es el tesorero del CD, no descartó que el partido de Varela y el partido de Martinelli se volvieran a unir a pesar de las diferencias pasadas: ‘Si te digo que no (pudiese haber una alianza), estaría descartando algo que está dentro de las posibilidades. Muchas cosas pueden pasar, ya veremos qué pasa... ¿Quién hubiera pensado que el PP, Ricardo Arias Calderón, se iba a aliar con el PRD? Todo es posible en la política y nada se puede descartar’.

SITUACIÓN PRIVILEGIADA

Cuando la bolsa de valores cae, los inversionistas compran acciones porque están a bajo precio. Cuando la bolsa de valores sube, los inversionistas venden caro, pues sus acciones se han cotizado. Es similar en este momento con Cambio Democrático. En medio de dos fuerzas que no logran el entendimiento, perredistas y Partido Panameñista, el CD puede vender caro sus votos.

Aclara Luis Eduardo Camacho, vocero del CD, no le han pedido nada a cambio al PRD para darles su apoyo: ‘No hemos conversado con el PRD. Lo único que hay de conversaciones es en la Asamblea, entre diputados; pero no hemos pedido nada, porque no tenemos conversaciones formales’.

Cuando se le pregunta si cree que esta posición que tiene el CD le da la oportunidad a Ricardo Martinelli de seguir mandando, aunque ya no ocupe el Palacio de las Garzas, Roberto Eisenmann indica que, para él, Martinelli no tendrá el poder suficiente ‘para gobernar; pero sí para enredarle la vida al gobierno porque tiene mucho dinero’.

Edwin Cabrera, en el mismo tenor, analiza que ‘si Ricardo Martinelli jugara a líder político en vez de jugar al dueño del CD, sería un factor de decisión; pero como él juega a ser el dueño, él sabe que no controla el cien por ciento de los diputados’. Aunque suene contradictorio, Cabrera señala que el expresidente ‘tiene el poder, pero no lo tiene’.

SIEMPRE CAMPANTE

Pese a que se pudiera pensar que el fin del Pacto de Gobernabilidad y la unión de PRD y CD podría ser una fuerte estocada para el gobierno de Juan Carlos Varela, no todos consideran lo mismo. Roberto Eisenmann señala que ‘la escogencia del contralor va a ser la primera gran crisis durante el gobierno de Varela. En esa crisis, Varela se va a poner del lado de la ciudadanía y, políticamente, lo fortalecerá’.

Leandro Ávila, por otro lado, ‘en el fondo con Pacto o sin Pacto, el panameñismo va a gobernar. ¿Qué quiero decir? Si las leyes son buenas, ningún diputado se opondrá; si son malas, pasará como ya se ha dado que una ley mala sencillamente no va. El país, con pacto o sin pacto, avanzaría’.

¿Y LA CREDIBILIDAD, QUÉ?

Genaro López es tajante y dice que, más allá de este cambio de bandos, la Asamblea ‘es un órgano del Estado totalmente desprestigiado por todos los actos de corrupción en que se ha visto envuelto. La Asamblea no tiene ningún tipo de credibilidad’.

Mitchell Doens, más recatado, lamenta que con todo este rejuego del que habla Edwin Cabrera, ‘la imagen política queda muy mal, la de la Asamblea, de esos diputados, de los políticos y de los partidos queda en entredicho y por eso la gente pierde la confianza’.