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26 de May de 2020

Nacional

Ni pintoresco ni necesario: chantaje

Ante la necesidad de explicar a un recién llegado cómo funciona el ‘sistema', la pregunta obligada es ¿qué pasa si no pagas?

Ni pintoresco ni necesario: chantaje
La Alcaldía contra los ‘biencuidao'

Convertidos casi en parte del panorama citadino, gracias a la tolerancia y la paciencia de vecinos y confusos visitantes, podría decirse que los ‘biencuidao' son ya una especie en extinción.

La Alcaldía de Panamá ha decidio erradicarlos de la escena pública por una práctica que habían convertido en privada, gestionando a capricho el espacio que es de todos.

Antes de llegar a intervenciones como las que se han visto esta semana en las calles del Casco Antiguo y otras áreas de tráfico comprometido, donde las autoridades han identificado y llamado a capítulo a los infractores, se puso en marcha un programa de ‘capacitación' para los espontáneos ‘aparcadores', cuya aparente misión ha sido la de vigilar y proteger, no se sabe de quién, los carros que se apostan en las calles de su dominio.

Ni pintorescos ni necesarios, del ‘cuara' voluntario se pasó al dólar casi acordado por el servicio hasta la ‘tarifa' -que se pagapor adelantado.- de fin de semana y con suplemento de noche.

El sometido conductor, sin la protección de un servicio de policía a la altura de las necesidades de un área cada vez más populosa, termina pagando, en la certeza de que si no acepta la oferta, el mismo que promete cuidar el vehículo se torna en una amenaza.

Es común. además, encotnrar a más de uno peleando por el espacio que se atribuyen como propio, pactar a medias los ingresos y tener a un tercero avisando cuando se moviliza un conductor, si ha tenido a bien retrasar el pago. En ocasiones, los ‘voceadores' son las madres jóvenes que atienden a sus niños cuando juegan en las aceras o las abuelas que desde la ventana lo controlan todo.

Ante la necesidad de explicar a un recién llegado cómo funciona el ‘sistema', la pregunta obligada es ¿qué pasa si no pagas?

El chantaje, de cualquier naturaleza, no debe ser avalado como seña de identidad, ni de un grupo, ni de una ciudad ni de un pueblo.