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10 de Apr de 2020

Nacional

‘El Canal de Panamá, un fracaso', decía la prensa de EE.UU. en 1915

Frente a ello, algunos sectores de la opinión pública estadounidense instaban a su gobierno a retomar la ruta nicaraguense

‘Unos cuantos congresistas ya están conscientes de la verdad. El coronel George Goethals, sin duda lo sabe. El coronel Gaillard, quien dio su vida tratando de sacar adelante esta obra, seguramente conocía muy bien cuál era el problema', sugería un cable noticioso publicado en varios periódicos estadounidenses los días 13 y 14 de enero de 1915.

‘Estados Unidos tendrá que construir otra gran vía para unir a los océanos Atlántico y Pacífico y abandonar la que ya ha sido completada', aseguraba otro informe, también divulgado en varios diarios de la unión norteamericana de la época.

Desde la inauguración de la vía a través del istmo panameño, el 15 de agosto de 1914, los titulares de la prensa estadounidense no cesaban de referirse a los negros nubarrones que se cernían sobre el futuro de la ruta interocéanica y advertían a su gobierno que debía ‘retomarse la ruta nicaraguense'.

El ‘gran talón de Aquiles', de la vía panameña, construida por $375 millones (que hoy, según una calculadora de inflación, equivaldría a $8,166 millones), era el Corte Culebra (también Gaillard), cuyos deslizamientos de tierra obligaron a cerrar el canal unos días en 1914 y varios meses en el año 1915.

En lugar de considerarse un problema temporal -explicación que daban los expertos-, los deslizamientos eran vistos como la prueba de la ‘inutilidad' del canal.

‘Para resolver este problema (deslizamientos) será necesario remover todas las colinas que rodean al corte Gaillard, una tarea comparable a la magnitud del trabajo original', decía un tal Thomas F. Logan, citado como experto por el diario The York Daily (Pensilvania), el 3 de noviembre de 1916.

Según los medios de prensa, los derrumbes de tierra eran solo la punta del iceberg , porque la verdad que se cernía sobre el canal era mucho más tenebrosa.

‘Es un misterio geológico que yace, no en los bancos del Gran Corte Culebra, sino enterrado en la profundidad de sus laderas. Porque no es cosa de unos derrumbes superficiales, sino de la estrata subterránea y las fallas de formación, que presentan un factor desconocido en el futuro del pasaje acuático', insistía el Winfield Daily Free Press de Kansas, el 13 de junio de 1915.

UNA AMENAZA

‘El gobierno norteamericano no admitirá que el canal es un fracaso, pero sí ha renovado su interés en la ruta nicaraguense en caso de que los deslizamientos en la ruta panameña no sean controlados', decía la misma edición del York Daily .

La prensa urgía al gobierno norteamericano a dirigir su mirada nuevamente hacia Nicaragua, pues en plena I Guerra Mundial, el ‘fracaso' del Canal de Panamá era una ‘amenaza para la seguridad de Estados Unidos'.

Un artículo de una página del diario New York Times , en su edición del día 27 de febrero de 1916, lamentaba, irónicamente, que ‘el canal de Panamá estuviera cerrado', por un ‘ocasional (?) deslizamiento de tierra' (sic) para ‘romper la monotónía' .

El diario también alertaba sobre los insistentes esfuerzos del entonces (país enemigo) Alemania por poner un pie ‘en la vecindad' (el Caribe) y su deseo de apoderarse de la ruta del Canal de Nicaragua.

‘Preservar la esfera de influencia de Estados Unidos sobre el continente americano y el Caribe es de vital interés. Con el Canal de Panamá cerrado... se hace imprescindible ratificar el Tratado con Nicaragua', sugería el diario.

‘Si el Canal de Nicaragua se hubiese construido entonces habría costado menos que el de Panamá y hubiese estado terminado a mucho más rápido que el segundo', decía The York Daily , el viernes 3 noviembre.

LAS CONFESIONES DE GOETHALS

‘Los periódicos estadounidenses son injustos y poco amistosos con el canal', había ya reconocido en 1910 el coronel George Goethals al escritor y corresponsal de prensa Ed Howe, durante una visita de este a Panamá.

Goethals, a cargo de las obras de construcción, y considerado ‘el zar de Panamá' (se decía que tenía más poder que el presidente Belisario Porras), estaba a tal punto agobiado por la dureza de su trabajo y las críticas, que confesó a Howe que su trabajo era el ‘más desagradable del mundo'.

En referencia a los presagios promovidos por la prensa estadounidense de que un terremoto destruiría las esclusas, Goethals explicó al periodista que el USA Army Corps of Engineers (encargado de la construcción del canal) había llevado récords de los movimientos telúricos ocurridos en Panamá durante varios años y no había detectado más peligro para las esclusas que los que tenía la ciudad de Washington de ser destruida.

‘El único terremoto del que hay que tener miedo es el de los periódicos de Estados Unidos', sentenció Goethals.

RESPUESTA DE EXPERTOS

Igual que Goethals opinaba Arthur P. Davis, uno de los más grandes ingenieros del mundo y jefe hidrógrafo de la exploración de la ruta nicaraguense.

‘Los deslizamientos fueron previstos, pero no han podido ser evitados. Ocurren, sobre todo en la estación lluviosa, cuando las colinas se saturan de humedad y la presión del agua empuja la tierra hacia abajo de la colina', explicaba el ingeniero en la edición del Fort Wayne Sentinel del 1 de noviembre de 1915.

‘Estos comentarios (sobre el fracaso del Canal de Panamá) no son más que producto de la mente de agitadores que intentan tomar ventaja de problemas menores que ya fueron previstos por los constructores del canal y fueron predecidos antes de que se completara la vía acuática', aseguraba, por su parte, The Washington Herald , en su edición del 15 de septiembre de 1916.

‘El Canal de Panamá se adecuará a todos los propósitos durante los años que vienen y no habrá necesidad de que se construya un nuevo canal por Nicaragua desde el punto de vista militar o económico', pronunciaba el diario en esa misma edición.

LA MIRADA DEL NOROESTE

Mientras que algunos medios noticiosos del este y centro de Estados Unidos se entretenían predicando el fracaso del Canal, los del noroeste del país reportaban un panorama totalmente diferente .

Ya en su edición del 17 de enero de 1915, el Oregon Daily Journa l detallaba que ‘las ruedas del comercio del noroeste se habían lubricado', con la apertura del canal panameño, y que este había tenido un impacto asombroso sobre la economía de la región.

‘No es exageración decir que el Canal de Panamá ha añadido $15 millones a la economía de esta región, gracias al impulso que ha dado a la venta de granos y salmón'.

‘Ya los barcos no tienen que navegar hasta el estrecho de Magallanes, enfrentándose no solo los peligros de los mares sino a los de las flotas enemigas', seguía el diario.

‘El noroeste ha independizado sus operaciones comerciales del noreste de Estados Unidos, lo que le ha permitido comerciar lo que en estos momentos de guerra es la única mercancía que tiene salida: los alimentos'.

‘Si comparamos la situación que vivíamos cinco meses atrás con la de hoy, tenemos razones para agradecer que exista el Canal de Panamá y de que esté sea operado por los Estados Unidos de América', decía el mismo artículo, de Joseph N. Teal,

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‘Los periódicos estadounidenses son injustos y poco amistosos con el canal',

CORONEL GEORGE GOETHALS,

ENCARGADO DE LAS OBRAS DEL CANAL