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02 de Apr de 2020

Nacional

El INAC inicia los trabajos de restauración del Teatro Nacional

Los trabajos de rehabilitación tienen un costo de $11.7 millones y se espera que estén listos para diciembre de 2018

El INAC inicia los trabajos de restauración del Teatro Nacional
Desde junio de 2015 el Teatro Nacional se encuentra cerrado al público debido al deterioro de su estructura.

Después de dos años de estar cerrado, este lunes iniciaron los trabajos de restauración del imponente Teatro Nacional, que mantiene sus puertas cerradas al público por su deterioro desde junio de 2015.

El cierre se hizo por recomendación del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá (BCBP).

Incluso especialistas de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) realizaron un estudio en el que exponen la existencia de deformaciones en su estructura, la presencia de hongos y contaminación por la fibra de vidrio.

Su restauración tiene un costo de $11.7 millones y se prevé que esté listo para diciembre de 2018 para ser utilizado en la celebración de los 500 años de la Ciudad de Panamá en el 2019.

Un joya por recuperar

El inmueble, que abrió sus puertas al público en 1908, está ubicado en el corazón del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá. Esta obra representa la arquitectura neoclásica en el istmo.

En 1904, mediante la Ley 52 de esa fecha, se ordenó la construcción del Teatro y se comisionó al arquitecto italiano Giusseppe Ruggieri para el diseño de los planos, tanto del Teatro Nacional como del Palacio de Gobierno. El contrato se le concedió a la compañía Duques y Arias y el Supervisor de la Obra fue el ingeniero Florencio Harmodio Arosemena.

Fue inaugurado el primero de octubre de 1908 con motivo de la toma de posesión de don José Domingo de Obaldía como presidente de la Repíblica. La primera puesta en escena fue "Aida". El costo total de ambos inmuebles fue de $597,635.

El frontis del edificio retiene elementos decorativos del neoclásico, con seis arcadas coronadas que enmarcan la ventanas superiores y las puertas principales que dan acceso al vestíbulo. Dos magnificas esculturas que representan las musas de las letras y la música están contenidas en los laterales y sobres ellas, cuatro medallones en relieve rinden homenaje a Wagner, Shakespeare, Moliere, Rossini, Aida Cervantes y Lope de Vega.

En sus costados hay dos amplios corredores que dan acceso a las entradas laterales y sus arcadas de medio punto sirven de soportes a sendas terrazas superiores que comunican con el salón Roberto Lewis. Esta disposición arquitectónica, además de brindar amplias áreas de esparcimiento, contribuye al equilibrio y distribución del volumen del edificio. Un amplio vestíbulo de la bienvenida al visitante y facilita al acceso a las diferentes áreas del teatro. Su capacidad es para 853 personas.

En la planta baja el escenario brinda una estudiada profundidad para el desplazamiento de las actividades y el fondo ha sido mejorado para adecuarlo a las dimensiones de las orquestas modernas. La platea y las dos áreas de anfiteatro forman una luna con una excelente disposición de cómodos sillones y una inmejorable vista al escenario.

El primero y el segundo piso están destinados a elegantes palcos de bruñidos barandales, en los cuales el vivo color de sillas y alfombras dan esplendor a las guirnaldas broqueles que adornan los balcones. En las partes superior la galería permite una visión panorámica de los espectáculos.

El foyer ubicado en el primer piso brinda un espaciosa área de entreactos, y sus decoraciones exhibe obras con delicadas alegoría del maestro Roberto Lewis.

El plafón, obra también del maestro Lewis, es una extraordinaria alegoría de la majestad de la patria, que manifiesta en su ejecución las mejores técnicas y estilo del neoclásico imperante en el Istmo. Su disposición formas colorido son muestras de los logros de la plástica panameña en esa época.

Sucesivas mejoras se le han hecho al inmueble en 1941, 1950 y, finalmente en 1970 se inicia un gigantesco trabajo de restauración. Las iniciativas de Jaime Ingram, entonces director general del INAC, apoyados por comités culturales y grupos de artistas, obtienen el respaldo del general Omar Torrijos Herrera para ejecución de las obras.

Le correspondió al arquitecto René Brenes los trabajos arquitectónicos y la habilitación de nuevos espacios y el arquitecto Guillermo de Roux Realizo el diseño de las Puertas.

La restauración de la obra plástica de don Roberto Lewis, tanto del foyer como el plafón fue trabajo del profesor Juan Manuel Cedeño, discípulo de Lewis, y del hijo del pintor, Roberto Lewis Jr.