La Estrella de Panamá
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13 de Oct de 2019

Nacional

Ejemplo y misión

El 11 de agosto de 1948, falleció el catedrático, jurista e historiador español Dr. Juan María Aguilar, quien vivía exiliado en nuestro país desde los años cuarenta e influyó sobre la juventud panameña, incluyendo a Carlos Iván Zúñiga Guardia, quien le rinde homenaje en la primera parte del texto. En la segunda parte, publicada en 1958, el Patriota llama a luchar contra el ‘cese a la fatiga' y mantener los ideales de libertad y justicia

¡He allí un carácter! Un ciudadano del mundo, peregrinando por todos los senderos en busca de libertad. ¡Un hombre pueblo! Un corazón entregado a la verdad, a la suprema verdad. Un pensamiento al servicio de su causa: la de la sangre heroica, la del hermano Federico García, la de la Pasionaria, la de Madrid enarbolando su Republicanismo, la de España enseñando sus heridas y dolores.

¡He allí un combatiente! Un guerrillero por las lomas de España. Un organizador de milicias que no quieren cadenas. Un orientador de verbo cálido y consejo oportuno. Un espléndido dirigente de multitudes que al preguntarse qué hacer, respondería: ¡Buscar la luz, la grandiosa luz de España Libre, de América Libre, de Panamá Libre!

¡He allí un amigo! ¡Y qué amigo! Un criterio amplio para la ayuda del desamparado. Una palabra fuerte para el descarriado. Un corazón generoso para todos, porque todos lo tuvieron para con él.

He allí a Don Juan María Aguilar. El ya recordado Don Juan. El que organizó calladamente todo el gesto revolucionario de la Juventud en su último lustro. El que vivía como vive España: silenciosamente, pero con una tormenta interior. El que al morir ha dejado en cada estudiante, en cada amigo, en cada colega, un corazón español: sangrante, pero violentamente agradecido…. (14 de agosto de 1948)

BUENOS DÍAS, FATIGA

El título no dice relación con los afanes literarios. Es un título para la República. Pretendemos interpretar un estado psicológico general, de todos, que nos llega como angustioso denominador común. La fatiga, el cansancio, la visión perpleja, el panorama sombrío, el desvarío de la política, he allí la franca termometría espiritual del panameño de hoy.

Esta sintomatología ofrece otros aspectos de interés. No hay creación, hay destrucción. La destrucción de la omisión, del no hacer; o la destrucción por la acción que no responde a ideales sino a instintos. No hay fe ni esperanzas. La esperanza no cuaja en el alma popular porque ella ha sido cortada de raíz, por estafadores de conciencias; y la fe, perdida, gira en el vacío sin manos y sin surcos. No hay pensamientos orientadores porque ha sentado escuela la cómoda flaccidez del claudicante, y todos piensan, sin analizar las proporciones de sus voces y actos, que están llamados a ser personeros ilustres de este pueblo.

Ante una anormalidad subnatural como la nuestra obtuvo Rubén Darío, sin lugar a dudas, las inspiraciones que concretaron ‘Las Letanías de nuestro Señor Don Quijote': Ruega generoso, piadoso, orgulloso; /ruega casto, puro, celeste, animoso; /por nos intercede, suplica por nos, /pues casi ya estamos sin savia, sin brote, /sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote, /sin pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios'

El periodista, en consecuencia, está llamado a conocer primero las características más o menos generales de la comunidad. Y si vemos Sanchos adulterados por doquier o si tropezamos por todas las esquinas con cínicos y señoriales Quijotes de ayer, y si llegamos a la irrevocable conclusión de que tales Sanchos y Quijotes son los más calificados responsables de la fatiga que consume los días y los sueños de nuestro pueblo, entonces su papel —el del periodista— es preciso, irrenunciable y profundo.

Es nuestra misión, por tanto, en esta tribuna, luchar por el cese de la fatiga, por el retorno de la creación fervorosa, por los dones de la fe y la esperanza por el retorno de un pensamiento democrático y orientador, por la liquidación de todo sentimiento propiciador de iras y persecuciones y por el imperio vigoroso de las libertades públicas, compendio excelente de toda razón de vivir.

Solo así, con los propósitos apuntados se puede coadyuvar a exclamar alguna vez en perfecta letanía laica con Rubén Darío, que ya estamos con savia, con brote, con alma, con nuevos Quijotes, con pies, alas y Dios.

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‘‘Es nuestra misión luchar por el cese de la fatiga, por el retorno de la creación fervorosa, por los dones de la fe y la esperanza y orientado por la liquidación de todo sentimiento propiciador de iras y persecuciones y por el imperio vigoroso de las libertades públicas, compendio excelente de toda razón de vivir'

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanendo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.