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18 de Oct de 2019

Nacional

La tardía adopción del Día del padre

Desde 1924 Panamá celebraba con gran pompa y algarabía el Día de la Madre. El del padre tendría que esperar hasta 1949. De los sesentas para acá la fiesta se ha comercializado

La tardía adopción del Día del padre

¿Quién le dio al padre panameño la oportunidad de disfrutar de un día especial para reconocer y celebrar su abnegada labor? ¿Pues quién más, sino el tres veces presidente de la República, Arnulfo Arias Madrid (1949-1951)?

Las madres istmeñas habían sido homenajeadas de forma especial desde 1924, cuando el presidente Belisario Porras firmó una resolución que institucionalizaba cada 11 de mayo como el Día de la Madre en Panamá, aunque a partir de 1930 la fiesta se trasladaría al 8 de diciembre, en honor a la Inmaculada Concepción. En ningún momento se habló de asignar un día para el padre.

Esta práctica discriminatoria continuó durante 22 años, hasta que el presidente Arias, en un intento por corregir la injusticia, firmó, el 5 de diciembre de 1949, una ley que declaraba oficial la conmemoración del día del padre, a celebrarse el tercer domingo de cada mes de junio.

Bromas aparte (sí, los párrafos anteriores fueron un intento de broma e ironía hacía la tradicional frase ‘Arnulfo Arias le dio el voto a la mujer panameña'), y sin quitar el mérito al presidente Arias que sí firmó la ley, quien le dio vida a la iniciativa no fue el exmandatario, sino el periodista chiricano Nacho Valdés, el primero en lanzar públicamente la idea de que se separara una fecha especial para los progenitores del sexo masculino.

En una época —tal vez no muy lejana ni diferente— en que más de la mitad de los niñas y niños panameños nacían fuera del matrimonio, Valdés lanzó el 27 de mayo de 1946, a través de su programa de radio Vibraciones del Aire, de la Red Panamericana , una campaña dirigida a que el pueblo acogiera la idea de dedicar un día a ‘los que merecen el nombre de padre realmente, a los que en justicia debe dedicárseles un pensamiento de gratitud y de cariño'.

La lucha de Valdés —autor de la letra de las marchas Acción Comunal y La Bandera Panameña, así como el bello poema ‘Concurso de blancura' y del libro de cuentos De la ciudad y el campo — fue acogida por varios de sus colegas, especialmente por Gil Blas Tejeria y Adelita de Bohorquez, quienes continuaron promoviéndola.

Ese mismo año, el 4 de junio, el diario Ecos del Valle (David, Chiriquí), anunciaba que ‘grandes sectores ciudadanos se alistaban a celebrar por primera vez el domingo 16 de junio como día del padre, atendiendo la idea lanzada por Valdés'.

Según recordaría en varias ocasiones el propio hijo de Nacho Valdés, el también periodista Guillermo Rodolfo Valdés, su padre fue el primero en enviar el primer telegrama en homenaje al día del padre, a través de los telégrafos nacionales.

El telegrama rezaba así: ‘Ignacio de Loyola Valdés, Santiago de Veraguas. En este día del padre, constituido, corazón de hijos panameños por iniciativa mía, recibiera un homenaje de cariño y devota gratitud, Nacho'.

ANTECEDENTES

La idea de celebrar el Día del Padre no nació en el istmo. Desde 1910, en algunas partes de Estados Unidos se rendía homenaje al padre. Desde 1942, en este mismo país se empezó la práctica de elegir al ‘Padre del Año', título que había recaído en figuras de gran prestigio y nombre como Douglas MacArthur, Harry Truman, Baby Ruth, James Stewart, Bill Graham, quienes dieron resonancia a la tradición.

Pero en Panamá, se necesitó que Nacho Valdés lo promoviera para que se tomara como ejemplo.

Un año después, ya la semilla empezaba a dar frutos. El 15 de junio de 1947, el diario de mayor circulación y prestigio del país, La Estrella de Panamá , anunciaba: ‘Por una simpática tradición nacional, iniciada desde el año pasado por el periodista Don Ignacio de J. Valdés Jr., nos encontramos durante el día de hoy celebrando en toda la República el Día del Padre. El día de hoy ha sido consagrado ya por la costumbre a venerar a los queridos progenitores que llevan sobre sus espaldas la responsabilidad del sostenimiento de la familia y la educación de los hijos'.

Y el diario continuaba: ‘Desde anoche gran cantidad de hijos comenzaron a enviar mensajes a sus padres ausentes; otros recorrieron los almacenes de la Avenida Central en busca de un obsequio para los padres, presentes con los cuales desean simbolizar el hondo afecto que por ellos sienten. Por las diferentes emisoras locales se llevarán a cabo durante el día de hoy programas en honor a los padres, y en algunas residencias se efectuarán agasajos privados para conmemorar la fecha de hoy y en la cual serán el centro de atenciones los queridos viejos'.

Ahora solo faltaba una ley que lo reconociera oficialmente.

El 1 de diciembre de 1948, los diputados César Guillén y Norberto Navarro presentaron el proyecto, un artículo único que decía así: ‘Declárase Día del Padre el tercer domingo de cada año, en recuerdo del autor de la Humanidad'.

Pero no era el mejor momento para una propuesta de este tipo. La Asamblea se encontraba sumida en las pugnas partidistas y ni siquiera pudo llegar al segundo debate.

De acuerdo con Guillermo Rodolfo Valdés, que durante varios años se dedicó a destacar el papel de su padre como gestor de la celebración, en 1949, el concejal Luis Branca presentó un proyecto ante el Concejo Municipal con la misma recomendación, pero el mismo tampoco tuvo suerte.

Finalmente, el 30 de noviembre de ese año, la Asamblea Nacional aprobó la ley que reconocía el homenaje y el 5 de diciembre, la firmaba el presidente Arnulfo Arias junto con el ministro de Gobierno, Alfredo Alemán.

‘La Asamblea Nacional de Panamá, considerando que es de justicia consagrar un día del año para la veneración del padre como un lógico complemento a la ley preexistente, por la cual se consagra el Día de la Madre, con el fin de estimular en los hijos el afecto familiar, decreta: ‘Declárase Día del Padre el tercer domingo del mes de junio de cada año”. Dado en Panamá, a los 30 días del mes de noviembre de 1949.

LOS SIGUIENTES AÑOS

La celebración debió gozar de popularidad desde un principio, porque ya en 1953, el expresidente Belisario Porras, el mismo que había adoptado el Día de la Madre en 1924, publicaba una reseña en La Estrella de Panamá en la que destacaba el papel del padre como ‘el símbolo viril de la familia y de la sociedad', ‘fuerza y sostén, guía y defensa y pilar del hogar, esa pequeña célula donde irradia y proyecta la educación, las costumbres y el civismo, ya que con razón se ha dicho que el hogar es el santuario de la familia y que la familia es la que moldea a la sociedad'.

Panamá tenía su ley y celebraba al padre, pero, al parecer, los comercios locales no se percataron de las oportunidades que esta fiesta ofrecía para incrementar sus ventas sino hasta varios años más tarde.

Una revisión de los diarios entre 1950 y 1955 permite comprobar que los establecimientos comerciales no promocionaban la venta de regalos.

En junio de 1955, los anuncios empezaron a aparecer de forma esporádica, pero ya para 1960 proliferaban los avisos comerciales que promovían obsequiar a los padres productos como billeteras, maletines y estuches de viajero, calzado, colonias, camisas y hasta relojes de pie.

Ya la fiesta del padre estaba comercializada.