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27 de Oct de 2020

Nacional

El dilema entre dotar de córneas y cumplir con el SPA

El Banco de Ojos solicita al Ministerio Público una licencia que permita extraer córneas en un tiempo viable. La agencia de instrucción responde que el procedimiento viola la cadena de custodia

Katherine Cuesta de Domínguez, diseñadora de modas para la marca Agua Marina, vivió entre los años 2016 y 2017 una verdadera odisea mientras permanecía en lista de espera por una donación de córnea. Hoy, después de ocho operaciones en los ojos y agradecida de haber podido retomar la normalidad de su vida se ha convertido en voz para cientos de panameños que, como ella, claman por una oportunidad para recuperar el don de la vista.

Un día, mientras conducía su auto, la diseñadora se percató de que no veía bien. Pensó que necesitaba gafas, pero al visitar a un especialista, éste le comunicó que tenía una enfermedad incontrolable: las dos córneas dañadas. ‘Lloré y lloré cuando el médico me dijo que podía perder definitivamente la vista', cuenta hoy.

Eso ocurrió hace cuatro años. En 2014, a la creadora de modas le detectaron entonces glaucoma severo en los dos ojos, una enfermedad que no tiene síntomas, pero que va reduciendo de a poco la visión hasta extinguirla del todo como consecuencia de un aumento de la presión ocular.

En 2015, se operó su ojo izquierdo. En ese entonces no tuvo mayores inconvenientes para conseguir un donante de córnea porque el proceso de extracción del tejido en la morgue era expedito: cuando llegaba un cuerpo se llamaba de inmediato a un técnico para realizar el procedimiento.

Tras esa primera experiencia, nunca imaginó que una segunda experiencia le causaría tantas lágrimas y dolores de cabeza. ‘Todas las semanas llamaba a la clínica. Cuando cerraba el teléfono, lloraba desconsoladamente porque no había llegado la córnea que necesitaba', dice con los ojos húmedos, recordando que tras la noticia desconsoladora acudía a Dios. ‘Diosito, dame la córnea', suplicaba, pensando en el futuro de sus tres hijos.

Un día, cuando menos lo esperaba, la secretaría de la clínica le dio la buena noticia: venían dos córneas. Una ‘felicidad inmensa' se produjo al confirmarse que la córnea era apta para su ojo. ‘Podría retomar mi vida', pensó, no sin antes reflexionar en lo ambivalente de la situación: su alegría se basaba en la desgracia de otra persona.

Ella es una de las beneficiadas de los únicos 19 trasplantes que se realizaron el año pasado en Panamá, el más bajo número de cirugías de trasplante de córnea reportado en los últimos diecisiete años.

La diseñadora volvió a la universidad y espera pronto reabrir sus negocios. Ahora pide una oportunidad para otras personas.

A los familiares de quienes en vida han decidido ser donantes, suplica que no burlen la última voluntad de sus seres queridos; que permitan la extracción de las córneas. A la procuradora Kenia Porcell pide que 'le devuelva la alegría de volver a ver a otras personas'.

Las súplicas parecen pasar inadvertidas. A partir de la implementación del Sistema Penal Acusatorio (SPA) en septiembre de 2016, se ha restringido la extracción del tejido como consecuencia de un nuevo procedimiento para custodiar las pruebas de una investigación judicial. La ley impide el paso expedito a la extracción del tejido.

José Vicente Pachar, director del Instituto de Medicina y Ciencias Forenses (Imelcf), explicó que la cadena de custodia establecida por el SPA exige que el cuerpo sea manipulado por un médico para practicar la necropsia. Después de que se haga el levantamiento del cadáver, debe embalarse en una bolsa y colocarse un rótulo de la cadena de custodia.

Los únicos autorizados para abrir el embalaje son los peritos de medicatura forense. Este procedimiento garantiza que nadie tenga acceso al cadáver, ni a las prendas personales del difunto. Esto, según el forense, asegura las pruebas de una investigación judicial.

Aunque medicatura forense reconoce que en algunas ocasiones el patólogo requiere de los fluidos que están dentro de los ojos para realizar análisis de alcoholemia o de drogas, la posibilidad de un convenio que permita extraer las córneas en un tiempo viable no se descarta como una solución para suplir las carencias del tejido para trasplantes.

Esto, siempre y cuando la muerte no esté relacionada con traumas craneoencefálicos, en el que la posibilidad de extracción de córneas puede afectar la objetividad y transparencia de la investigación judicial. Debe, además, tratarse de posibles donantes en edades entre los 18 y 60 años, explicó Gabriel Vega Yuil, abogado del Imelcf.

Se analizaron dos mecanismos para lograr ese convenio o licencia: el primero es un cambio en la legislación del sistema judicial. Este, sin embargo, sería un proceso largo y poco probable, explicó el abogado. Un cambio en el procedimiento del manual de la cadena de custodia es la propuesta más viable, apuntó.

Esta última propuesta llegó a los escritorios del Ministerio Público el 29 de junio de 2018, por conducto del Banco de Ojos del Club de Leones de Panamá.

Roberto Arango, presidente del club cívico, pidió ‘darle visión a la gente que lo necesita'.

El Club de Leones solicitó la creación de un formulario que permitiera al médico forense abrir la bolsa del cadáver para extraer las córneas antes de la necropsia y de la muerte del tejido.

Considerando que se habían dado conversaciones previas en las que se acordó buscar un procedimiento jurídico para destrabar la extracción de córneas, la respuesta de la agencia de instrucción fue inesperada.

En una misiva del 11 de julio de 2018, a la que tuvo acceso La Estrella de Panamá , el Ministerio Público reconoce que el trasplante de los componentes anatómicos se realiza con un' fin de vida', considerando que ofrece a otras personas la oportunidad de un órgano que permite mejorar su calidad de vida.

Pero, a juicio de la institución, si se procede a una extracción pueden afectarse los fluidos y el resultado de la necropsia, como consecuencia de las inyecciones que se colocan para la preservación del tejido.

En ese orden de ideas, dice la carta firmada por el procurador encargado Rolando Rodríguez, una extracción médica podría causar la pérdida de elementos importantes que incidan en el resultado de una necropsia.

‘¿Cómo vamos a suplir o dar a la población demandante (de córneas)? ¿Cómo vamos a poder darle a la población lo que necesita?', se pregunta Arango, tras la respuesta del procurador, al tiempo que recuerda que las personas a las que se les dona las córneas son seres humanos, panameños que se integran a la sociedad después de un trasplante.

Las estadísticas indican que desde 2017 hay una reducción del 90% en la captación del tejido corneal, en comparación con el promedio anual del 2000.

Hoy 170 personas que esperan por un donante de córnea para recuperar su salud visual y volver a vivir una vida normal. ‘Es una misión que tenemos frente a la sociedad', concluye el presidente del club cívico. Pero que cada vez se vuelve más difícil de cumplir por las trabas impuestas en el SPA.