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24 de May de 2022

Nacional

Montezuma, la miss que rompió el molde

Rosa Iveth Montezuma, nuestra representante en el próximo certamen de Miss Universo, no solo es bella, es una muestra de la lucha por la inclusión de los pueblos indígenas que deben aplicar los Gobiernos

Montezuma, la miss que rompió el molde
Montezuma, la miss que rompió el molde

Es una de las 10 favoritas para hacerse de la codiciada corona de Miss Universo 2018.

Tal vez Panamá jamás había tenido una candidata tan carismática, inclusiva y desenvuelta como Rosa Iveth Montezuma.

La mujer no desaprovecha oportunidad para dirigirse con soltura a cualquier público, políticos, interesados en la cultura o en la defensa de los derechos humanos. Quién mejor que ella para contarle al mundo lo que viven los pueblos indígenas. Así lo hizo en septiembre pasado en las Naciones Unidas.

Su vocabulario no es aquel del cliché de las reinas de belleza. Montezuma habla más que otras figuras esbeltas, con cabello largo y maquillaje. Es una señorita completa, con acervo cultural, inteligente y preparada para responder cualquier pregunta del jurado, por más confusa que ésta sea.

Montezuma viajó el martes pasado a Bangkok, Tailandia, sitio donde se celebrará la versión número 67 del concurso, a realizarse el 17 de diciembre próximo.

A finales de octubre pasado, pronunció un discurso en la Sociedad Bolivariana en conmemoración del icónico escrito de la Carta de Jamaica, de la cual reproducimos a continuación algunos extractos que la autora había pronunciado ante la Organización de Estados Americanos en Washington, Estados Unidos:

‘Mi presencia en este recinto obedece al reto de inclusión y diversidad que enfrentan muchos países, en especial aquellos con presencia de pueblos indígenas y que durante años han sido discriminados y destinados al ostracismo. Destacando de igual manera, los diversos avances que estos pueblos han logrado con el anhelo de materializar sociedades sin barreras que determinen qué tipo de humanos somos'.

‘En concordancia con este planteamiento, unos meses atrás como mujer indígena imprimí una nueva página en la historia de mi país; siendo la primera mujer indígena originaria de la Comarca Ngobe-Buglé en participar y ganar el concurso de belleza más importante de Panamá, el cual me otorga la oportunidad de llevar mi bandera, costumbres e idiosincrasia cultural al Miss Universo 2018. Protegiendo mi esencia indígena y campesina, esperando encarnar con orgullo a los pueblos indígenas y a todos los panameños'.

Lamentablemente, la historiografía de los pueblos indígenas panameños no escapa de la realidad y del olvido al que han estado atados la mayoría de los pueblos originarios de América y del mundo; durante años han transitado por innumerables luchas para lograr ser merecedores de los derechos propios como todos los seres humanos'.

‘Actualmente, tenemos territorios jurídicamente definidos, sin embargo, los más de 400 mil habitantes se enfrentan a múltiples retos y desafíos. Es decir, el 12% de la población indígena de nuestro país demanda aún mayores esfuerzos del Estado y los gobiernos dirigidos a superar nuestra pobreza y marginalidad. Como representante de la mujer panameña traigo a este escenario la voz de mi pueblo. Una voz que le ha sido difícil el camino para llegar a estos escenarios internacionales, mucho más a nosotras las mujeres, quienes hemos estados marginadas desde nuestra cultura y desde nuestros países'.

‘Deseo reiterar que como mujer indígena que soy, quisiera solicitar a la opinión pública nacional e internacional desde este escenario y espacio, que los gobernantes volteen la mirada con mayor responsabilidad a los más de 522 pueblos indígenas, que pese a las múltiples dificultades y vicisitudes existen hoy día desde la Patagonia hasta Norte América. Pero el llamado especial lo hago para nuestras hermanas indígenas quienes más sufren y luchan por preservar y revitalizar nuestra historia y cultura ancestral'.

‘Soy de la opinión que los gobiernos y los estados de nuestra América tienen una deuda social histórica con nuestro pueblos originarios. En atención a esta realidad, deben ser más eficaces y eficientes en cuanto a las políticas públicas dirigidas a nuestra población. Estas recomendaciones ya la han hecho organismos internacionales. Deseo contribuir en aportar mi esfuerzo de divulgar, promover y participar en cuanto a su ejecución y seguimiento, de manera que el proceso se cumpla y que a mediano plazo obtengamos y veamos resultados concretos'.

‘Es inaceptable, que después de tantos años de lucha de los pueblos indígenas americanos, aun existan carencias firmes y no estén presentes los estándares mínimos para la supervivencia, preparación, dignidad y bienestar de los pueblos. Términos como igualdad de género, desarrollo sostenible y empoderamiento e inclusión social se han vuelto efímeros en la praxis diaria; debemos establecer programas y proyectos que busquen erradicar todas las vulnerabilidades y las desventajas que existente con respecto a la población en los que habitan'.

‘Los indígenas de América solicitamos mayor participación, queremos pasar esa página nefasta de simple espectadores, aspiramos a ser sujeto de nuestro desarrollo'.

‘Ese papel pasivo y receptor lo queremos superar. Debo exhortar las felicitaciones al gobierno panameño, quien ha mostrado políticas comprometidas en dar mayor participación de las poblaciones indígenas en distintos escenarios, ofreciendo una venta para superar todos esos obstáculos que sobreponen el posicionamiento de nuestros pueblos, en especial de la mujer indígena'.

‘Desde mi experiencia, he observado como durante muchos años las políticas gubernamentales han establecido medidas para mejorar las condiciones de vida dentro de los pueblos indígenas panameños. Hace una década atrás las circunstancias regían con mayor precariedad, no obstante, aun en muchas regiones se vive la historia que yo viví; graves problemas de acceso, donde estudiantes deben caminar alrededor de 1 o 2 horas para llegar a los centros educativos, los cuales no poseen la estructura adecuada para el desarrollo óptimo; siguen siendo pequeños ranchos a la intemperie sin recursos tecnológicos para el provecho de toda la comunidad educativa. Indudablemente, esto repercute en la calidad de educación que reciben los pueblos indígenas ampliando la brecha de competitividad en el ingreso a las universidades y empleos'.

‘Por otro lado, deseo expresar que, como representante de la belleza de la mujer panameña, y de la indígena en especial, hay un tema muy importante que me impulsa apoyar y participar. Es el tema del empoderamiento de la mujer indígena en los distintos temas sociales, políticos, económicos y culturales. Ya lo han señalado los informes de los organismos internacionales: existen cerca de 26.5 millones de mujeres indígenas en nuestra América, y más de dos tercios están en la pobreza y la marginalidad. Esta situación es preocupante y alarmante, y se hace mucho más dramático y crítico, cuando vemos que a 23 años de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, China, los avances han sido lentos y en algunos casos nulos en la región'.

‘Es decir, el compromiso y mandato acordado, en muchos casos han sido muy lentos y en otros no han sido atendidos con la responsabilidad que como país democrático se debió hacerse con la población aborigen de nuestra región'.

‘La voz de alarma y atención la han expresado organismos como la Cepal, ONU, BID, sociedad civil, y otros; pero hace falta mayor unidad para que los gobiernos accedan a ser más efectivos con sus políticas públicas para con las mujeres indígenas'.

‘Por ejemplo, en Panamá, siguen afectadas por la pobreza, por nuestra condición de indígena y por el tema de género. Y actualmente, el tema de educación sexual y derechos reproductivos genera un debate preocupante y atenta contra nuestro futuro como pueblo. Todo esto, a pesar de las acciones desarrolladas por el Instituto Nacional de la Mujer que impulsa proyectos orientados al posicionamiento femenino en el país, en conjunto con una serie de programas de capacitación, lucha contra la violencia de género y reconocimiento de derechos de la mujer indígena.

Hoy, la población femenina de las comarcas migra por diversos motivos, sobre todo, el laboral: nuestras mujeres a las áreas urbanas de provincias y distritos. Usualmente se instalan en sus áreas de trabajo y en otras con familiares en las zonas de pobrezas y marginación urbanas, no existe legislación efectiva que la proteja y defienda; están sometidas a todas clases de ultraje y expuestas en muchos casos a abusos y violaciones en su trabajo, en su barrio, por la alta criminalidad e inseguridad en la zona de residencia. Nuestras indígenas salen en busca de mejor futuro, pero la realidad es otra, quedan expuestas al abuso laboral, maltrato, violaciones, ultrajes; se les impone que abandonen su idioma y tradiciones; seguimos siendo consideradas como inferiores, incultas, discriminadas en su totalidad por la sociedad en general, por nuestra vestimenta, lengua y esencia'.

‘Yo creo firmemente que el respeto a la diversidad es un pilar fundamental en la erradicación del racismo, la xenofobia y la intolerancia'.

Hoy me uno a la aseveración que realizara hace unos años una de las líderes indígenas mundiales, la señora Rigoberta Mechú, quien afirmo que ‘yo creo firmemente que el respeto a la diversidad es un pilar fundamental en la erradicación del racismo, la xenofobia y la intolerancia'.

Esto parece muy crudo e irreal, pero es la verdad, y esta realidad amerita una política de Estado más efectiva y que pase de documentos y legislaciones, en algunos casos, a la praxis. Mis hermanas indígenas de Panamá y del Mundo, solicitamos mayor espacio de participación efectiva, queremos ser protagonistas, queremos seguir siendo la biblioteca de la enseñanza y la cultura de nuestro pueblo, como lo hemos hechos hasta hoy día; queremos contribuir al desarrollo de nuestro país, donde la multiplicidad cultural no sea un obstáculo sino una variedad rica de nuestra nacionalidad. Es el momento de romper con todos esos paradigmas discriminatorios y racistas; para esto es necesario que las mujeres indígenas trabajemos de la mano con los entes gubernamentales logrando la sincronía que facilite la supervisión y excelente desarrollo de los proyectos.

Toda la sociedad tiene que involucrarse para mejorar las condiciones sociales; cuando todos seamos protagonistas y sintamos las diferencias de las minorías conseguiremos la sociedad que tanto soñamos. Como representante de la mujer indígena tengo la responsabilidad, no solo alzar la voz ante los retos, sino de realizar propuestas ante nuestras necesidades. Considero que los pueblos indígenas debemos trabajar en desarrollar: centros de capacitación para mujeres indígenas líderes; crear uno en cada pueblo indígena para que capaciten a mujeres líderes'.

‘Es necesaria la creación de centros de orientación y prevención del VIH/Sida. A la fecha este problema afecta de manera directa a muchos de los hijos de las mujeres indígenas de hogares donde uno de los padres están ausentes'.

‘De igual manera, la creación de oficinas de asistencia legal y apoyo laboral para las mujeres indígenas que laboran en los centros urbanos. Muchas de las mujeres indígenas que se trasladan a las ciudades urbanas están desprotegidas en materia laboral y son explotadas laboralmente y abusada en todos los sentidos'.

‘Urgen centros de formación en labores técnicas o peritos cónsonos a las facultades de las mujeres'.

‘Crear proyectos específicos de captación de fondos para becas y apoyar a mujeres indígenas a nivel secundario y universitario. No existe una instancia o institución dedicada a gestionar fondos para becas y apoyos educativos para mujeres indígenas. A pesar de esto, nuestras hermanas ingresan en mayor número en los centros educativos secundarios y universitarios tanto del área indígenas como en el país'.

‘Para finalizar, son muchas las exigencias y aportes que pueden surgir de los pueblos indígenas. Somos pueblos con expresiones culturales, valores extraordinarios, siempre dispuestos a la inclusión y diversidad social'.

‘Llegó la hora de que se nos conceda el espacio para participar e iniciar de manera efectiva nuestra participación. Con este ánimo estoy dispuesta acompañar y colaborar haciendo eco de esta realidad en todos los foros internacionales indistintamente del tema que sea'.

‘La tarea no es fácil, pero no es imposible. Hago un llamado a los organismos internacionales que sigan acompañándonos en esta tarea, ustedes son nuestros colaboradores importantes. Continúen con ese esfuerzo por una sociedad más equitativa, justa y participativa en materia indígena'.