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16 de Oct de 2019

Nacional

El hermano diputado del presidente de Panamá

¿Por qué una comunidad pobre vota por un ganadero millonario que regala juguetes desechables a sus hijos?

Este niño no tiene juguetes, ni columpios, ni amigos vecinos, ni bicicleta. Tampoco tiene ropa, ni calzados nuevos, ni acondicionador de aire. Sus padres no tienen trabajo remunerado. Este niño tiene un camión de plástico que cuida como a un hijo porque es lo único en casa con apariencia de prosperidad. El juguete, más frágil que una pantalla de un teléfono y que le hace feliz, se lo regaló, antes de carnavales, José Luis ‘Popi' Varela, hermano del presidente, Juan Carlos Varela, en una gira política en La Pitaloza de Los Pozos, en Herrera. El valor de la mercancía —nos dijo Marx en 1859— depende de las necesidades.

José Luis Varela no pierde una elección electoral para ser parte del parlamento panameño desde 1994 con la misma receta. ‘Cuando empecé mi carrera política -escribe en su Instagram- iba allí (Los Pozos) a caballo, me acuerdo para Navidad los caballos cargando las bolsas de juguetes en esas montañas para repartirle a los niños (...)'.

Regalar juguetes baratos a niños pobres sería algo extraordinario para el diputado, motivo de orgullo familiar, una tradición como sucede a lo interno de nuestras familias, que son católicas. En otra foto de su red social aparecen sus hijos, dos décadas después de que su padre se convirtiera en una autoridad invencible, regalando juguetes a los hijos de aquellos hijos que ‘Popi' visitaba a caballo después de la invasión a Panamá.

La Pitaloza en Los Pozos, según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), es el corregimiento más pobre de esta región. En el 2015 esta institución reveló que de las 665 personas que viven en el lugar, más de 400 son pobres —personas que no tienen dinero para comer todos los días—; la mitad, en pobreza extrema: personas que casi no comen.

El día que visité la comunidad, una anciana me enseñó su nevera sin ningún alimento. Otra anciana vecina me mostró unos frijoles que cocinaba. Las bolsas de comida que el diputado les llevó antes de carnaval, junto con los juguetes desechables para sus nietas, se habían agotado. En La Pitaloza se come lo que se cultiva y, en ocasiones, la comida del Gobierno.

Admirador de George Bush padre, ganadero, como Álvaro Uribe. El diputado conservador fortalece las tradiciones coloniales lanzando agua a sus electores desde los camiones cisterna durante los carnavales; remedia algunos problemas de la comunidad repartiendo 20, 30 o 50 dólares, según la necesidad. Su padre, Luis Varela, acompañó a Arnulfo Arias en sus peores momentos y en sus mejores momentos.

En La Pitaloza lo recuerdan aún cuando visitaba la comunidad a caballo para reorganizar el partido de Arnulfo Arias, eliminado por el régimen militar de Omar Torrijos en 1968, con su ascenso al poder a través de un golpe de Estado. Luis Varela era uno de los hijos del gallego José Varela Blanco, que fundó, a inicios del siglo XX, el primer ingenio azucarero de Panamá en Pesé, de Herrera. ‘Popi' Varela es la tercera generación de esa oligarquía rural que hoy controla Panamá, no solo desde el gobierno —su hermano, Juan Carlos Varela, es el presidente de la República— sino desde el trago. Varela Hermanos, empresa familiar de la cual el diputado es integrante de su junta directiva, heredera de aquel imperio cañero, es el líder absoluto de nuestras borracheras.

Según la revista Estrategia y Negocios , producen el 90% de lo que se consume en Panamá, más de medio millón de cajas de Seco Herrerano al año, un licor popularísimo que casi ha tomado todo el país, y que, como la vida, te enseña dos cosas: la felicidad y la decadencia.

TERRITORIO VARELA

La Pitaloza está construida sobre unas pendientes que llaman ‘Loma de la Muerte', donde fallecen personas por caídas a precipicios. El camino tiene pinos altísimos, aves que vuelan muy cerca de ti, pericos que cantan a todo volumen y guayacanes rosados que recién florecen entre estas montañas aún verdes, por donde se mueven algunas vacas en manada. Entre las montañas están las casas, algunas de barro, de cemento, de paja, otras que hace el gobierno que no son de cemento, y están las casas de los terratenientes que sobresalen por sus ventanas francesas.

La anciana sin alimentos vive camino a Pitaloza Abajo y está molesta con ‘Popi' Varela por obvias razones. La otra señora, otra anciana, también está molesta con el diputado por el mismo motivo: el hambre. Una tercera anciana que consulté me dijo que solo votaría por él si le consiguen trabajo a dos nietas que terminaron la universidad con un sacrificio que no entenderemos nunca. Todas me dijeron que era el único político que las visitaba y que sus hijos votaban por él.

Un ganadero que le enseñaba a sus hijos cómo marcar a los animales con hierro ardiendo, dijo que el diputado se preocupó por ellos y que la carretera de asfalto que les entregaron hace un año es el ejemplo más evidente. Antes —desde el siglo XVIII— si alguien enfermaba lo subían a una hamaca y lo llevaban cargando hasta el hospital más cercano. Ese trayecto, que esta mañana me tomó unas dos horas caminando por pendientes, a ellos les tomaba un poco más. Un último señor que conocí en una loma, que llevaba unas yucas en una maleta en la espalda, dijo que la carretera era una promesa del presidente y que se extiende hasta una iglesia que construyeron los jesuitas y donde los Varela asisten ocasionalmente a misa.

La Pitaloza pertenece al distrito de Los Pozos, que con los distritos de Pesé y Parita conforman el circuito electoral 6-2 en la provincia de Herrera, donde el diputado no pierde. En el imaginario panameño atribuimos estas victorias a la empresa familiar, pero Varela Hermanos aporta 700 empleos en una población de más de 27 mil personas. ‘Ahora las máquinas cortan la caña', me dijo un señor en Pesé.

‘El día que visité la comunidad, una anciana me enseñó su nevera sin ningún alimento. Otra anciana vecina me mostró unos frijoles que cocinaba. Las bolsas de comida que el diputado les llevó antes de Carnaval, junto con los juguetes desechables para sus nietas, se habían agotado'.

La capital de Los Pozos, que lleva el mismo nombre, donde pocos dependen del Seco Herrerano, es el hogar de origen de su rival político, Julio Mendoza, el candidato más joven de estas elecciones (28 años) que pretende hacer lo hasta ahora imposible: vencer a ‘Popi' Varela y sin clientelismo. Mendoza no sería un invento político del PRD: el joven, que es ingeniero, es nieto de Humberto Mendoza, un político que fue alcalde y representante en Los Pozos durante la dictadura militar y después de la invasión.

En Los Pozos, algunos comentan que el joven podría vencer al hermano del presidente porque el principal activo del político, su visión conservadora sobre los cambios sociales, le estaría pasando factura: su permanencia por más de dos décadas, además de reflejar su liderazgo, demostraría también su incapacidad para modificar los problemas. Y lo otro es que los escándalos de corrupción que lo vinculan a Odebrecht, a constructoras que financian campañas políticas, a sus planillas ocultas, también estarían deteriorando su reinado. Una familia me dijo que hace dos años se incrementó la inversión en la ciudad con canchas de fútbol y de baloncesto, aceras, carreteras, precisamente ante la presión de que la pobreza persiste en esta región del país. Otra señora, sin embargo, dijo que ‘los poceños quieren una carretera de oro. ‘Popi' ha hecho de todo'.

Los Pozos es una bifurcación con almacenes para ganaderos y sus trabajadores. Hombres blancos y sus familias, quemados del sol, que lucen cinturones con hebillas grandes y llevan botas para montar caballo y sombrero ‘pintado', con marcas de sudor, viven aquí. Tienen un supermercado —The Family Market— que te recibe cuando llegas, el más moderno del lugar, con un enorme logo neón de una familia tradicional. En las puertas de sus casas, algunas de techos de tejas, están aún los vestigios de la Jornada Mundial de la Juventud; tienen algunas instituciones y se está construyendo su primer banco. La mayoría de los hombres manejan carros doble tracción y dependen de lo que producen. Antes de irme de este lugar y cruzar a pie la frontera de la región de Azuero, terminé retenido en su cuartel policial. Los poceños llamaron a la policía porque era sospechoso, porque un extraño caminaba por sus calles.