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13 de Dec de 2019

Nacional

91,797 personas en Panamá no saben leer ni escribir

El analfabetismo es una de las tantas caras del prisma de la desigualdad. Solo el hecho de que persista es crítico para algunos expertos, que además cuestionan la calidad de la educación en general.

El analfabetismo es una de las tantas caras del prisma que encierra la crisis educativa de Panamá.

Según el censo del año 2000, en Panamá había 168,140 analfabetas, personas que no sabían leer y escribir. Representaban el 7.6% de la población. Una década después, en 2010, apenas se había bajado a 5.5% de la población. Ese año, según el Mides, había 148,747 iletrados en un país donde según el Meduca, la cobertura educativa a nivel pripario roza el 98%.

La expectativa del MIDES es que para el censo de 2020 el porcentaje de analfabetismo caiga ‘muy por debajo del 3%'.

En números, según el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), desde el año 2000 se han alfabetizado a unas 76,293 personas a través de un programa de siete semanas que emula el modelo cubano ‘Yo Sí Puedo', en donde los que se insertan aprenden a escribir su nombre y una carta ‘básica'.

Pero aun quedan encerradas en esa métrica de desigualdad casi 100 mil personas. Algo que es ‘obsceno' para el sociólogo Alonso Manrique. Y si a esos datos se le suma el hecho de que el 50% de los jóvenes que entran a la escuela no llegan a sexto grado, la repitencia, los centenares de jóvenes que no llegan a la universidad, la baja calidad de la educación tanto pública como privada, hay una bancarrota no solo en educación, sino en todo el espectro de derechos sociales y culturales, explica el experto.

La educación privada está en crisis y no hay mayor diferencia. La educación se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de cómo la desigualdad opera en desmedro de la gente, amplía Manrique.

Y justo el analfabetismo es más agudo en las comarcas. De acuerdo al último censo de la Contraloría General de la República para el 2010 la Comarca Ngäbe Buglé registraba el mayor número de analfabetas con 30,864 (30.8% del total). En 1990 la tasa de analfabetismo rural fue de 23.6% vs la urbana, que llegó a 4.1%, con base en datos de la Contraloría General.

A posteriori

De acuerdo al gobierno, el 90% de las personas que cursan el programa básico de alfabetización terminan sus estudios de primaria, premedia y media; mientras que los que están entre los 30, 40 y 50 años son más propensos a emprender proyectos microempresariales. Pero no brindaron ejemplos ni cifras concretas de éstos casos.

Otras de las caras del prisma que debe considerar el Estado dentro de los programas de alfabetización es la motivación de las personas por terminarlo y las razones que le impidieron a esas víctimas asistir a la escuela en primer lugar. El profesor Ángel Raúl Mitre, secretario de la Asociación de Educadores Herreranos y miembro de la Unión Nacional de educadores de Panamá (UNEP), explica que hay diferentes formas de alfabetizar a una persona, pero piensa que la aplicada en Panamá en la última década, carece de un plan ‘bien estructurado' con investigaciones ‘bien hechas' sobre dónde se requiere y cuáles son las razones por las que esa población dejó de asistir a educarse. Cree que esos programas (Yo Sí Puedo) no contemplan un verdadero diagnóstico, y que por eso no tienen mayor éxito porque no llegan a la mayor cantidad de la población.

Mitre también puso el dedo en la llaga del Meduca, que al carecer de un departamento de estadística e investigación, no puede darle seguimiento continuo a los efectos de los programas, más allá del mero número. ‘Eso incide en que los programas no tengan éxito', confiesa.

En la etapa de investigación pre alfabetización, se deben considerar variables como el desarrollo mental de la persona, estrategias que resistan al olvido, reemplazar la parte abstracta del conocimiento para ir a talleres donde puedan confrontarse con una realidad, su desarrollo cognitivo y la situación económica que tenían de niños y la actual.

Todos los factores deben ser bien analizados y sobre todo cómo hacer el abordaje teórico. Lo otro que rescata Mitre es que mantengan la motivación de completar el programa.

Cobertura vs calidad de la educación

El balance más reciente de la Unesco sobre la educación panameña recoge datps de los años 2013 y 2014. Ilustra que el problema no es la cobertura, sino la calidad de la educación.

El organismo reseña que en 2013, el 99% de los niños de entre 6 y 11 años asistían a la escuela, y prácticamente la totalidad entre quienes lo hacen al nivel primario. Por otro lado, el 99% de los adolescentes de entre 15 y 16 años accedieron al nivel y el 96.7% terminó el nivel.

Pero el talón de Aquiles en la educación panameña era la calidad. Y sigue siéndolo. De acuerdo al estudio TERCE, realizado en el año 2014 en quince países latinoamericanos, el 61% de los estudiantes de tercer grado y el 70% de los estudiantes de quinto grado del nivel primario tiene un bajo desempeño en lectura.

El 71% de los estudiantes de tercero y el 83% de los estudiantes de quinto tiene un bajo desempeño en matemática. Tanto en lectura como en matemática, los niños panameños tienen un desempeño que los ubica por debajo de la media regional.

DESIGUALDAD LITERAL

Las comarcas se llevan la peor parte

Según el censo del año 2000, en Panamá habían 168,140 que aún no sabían leer y escribir.

La comarca Ngäbe Buglé registraba el mayor número de analfabetas con 30,864

En 2010, según el MIDES, todavía habían 148,747 iletrados