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22 de Oct de 2019

Nacional

Consejo para la cultura ética, una propuesta en la lucha contra la corrupción

La iniciativa fue planteada en el 2007, pero no prosperó. Enrique De Obarrio busca, ahora, que se convierta en una ley de la república para la cual entregó el documento al presidente Laurentino Cortizo

La Concertación es presidida por el presidente de la República. El mandatario Laurentino Cortizo sostuvo su primera reunión con esta el pasado martes.Presidencia

La Concertación Nacional para el Desarrollo “desempolvó” una iniciativa para promover una cultura ética como uno de los mecanismos para contrarrestar la corrupción.

La idea surgió en el 2007, recién creada la Concertación. Sin embargo, no tuvo mucho éxito en el plano político y en la esfera gubernamental.

Ahora, Enrique De Obarrio, presidente de la Comisión de Modernización del Estado, Justicia y Seguridad Pública de la Concertación, intenta promover el tema, para lo cual redactó un anteproyecto de ley tomando como referencia al Consejo Permanente Multisectorial para la implementación del Compromiso Nacional por la Educación (Copeme).

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El documento fue entregado al presidente de la República, Laurentino Cortizo, con la finalidad de que el Ejecutivo adopte la iniciativa y la envíe a la Asamblea Nacional. Eso sí, dijo De Obarrio, no descarta que si un diputado se interesa en el documento también lo pueda presentar por esta vía.

La propuesta contiene doce artículos y en el primero se refiere a la creación del Consejo Nacional para la Cultura Ética, que tendrá como objetivo principal apoyar a las autoridades nacionales y los sectores de la sociedad civil organizada en el desarrollo de políticas que promuevan una cultura ética como condición indispensable para asegurar el desarrollo del país.

Cuando se planteó esta idea, en el año 2007, no existía el nivel de corrupción que se ve ahora, y desde esa perspectiva se hace necesario aprobar este proyecto de ley, reflexiona De Obarrio.

“Actualmente vivimos una crisis de valores en la sociedad, las bases del comportamiento ético y moral se han visto trastocadas, existiendo una presencia poderosa de antivalores que nos llevan a no discernir lo que está bien de lo que está mal...”, recalcó.

Esta realidad, añadió , afecta a la sociedad porque empuja la corrupción y la desigualdad.

Para De Obarrio, la corrupción no es un “mal exclusivo” de la administración pública, es un juego de tres participantes: el que propone la coima, el que la acepta y el que la permite. La creación, mediante ley, del Consejo Nacional para la Cultura Ética busca crear una forma de vida con la finalidad de mitigar prácticas lesivas que causan todo tipo de perjuicios a la sociedad, planteó De Obarrio en la exposición de motivos.

El Consejo tendría, de acuerdo con la propuesta, nueve funciones, como la de revisar y actualizar el contenido ético de los códigos, pactos y acuerdos existentes en el país.

Además, recomendar al Gobierno Central y a la sociedad la adopción de medidas para promover la cultura ética en todas las instancias y apoyar a las entidades gubernamentales en el proceso de adopción de políticas sociales para el fortalecimiento de la familia como base de la sociedad y como valor insustituible para el desarrollo humano.

El Consejo también tendría la responsabilidad de impulsar campañas y acciones de promoción y consolidación de la cultura ética y propiciar la integridad en todos los sectores de la sociedad, así como apoyar a las entidades gubernamentales en el desarrollo de políticas para lograr la integración social y la reducción de los niveles de desigualdad social.

La propuesta establece que el Consejo Nacional para la Cultura Ética estará integrada por representantes de organizaciones de la sociedad civil, gremios docentes, entidades públicas y religiosas.

Las entidades públicas que integrarían el Consejo serían: Ministerio de Educación, Procuraduría de la Administración, Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información y el Tribunal Electoral.

Cada uno de los representantes será designado por un periodo de dos años prorrogables por el mismo tiempo una sola vez, y puede ser reemplazado en el momento que su respectiva organización lo considere necesario.

El Consejo será presidido por un coordinador general que será elegido entre los miembros del organismo.

La participación de los miembros del Consejo será ad honorem y solo se cubrirán los gastos de sus funciones y actividades.

“El problema de la corrupción no solo se concentra, como muchos piensan, en el sector público político. Está en toda la sociedad, en todos los sectores”,

ENRIQUE DE OBARRIO
CONCERTACIÓN NACIONAL