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01 de Apr de 2020

Nacional

¿Qué es el feminismo?

El feminismo es un término que proviene del vocablo francés féminisme, que literalmente significa “mujerismo”. Es también una teoría iniciada a finales del siglo XVIII que abarca un conjunto de acciones, prácticas y planteamientos que defienden el reconocimiento y exigen para las mujeres iguales derechos, privilegios, oportunidades y respeto que los que disfrutan los hombres, cuestionando desde una perspectiva nueva todas las estructuras de poder, incluyendo las de género.

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El feminismo es un término que proviene del vocablo francés féminisme, que literalmente significa “mujerismo”. Es también una teoría iniciada a finales del siglo XVIII que abarca un conjunto de acciones, prácticas y planteamientos que defienden el reconocimiento y exigen para las mujeres iguales derechos, privilegios, oportunidades y respeto que los que disfrutan los hombres, cuestionando desde una perspectiva nueva todas las estructuras de poder, incluyendo las de género.

Por tanto, es un movimiento heredero del pensamiento ilustrado y establecido a principios del siglo XIX para hacer referencia a quienes defienden los derechos de las mujeres y promueven su empoderamiento. No obstante, es necesario aclarar que a través de la historia, las mujeres han luchado por sus derechos y por la dignificación de las relaciones humanas.

El feminismo es también una corriente de pensamiento revolucionaria y transformadora, en permanente evolución por la defensa de la igualdad, equidad de derechos y de oportunidades entre ambos sexos. Es una forma diferente de entender el mundo, las relaciones de poder, las estructuras sociales y las relaciones entre los sexos.

Es, además, un conjunto heterogéneo de movimientos sociales, históricos, filosóficos, políticos, culturales y económicos, protagonizado mayoritariamente por mujeres que han denunciado, desvelado y transgredido sistemáticamente el sistema social imperante: el patriarcado, basado en la preeminencia de lo masculino y del hombre sobre la subsidiariedad y subordinación de lo femenino y de las mujeres, construyendo de este modo el sujeto social mujer, su ciudadanía, su protagonismo y su humanidad.

Es también ciencia, porque desde la biología, la antropología, la medicina, la literatura, la psicología, entre otras ciencias, visibiliza, conoce e interpreta la existencia de una realidad sexuada; y crítica, porque reconoce la subordinación de género como origen y fundamento de la sociedad patriarcal y del pensamiento científico androcéntrico.

El feminismo es cultura porque, desde su crítica, viene también proponiendo alternativas de vida que impregnan tanto la vida social como personal de mujeres y hombres; va transformando las mentalidades, los símbolos, los valores, la estética, las costumbres, los usos y los modos sociales sexistas por relaciones más justas, solidarias, equitativas y democráticas.

Ser feminista es tener plena conciencia del sistema actual de discriminación, explotación, opresión, desigualdad y violencia hacia las mujeres en diversas formas. Consiste en luchar por el cambio de esta situación, promoviendo la igualdad y la equidad entre los sexos.

Gracias al feminismo y a las feministas, las mujeres podemos ejercer el voto, hemos logrado importantes avances en el plano jurídico, laboral, cultural y político. Muchos dirán que hemos ganado. Y sí, hemos ganado fundamentales conquistas, pero cada victoria apareja un costo que conlleva el cansancio de tener que defender esas conquistas casi que indefinidamente, pues la realidad nos dice que tenemos que seguir luchando contra la corriente porque los obstáculos no desaparecen. Las mujeres seguimos llevando a cuestas las cargas del hogar, del cuidado de la familia, seguimos enfrentando las mayores violencias. A las mujeres nos están matando todos los días.

El futuro –como el pasado y el presente– no puede ser perfecto y es indudable que nuestras hijas y nietas se enfrentarán a nuevos y difíciles retos, imposibles de imaginar. Tenemos que ayudar a construir ese futuro, hablando y luchando por la justicia, por la igualdad, por los derechos de las mujeres, los derechos humanos y la cultura de paz. Es ese el lado correcto de la historia en el que debemos situarnos, sin importar el riesgo ni el costo, teniendo presente que las causas que promovemos y por las que luchamos triunfarán, porque están basadas en la convicción y en el deseo de un mundo hacia un futuro de derechos, oportunidades, responsabilidades y ciudadanía completa para todos sus hombres y mujeres en igualdad de condiciones.

El feminismo y ser feminista hoy, es una paradoja que tenemos que ver como una invitación, tal vez forzada, de revitalizar los movimientos feministas y unirnos para seguir luchando sin descanso para seguir promoviendo el empoderamiento de las mujeres.

Como bien dice Pilar Yuste, psicóloga y teóloga española, “El feminismo tiene una gran carga crítica, de-constructora y movilizadora; no es un mero añadir mujeres a los espacios sociales o políticos, sino que se plantea cuestiones mucho más de fondo y estructurales. El miedo al feminismo se refleja, por ejemplo, en temas como el sacerdocio de las mujeres y las políticas reproductivas, cerrando toda posibilidad de diálogo”. O como señala Benoite Groul, novelista, ensayista y feminista francesa: “El feminismo jamás ha matado a nadie; el machismo mata todos los días”.

La autora es abogada, escritora y feminista