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11 de Jul de 2020

Nacional

Protocolo de género, una iniciativa con votos a favor y en contra

El Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral lidera una nueva iniciativa para tratar el tema del acoso laboral. No obstante, la ejecución ha traído discusión entre gremios del sector público y privado

Con el protocolo, el Mitradel busca igualdad entre hombres y mujeres en actividades económicas y respeto de los derechosShutterstock

Pese a que el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) lleva adelante el protocolo de Identificación, Atención y Prevención de Violencia de Género, como una medida para detectar los casos de denuncias de acoso laboral tanto en hombres como en mujeres en empresas privadas, representantes del sector público trabajador muestran una disconformidad sobre la iniciativa presentada en diciembre de 2019.

Luisa Fuentes, coordinadora de la Red de Mujeres Trabajadoras de Panamá, expresó que la propuesta solo busca proteger a los empresarios y no a las víctimas.

“Durante la realización del protocolo no se tomó en cuenta la opinión del sector trabajador, debido a que se hizo por el Mitradel, Sumarse, FundaMorgan, el Instituto Nacional de la Mujer y la Agencia de Cooperación Española”, criticó la coordinadora de la red.

“La lucha por la seguridad de la mujer ha sido de paso a paso y escalón por escalón”,
LEONOR CALDERÓN
VICEPRESIDENTA DE LA COMISIÓN DE MUJERES EJECUTIVAS DE APEDE

Fuentes recomendó que para la protección sobre acoso laboral es mejor que se implemente el Convenio 190 (C190) sobre violencia y acoso, que fue aprobado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en junio de 2019 por las organizaciones sindicales, empresariales y los gobiernos del mundo.

El convenio, explicó la coordinadora de la red, protege a todas las trabajadoras, independientemente de su tipo de contrato.

Además, abarca todos los lugares donde puede ejercerse la violencia en el mundo del trabajo; tanto dentro como fuera de las instalaciones de la empresa, durante el trayecto entre la casa y al trabajo, incluso en las comunicaciones laborales por medio de la tecnología y las redes sociales.

El C190 a su vez establece el acceso seguro a mecanismos de presentación de denuncias e investigación. Así como apoyo en los casos de violencia doméstica para las trabajadoras.

También garantiza la participación de los sindicatos. Y exige a las empresas que respeten el derecho de las trabajadoras a organizarse y a negociar convenciones colectivas con cláusulas para prevenir y erradicar la violencia de género en el mundo del trabajo.

La coordinadora de la red indicó que el convenio, de ser ratificado en Panamá, será de obligatorio cumplimiento tanto para la empresa privada como para las instituciones públicas.

“El país como miembro de la OIT tiene hasta junio de 2020 para que el C190 sea llevado a la Asamblea Nacional, pero hasta el momento no hemos recibido ninguna notificación”, aclaró Fuentes.

Yelitza González, directora de la oficina de Género y Trabajo del Mitradel señaló, sobre el protocolo de género, que es una de las obligaciones de la Ley 82 del 24 de octubre de 2013, que “adopta medidas para la prevención contra la violencia a las mujeres y reformas al Código Penal”.

“Una de las obligaciones es la elaboración de un modelo de procedimiento de quejas contra todo tipo de violencia laboral, que sirva de base para ser adecuado, y utilizado obligatoriamente por las empresas privadas. Es así como nace el protocolo”, detalló la funcionaria del Mitradel.

González destacó que el protocolo de género que fue aprobado en diciembre de 2019, establece a las empresas crear un comité para detectar los casos, así como presentar trimestralmente un informe al Mitradel sobre las denuncias que han identificado, tratado y manejado.

A su vez, la entidad estará realizando inspecciones.

Pero antes las empresas deberán pasar por un proceso de capacitación para que puedan conocer y aclarar las dudas, para que en seis meses pueda regir todo lo que establece el protocolo de género, informó la funcionaria.

“Este protocolo nos brinda el escenario perfecto para promover educación y tener una guía práctica, y permite identificar y actuar ante los casos de violencia de género”, apuntó González.

La representante de la red de Mujeres Trabajadoras de Panamá consideró que con esta norma la empresa privada esta buscando una manera de que el Convenio 190 no sea ratificado para así cubrirse de problemas legales con el protocolo de género.

Fuentes, también dijo que las instituciones públicas si pueden adoptar el protocolo de género. "Lo puede implementar con un plan de acción, pero no del todo", comentó. 

Leonor Calderón, vicepresidenta de la Comisión de Mujeres Ejecutivas de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede), constató que el protocolo del Mitradel se basa en normativas ya existentes y aprobadas por Panamá, “por lo cual lo único que se está haciendo es implementar esas leyes al marco de las necesidades que tienen las empresas del sector privado”.

“Esto no va en detrimento de nadie, más bien va a poner nombre a una problemática que existe en nuestro país y que cualquier entidad pública y privada tiene la obligación de crear las condiciones para que sus empleados pueden tener la confianza y seguridad para utilizar los mecanismos de denuncias”, declaró Calderón.

La vicepresidenta de la Comisión de Mujeres Ejecutivas de Apede acotó que muchas veces es importante cuidar los procesos donde se ha avanzado sobre violencia de género o acoso laboral.

“La lucha por la seguridad de la mujer ha sido de paso a paso y escalón por escalón. Ante iniciativas como el protocolo de género no podemos clasificarlo como algo negativo, cuando más bien se busca tratar el tema sobre una área en específico”, puntualizó Calderón.

De acuerdo con la directora de la oficina de género del Mitradel, el sector empresarial necesita mucha capacitación sobre ¿qué es igualdad de género?, y más en el área de la población trabajadora.

“Hay mucho trabajo por explicar sobre a qué nos referimos cuando una mujer tiene las mismas capacidades o derechos laborales que un hombre, por la simple condición como ser humano y no por sexo, para desarrollar una actividad económica”, concluyó González.