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21 de Jan de 2021

Nacional

Adiós a la dama del periodismo nacional

Rosario del Carmen Arias de Galindo (1920 – 2020)

‘Estamos en un punto sin retorno’
Cada objeto, fotografía o pieza de arte en el apartamento de Rosario Arias de Galindo guarda una historia, que ella comparte con quienes la visitan.Archivo || La Estrella de Panamá

Hija y sobrina de presidentes de la República, doña Rosario Arias de Galindo brilló con luz propia. Con una vida centenaria y plena, deja una huella de admiración en el país que amó.

Heredera del legado de su padre, Harmodio Arias Madrid, uno de los intelectuales más destacados del siglo XX panameño -quien ocupó el solio presidencial en dos ocasiones-, consiguió abrirse camino en un ambiente y una época privilegiada para los hombres, logrando convertirse en referente en la lucha por la libertad de expresión, no solo en Panamá, sino en el continente americano.

De su madre, Rosario Guardia de Arias, recibió una gran sensibilidad social que desplegó como voluntaria en múltiples actividades. Fue miembro del Comité Panameño por los Derechos Humanos; mantuvo un permanente compromiso en beneficio de la Universidad de Panamá, institución fundada por su padre, y fue la primera mujer miembro del Club Rotario de Panamá.

Siempre valoró los principios y la cultura recibidos en el hogar junto a sus hermanos Gilberto (exministro de Estado), Harmodio, Roberto (exdiputado de la República) y Antonio Manuel. También fue poseedora de una espléndida educación académica formada en Santiago de Chile, París y Bruselas.

En 1940 formó su propio hogar con el ingeniero Gabriel Galindo Vallarino, con quien tuvo tres hijos, Gabriel, Carmen y María del Rosario.

Durante la dictadura militar luchó por las libertades democráticas, participando activamente en agrupaciones como la Unión de Ciudadanas de Panamá y UNIDAD. De la misma forma, batalló por la recuperación de los periódicos “El Panamá América” y “Crítica”, cuya propiedad le había sido usurpada a su familia.

Fue presidenta de Editora Panamá América de 1962 a 1968 y de 1990 a 2002 y, luego, su presidenta vitalicia hasta 2010, año en que fue vendida. Durante esos años luchó siempre por un periodismo libre e independiente. Decenas de periodistas panameños se beneficiaron de su experiencia. Su compromiso con la libertad de prensa se extendió a través de su destacada participación en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Todos los que la conocieron saben que su pequeña y aparentemente frágil presencia física, no era reflejo de la enorme energía que dedicaba a su trabajo y a sus empeños. Apasionada lectora de la historia, durante sus años como presidenta de El Panamá América siempre tenía una idea orientadora en los temas editoriales.

En palabras de otra gran panameña, Querube Solís de Carles, “Mami Arias”, como la llamaban muchos, “nunca se quejó ante las adversidades, pero sí protestó ante toda injusticia”.

En 1970, al cumplir 50 años de edad, se regaló un curso de supervivencia en la selva de Darién. Muchos no entendieron su decisión. El doctor Ricardo Arias Calderón, con quien mantuvo una larga amistad, explicó en una ocasión que el hecho “tuvo un valor simbólico. Panamá se había convertido cívica y políticamente en una selva, pero ella estaba decidida a sobrevivir".

Nos deja una amena obra titulada El camino recorrido, en la cual deshoja las memorias de su larga y provechosa vida, siempre bañada por un puro nacionalismo y especial énfasis en sus luchas en pro de la democracia.

Cuando esta casa editorial sufrió la injusta inclusión en la llamada Lista Clinton, doña Rosario, a sus 97 años, con la misma claridad que la acompañó hasta el último de sus días, levantó su pluma para reclamar a los gobernantes: “¿Por qué no se ha sido más firme en la defensa de La Estrella de Panamá y El Siglo, si nadie, ni el Gobierno de Estados Unidos, ha presentado una sola prueba contra esos diarios?”. (La Prensa, 6 enero 2017).

Recibió importantes reconocimientos nacionales e internacionales: la condecoración de la Orden Manuel Amador Guerrero en grado de Gran Oficial; condecoración de la Orden Vasco Núñez de Balboa; Premio Roberto F. Chiari de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá; el Premio Excelencia del Fórum de Periodistas por las Libertades de Expresión e Información; Doctorado Honoris Causa en “Humane Letters” de Nova Southern University y la condecoración Bernardo O´ Higgins en el grado de Gran Oficial de la República de Chile.

La dama del periodismo nacional se despide, al igual que Harmodio Arias Madrid, en medio del espíritu navideño. Ante esta mezcla de sentimientos, como se dijo ante el deceso de su padre, se repite ahora para doña Rosario Arias de Galindo, “desde hoy su espíritu habita en los inalienables altares de la Patria”.