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16 de Apr de 2021

Nacional

Panamá se enfrenta al cierre de escuelas más largo del mundo

Tres de cada cinco niños que perdieron un año escolar en el mundo durante la pandemia, viven en América Latina y el Caribe

Las escuelas de Panamá han sido las que mayor tiempo han permanecido cerradas por la pandemia de la covid-19. La información se desprende del “Análisis del cierre de las escuelas”, de Unicef.

La pandemia obligó el cierre de las escuelas y la educación a distancia.Archivo | La Estrella de Panamá

En promedio, las escuelas en América Latina y el Caribe han permanecido completamente cerradas durante 158 días desde marzo de 2020 hasta febrero de 2021, más que la estimación global (95 días).

Panamá, que experimentó el cierre de las escuelas más prolongado en el mundo, tuvo 211 días. Le siguen El Salvador (205), Bangladesh (198), Bolivia (192), Brasil (191) y Costa Rica (189).

El documento, sin embargo, aclaró que los días de clases difieren entre países. Esto quiere que decir que el hecho de que los colegios estuvieron cerrados no significa que no hubo clases (pueden haber sido online).

El cierre de las escuelas tiene consecuencias desastrosas para la educación y el bienestar de los niños. Los más vulnerables y los que no pueden acceder a la educación a distancia tienen más probabilidades de no regresar nunca a la escuela, e incluso de ser víctimas del matrimonio infantil o el trabajo infantil.

“El no asistir a la escuela tiene un sinfín de repercusiones, como son las afectaciones de salud física y mental, nutrición, seguridad y bienestar. Para que el impacto sea lo menor posible debemos de mantener y reforzar el aprendizaje a distancia y tenemos urgentemente que dar inicio a modelos de aprendizaje híbridos o semipresenciales”, advirtió Lorena Valencia, de Enseña por Panamá, un movimiento que promueve la educación como clave para construir un país más justo y próspero.

El problema se acentúa con una educación a distancia de baja calidad. El año pasado más de 219 mil estudiantes de escuelas públicas no tenían cómo conectarse a clases. Esta cifra representaba 3 de cada 10.

“Debemos cerrar la brecha digital, fortalecer los aprendizajes a distancia, que deben ser interactivos y auténticos. Debemos motivar a nuestros estudiantes a continuar aprendiendo y explorando”, añadió Valencia.

Agregó que es esencial el monitoreo y evaluación de los estudiantes y aprendizajes, y aprender qué no está funcionando y determinar sus necesidades.

El informe indica que en 14 regiones del mundo los centros estuvieron cerrados. Dos terceras partes de esos países se encuentran en América Latina y el Caribe. Según el documento, cerca de 98 millones de niños resultaron afectados.

En América Latina y el Caribe vive cerca del 60% de todos los niños y adolescentes que perdieron un año escolar completo en todo el mundo debido a los confinamientos, según los datos publicados por Unicef.

Las escuelas de la región permanecieron completamente abiertas solo 6 días el año pasado, la cifra más baja que el promedio global de 37 días y que cualquier otra región del mundo.

“Estas nuevas estimaciones indican que América Latina y el Caribe son, por mucho, las regiones más afectadas por el cierre de escuelas en todo el mundo”, dijo Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

“Aquí los niños y adolescentes han estado fuera del aula más tiempo que cualquier otro niño o adolescente en el mundo. En América Latina y el Caribe la pérdida será más desastrosa y de mayor alcance que en cualquier otra región para los niños y adolescentes, los padres y la sociedad en general”, subrayó.

“Cada día que pasa, los niños que no pueden acceder a la educación presencial se van quedando cada vez más rezagados, y los más marginados sufren las peores consecuencias”, sostuvo Henrietta Fore, director ejecutiva de Unicef.

Otro estudio de Unicef determinó que, en Panamá, poco más de la mitad de los hogares encuestados (53%) reportó que los niños y adolescentes recibieron algún tipo de educación a distancia entre mayo y junio de 2020.

La educación a distancia varía según el nivel socioeconómico del hogar y la escuela. Por ejemplo, los hogares con niños que asisten a escuelas particulares usan más plataformas virtuales que permiten interacción con el docente, descarga y envío de materiales desde casa. Los hogares con ingresos mensuales inferiores a $1,000, así como aquellos con niños que asisten a una escuela pública, hacen uso de tecnologías menos interactivas, como la radio y la TV.

Los hogares de Darién y las comarcas –donde cerca de 100 mil familias panameñas no tienen acceso a energía eléctrica– fueron excluidos de la encuesta de la organización. Hace cuatro días, Panamá empezó un nuevo año académico en medio de los grandes desafíos que le impone la educación a distancia.