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12 de Apr de 2021

Polígrafo

'Las grandes farmacéuticas piden a los gobiernos mostrar su poder logístico antes de entregar grandes cantidades de dosis de vacunas'

El embajador de Israel en Panamá, Reda Mansour, revela la clave para el éxito en el proceso de inmunización; todo parece recaer en una buena logística

'Las grandes farmacéuticas piden a los gobiernos mostrar su poder logístico antes de entregar grandes cantidades de dosis de vacunas'Fotografo | La Estrella de Panamá

Israel es uno de los países más avanzados en el programa de inmunización de su población que pretende minimizar –y si es posible erradicar– el virus de la covid-19 que ha causado una de las peores pandemias en el mundo. El trabajo complejo requiere de una gran precisión y coordinación en la ejecución. Una de las grandes ventajas de su país es que contaba con varios pasos avanzados en la cadena logística para poder recibir, almacenar, distribuir y administrar las dosis de la vacuna. Además, la base de datos clínica de la población está digitalizada. Los cuatro sistemas de salud estatales son capaces de intercambiar información, lo que hace de este proceso uno ordenado, no solo en prioridad para recibir las vacunas, sino en área geográfica y la clínica más cercana al beneficiado. Reda Mansour, embajador de Israel en Panamá, explica que ante la gran demanda de vacunas, las grandes farmacéuticas están solicitando a los gobiernos mostrar su “poder logístico”. Esto quiere decir, de acuerdo con sus palabras, que prefieren entregar grandes cantidades del medicamento a los países que pueden administrarlas de inmediato en vez de a quienes no estén listos para este paso. El ejemplo de otros países es una lección para nuestro país, en muchos sentidos. El primero es lograr la digitalización, automatización de todos los datos de los usuarios del sistema de salud panameño, con información cruzada para tener un panorama más claro de quién recibe la vacuna, la fecha, su condición médica, enfermedades crónicas. Esto sin duda es una tarea para seguir, que podrá ofrecer una radiografía precisa de la condición de salud de la población. Mansour señala que la diversidad de tradiciones y religiones en su país obligaron a divulgar una campaña masiva para invitar a la población a vacunarse. La tarea se extiende mucho más allá de la población que vive en suelo judío, pues se abocan a vacunar a más de 150 mil palestinos que a diario cruzan la frontera por motivos de trabajo. Para ello se encuentran en conversaciones con la Autoridad Palestina para coordinar esfuerzos.

Explique, ¿cómo inició la logística para el proceso de vacunación en su país?

Israel tiene dos temas muy diferentes a otros países. El primero es que en Israel existe una ley de salud pública que dice que cada israelí necesita tener un seguro estatal de salud. Esto significa que cuatro organizaciones no gubernamentales tienen el seguro de todo el país y tienen clínicas en cada barrio de Israel. Esto facilita mucho porque una parte muy difícil de manejar, el asunto de la logística, se facilita cuando hay clínicas en cada barrio capaces de administrar miles de vacunas. Otro tema es la preparación de Israel para cualquier emergencia. Nuestra historia, lamentablemente por las guerras que hemos pasado, ha logrado un sistema civil que funciona todo el tiempo y listo para movilizar cualquier tipo de proyecto nacional. Estos dos temas nos ayudaron a avanzar de manera muy rápida.

'Las grandes farmacéuticas piden a los gobiernos mostrar su poder logístico antes de entregar grandes cantidades de dosis de vacunas'

¿Israel contaba con el equipo especializado de trazabilidad y distribución de la vacuna, o lo adquirió?

Parece que compramos muy pocas cosas nuevas para esto. Israel tiene una historia nacional de éxito en administración de vacunas desde los años 50, y además hemos creado nuestras propias vacunas; de hecho, muy pronto vamos a sacar nuestra vacuna contra el nuevo coronavirus. El sistema, en su mayoría, lo teníamos desde antes y no necesitamos comprar muchas cosas nuevas para esto.

¿Cómo iniciaron el proceso de vacunación en Israel? ¿Cuáles fueron las prioridades y qué tipo de sistema emplearon para tener un récord certero de las dosis administradas?

Hay que recordar que las grandes compañías, como Pfizer y Moderna, exigen de los gobiernos mostrar su poder logístico. Israel por tener este sistema avanzado, recibió la vacuna antes que otros países en grandes cantidades, eso es importante, porque muchos países quieren tener las vacunas primero, pero las compañías no tienen suficientes dosis. Por otro lado, Israel también tiene otra ventaja que no existe en muchos países. Contamos con un sistema completo, en el cual la mayor parte de los servicios de salud es digital. Cada uno de nosotros tiene su tarjeta magnética; cuando va a cualquier médico, o cualquier hospital, hay una conexión de información entre la central del Ministerio de Salud y los diferentes servicios de salud. Esto ayuda para responder de manera más rápida, porque nos da una idea de a dónde mandar las dosis, la población de cada barrio, cada ciudad, y manejamos también las categorías. Como política nacional iniciamos con el personal médico y de Salud, después pasamos a la generación de 60 años y más, o gente con enfermedades de riesgo, y posteriormente gente más joven. Esto es más fácil hacer cuando se cuenta con un sistema digital que contiene toda la información de cada uno de nosotros.

“Hay que recordar que las grandes compañías, como Pfizer y Moderna, exigen de los gobiernos mostrar su poder logístico. Israel por tener este sistema avanzado, recibió la vacuna antes que otros países en grandes cantidades, eso es importante, porque muchos países quieren tener las vacunas primero, pero las compañías no tienen suficientes dosis”.

Es decir que la farmacéutica no entrega las vacunas al país hasta no cerciorarse de que cuenta con una logística segura...

Sí, lo que podemos ver, que es interesante y muy importante entre las compañías grandes y los diferentes gobiernos, es que como las farmacéuticas no tienen la capacidad de producir en este momento todas las vacunas que el mundo necesita, ellos van a dar prioridad a países que demuestren su poder logístico para no perder tiempo, porque no vale la pena darle a un país 5 millones de dosis de una vacuna que no puede usar. Israel, por ejemplo, otro factor que lo aventajó para recibir grandes cantidades de dosis fue que el país decidió compartir con la compañía Pfizer parte de la información postvacuna. Sabemos que es la primera vez en la historia que se hizo una vacuna en un proceso muy rápido. Este tipo de investigaciones toman hasta 10 años, aquí terminaron el proceso antes de dos años, así que las compañías carecen de base de datos en este momento, así que Israel se comprometió a compartir con las farmacéuticas las reacciones de diferentes grupos de edad, de condiciones médicas; esto va a ayudar a mejorar la vacuna.

'Las grandes farmacéuticas piden a los gobiernos mostrar su poder logístico antes de entregar grandes cantidades de dosis de vacunas'

¿Cuál es el proceso logístico que pide la farmacéutica exactamente?

Primero, el tema de que hay que tener equipo para bajas temperaturas. Muchas veces en los sistemas de salud en diferentes países no existen. Hay que cambiar tal vez un poco el sistema que existe o comprar, quienes no tienen estas instalaciones, y no es fácil porque todos los países quieren comprar el equipo al mismo tiempo.

En Israel tuvimos suerte de que la mayor parte del equipo ya existía. Después, hay que saber trasladar las dosis de los lugares centrales a cada clínica del país para poder vacunar como estamos haciendo en Israel, más de 100 mil personas cada día, y llegar a muchas clínicas, casi en cada barrio. Esto significa que hay que aprender a manejar las dosis; estas no pueden variar de temperatura. A veces llega una caja de 500 dosis, que cuando la abres no puedes guardarlas de nuevo, tienes que terminarlas todas. Por eso tienes que planificar cómo vas a usar la caja y terminarla el mismo día que la abres. En este punto hay que ser flexibles, en Israel, por ejemplo, para usar el 100% de la caja, llaman a gente que está pasando por la calle para poner las últimas tres o cinco dosis que quedan del día. Es muy fácil perder parte de las dosis cuando llegan en cantidades grandes de cajas. Es difícil planificar a quién se la vas a colocar, a veces quedan algunas y hay que hacer todo lo posible para que no se desperdicien, tal vez tener una reserva de gente más de lo planificado para no perderlas. También la parte digital ayuda mucho a actualizar a quién se le puso la vacuna. Tener la base de datos ayuda mucho a no perder dosis y a vacunar de manera correcta.

¿Qué pasa si un país no cuenta con la base digital?

Esto ayuda mucho, pero no es obligatorio para los países. Al final mandan cantidades más pequeñas y quieren ver que el país reciba la vacuna de manera adecuada, por ejemplo, con la temperatura y que pueda trasladarla a las clínicas de manera correcta, monitoreando la temperatura, y no perderla. Si se usan las dosis de la vacuna de forma adecuada no es obligatorio tener una base de datos digital, aunque tenerla ayuda a usar las dosis de forma más puntual.

¿Cómo administraron las dosis, a sabiendas de que la población vacunada requiere su refuerzo a los 21 días?

Es un tema que va cambiando, todo el proceso es nuevo. Hay grupos profesionales que toman decisiones cada día. Sabemos que en el mundo el dilema es qué hacer con las dosis que llegan, usarlas todas para un máximo de personas o usar la mitad para tener suficientes dosis para dar a la misma gente después de 21 días. En Israel todavía estamos en la parte de los países que recibimos la vacuna para la misma gente dos veces. Se reserva la cantidad para ella. Otros países en el mundo han decidido dar a todos la primera vez y luego esperar al resto de las dosis. Es una decisión gubernamental. Hay dos opiniones en esta materia. Incluso hay países que consideran que tal vez es suficiente usar la primera parte de la vacuna. Hay confusión con esta materia. En Israel decidimos esperar y dar la vacuna a la misma gente dos veces, de esta forma una población espera un poco más para recibir la vacuna. Es un proyecto nacional gubernamental de Israel, no tiene nada que ver con la parte privada, la gente no necesita pagar por la vacuna, es parte de nuestro proyecto nacional de salud, así que es directo del sistema de salud pública a los israelíes.

“En Israel todavía estamos en la parte de los países que recibimos las vacunas para la misma gente dos veces. Se reserva la cantidad para ella. Otros países en el mundo han decidido dar a todos la primera vez y luego esperar al resto de las dosis”.

¿Cuántos millones de dosis han recibido y administrado?

Hasta mediados de enero conseguimos vacunar a casi 2 millones de personas; nos están llegando cada semana. Comenzamos con Pfizer y ahora estamos recibiendo la vacuna de Moderna, más las nacionales, que hasta marzo o abril vamos a tener a la mayor parte de la población vacunada.

Cuando se colocaron las vacunas, observamos que Israel mantenía una cuarentena, ¿a qué respondía la última?

Primero, que la gente necesita saber que la primera etapa de la vacuna da solamente el 50% de la protección, así que hay que seguir luchando y pensar que incluso los vacunados con el 50% de debilidad es un peligro y hay que seguir haciendo las cosas como si no hubiera vacuna. En Israel lamentablemente habían subido los casos de forma radical, llegábamos a miles de personas que por población eran números altos. Por eso entendimos que debíamos seguir haciendo cuarentenas con límites; no es la cuarentena que vemos en Panamá o en otros países de Latinoamérica. Eso no pasó en Israel en los últimos nueve meses. Cuando hablamos allá de cuarentena es con límites, no total, porque todavía la gente puede salir de la casa hasta mil metros, puede visitarse uno a otro, solo hay límites para eventos más grandes, de 10 a 30 personas, que varían estos números, y algunos límites para eventos y centros comerciales.

¿Pero hay actividad económica?

En parte estos nueve meses casi todo estaba abierto en Israel, cerraron algunos sectores por algún tiempo, pero es muy diferente a la cuarentena que vivimos en Panamá. Hubo tal vez tres días durante estos nueve meses, que coincidieron con las fiestas judías más importantes, que impusimos una cuarentena total en la que la gente no podía salir de la casa. No más que eso, la mayor parte del tiempo, la mayor parte de las cosas estaban abiertas.

Los cierres, ¿se levantarán en los próximos meses, o cuál es la relación entre vacuna y vida normal?

Primero hay que recordar que necesitamos límites probablemente hasta final de año. Incluso la gente que va a recibir ambas dosis de la vacuna va a tener un 93% a 95% de inmunidad, esto significa que todavía hay riesgo después de la vacuna, por eso es que las medidas de mascarilla, distanciamiento, lavado de manos, continuará al menos hasta finales de año o un poco más. La vacuna va a ayudar mucho, pero no va a resolver el problema totalmente. Hay que hacer decisiones diarias. En Israel hacemos los cierres focalizados por barrios y ciudades. Tenemos un sistema de colores que declaramos cada día cuáles son las zonas rojas del país donde hay más coronavirus, y dónde son las zonas amarillas o verdes. Las verdes tienen movimiento libre, las amarillas tienen más límites, pero a veces cerramos un barrio o una ciudad de manera total que no pueden salir ni entrar, y llegamos a estos lugares con comida y ayuda humanitaria. Hay que tener el sistema flexible con decisiones y cambios diarios y semanales.

Es decir, que aún con el 70% de la población vacunada, ¿deben continuar las mascarillas y el distanciamiento?

Sí, yo personalmente veo que no hay vacuna al 100% y hay gente que tiene debilidades, gente mayor de 60 años o que tiene condiciones de salud especiales, son grupos que hay que proteger, y como gente más joven, aunque no sea peligroso para nosotros, tenemos familias, amigos de edad mayor que tienen condiciones médicas y hay que tener cuidado.

¿Cómo motivaron a las diferentes comunidades residentes en Israel para que se vacunen?

En Israel tenemos tres o cuatro comunidades judías muy ortodoxas, hay seculares, y luego ultraortodoxos. También tenemos una población árabe israelí, que son aproximadamente un millón y medio, y tenemos 300 mil palestinos de Gaza y de la autoridad palestina que entran a trabajar cada día a nuestro país. Cada una de estas comunidades necesita una logística diferente. En la mayor parte del país la gente recibe la vacuna. Con la Autoridad Palestina estamos en negociaciones. Al final parece que Israel necesita trabajar de manera muy próxima con ellos porque no podemos separar las comunidades. Hay muchos palestinos que entran a Israel, y muchos israelíes que viven en áreas palestinas, por eso sin coordinación total, ambos lados no tendrían éxito para salir de la pandemia. Parece que al final los palestinos van a beneficiarse del sistema de salud de Israel, porque siempre que tienen algún problema se atienden. Lo mismo va a pasar con el nuevo coronavirus, deberemos tener una coordinación robusta para salir de esto.

“Con la Autoridad Palestina estamos en negociaciones. Al final parece que Israel necesita trabajar de manera muy próxima con ellos. Hay muchos palestinos que entran a Israel, y muchos israelíes que viven en áreas palestinas, por eso sin coordinación total, ambos lados no tendrían éxito para salir de la pandemia”

¿Cómo lograron que la población tuviera confianza en la vacuna?

Es un tema muy importante. Hay que tener una campaña dual, de un lado una campaña fuerte de la parte médica para contrarrestar la información falsa contra las vacunas y trabajar muy fuerte para explicar cada día en los medios que se trata de vacunas serias y seguras y es la solución que tenemos ahora. Por otro lado, hay que emplear a líderes de diferentes comunidades, grupos religiosos, como rabinos, sacerdotes, imanes de la sociedad musulmana, y hablarles del proceso.

El gobierno lanzó una app para que la población pudiera manejar de forma más adecuada sus citas, ¿puede ampliar sobre este tema?

En Israel tenemos cuatro instituciones no gubernamentales de seguro de salud. Cada grupo maneja las vacunas para sus miembros, la idea es que cada uno se registre en la clínica más cercana de casa para poder manejar las horas, los días y las categorías diferentes. Hay también hospitales públicos que tienen su propio proyecto de vacunación, por lo que los ciudadanos pueden acercarse a ellos para poder manejar sus citas.

Israel recibe millones de turistas al año, una vez que culmine el proceso de vacunación, ¿cómo funcionará el país para los turistas?

Es un tema muy importante que ya empezamos en Israel y esperamos que otros países se nos unan en este tema. Ya comenzamos a preparar un pasaporte verde; la idea es que los países de la comunidad internacional puedan llegar a un acuerdo para certificar estos pasaportes verdes, para que la gente que tenga la vacuna en las dos etapas pueda movilizarse internacionalmente sin límites.

Quien no tenga el pasaporte verde, ¿qué pasa?

Últimamente necesita llevar más documentos; en la mayor parte del mundo no puedes entrar sin la prueba, así que necesitará la prueba para ingresar al país. En Israel ya tenemos el sistema de pruebas en el aeropuerto y eso va a ser parte importante en los próximos meses. Declaramos también cada semana una lista de países en el mundo y el color del estatus del nuevo coronavirus, hay países verdes cuyos ciudadanos pueden entrar y salir libremente, hay otros países rojos que van a tener menos libertad.

Se ha criticado que Israel pagó muy caras las vacunas, ¿por qué fue así?

Hay mucha política en este tema; en Israel estamos entrando en campaña de elecciones y estos temas nacen a raíz de esto. Israel hizo su reservación de vacunas un poco más tarde, la razón es que nosotros estamos trabajando en nuestra vacuna israelí, y pensamos que íbamos a sacarla antes. No lo conseguimos, lamentablemente, y cuando hicimos nuestra reserva el precio estaba más caro.

ACABAR CON LA COVID-19

Inmunizar a un país entero requiere de una logística coordinada

Nombre completo: Reda Mansour

Nacimiento: 1 de mayo, 1965, Isfiya, Israel

Ocupación: diplomático

Resumen de su carrera: Poeta israelí, historiador y diplomático. Ha publicado tres obras de poesía en hebreo y ha sido galardonado con los premios Miller de la Universidad de Haifa y la beca del Presidente del Estado para jóvenes poetas. Mansour nació en 1965 en la ciudad drusa de Isfiya ubicada al norte de Israel. El autor es un candidato al Ph.D del Departamento de Historia del Medio Oriente en la Universidad de Haifa y es graduado en la Escuela de Gobernabilidad de la Universidad de Harvard. Estudió el idioma español en la Universidad de Salamanca (1218 es la más antigua y una de las más prestigiosas de España) y cursó un semestre de estudios generales de esta lengua en la Universidad Hebrea de Jerusalén. El área de investigación del autor se encuentra en los “Cambios en la percepción de identidad y del entorno social” evidente en el discurso intelectual de Siria durante la tercera década del “Movimiento Correctivo” 1988-2003.