25 de Feb de 2020

Política

Las campañas y los medios

Imagino que las campañas de ambos están sopesando diferentes factores que les permitan captar votos esquivos. Se sabe que Balbina está b...

Imagino que las campañas de ambos están sopesando diferentes factores que les permitan captar votos esquivos. Se sabe que Balbina está buscando un vicepresidente que haga un balance con su figura. Ella está etiquetada como izquierdista, cualquier cosa que eso signifique en este país, y ello tiene connotaciones negativas entre algunos grupos. De allí que surjan nombres de jóvenes criados y formados en la élite social y empresarial del país. Posiblemente eso le sume votos de quienes se califican de derecha y de aquellos a los que les da prurito votar por una mujer mestiza, de estrato humilde, PRD y con un pasado “cuestionable” según los estándares de cierto sector. Pero esos votantes no son mayoría, así que seleccionar al vicepresidente sólo por eso no creo que sea una buena decisión. Lo cierto es que Balbina Herrera sola consigue muchos votos porque su sustento es un partido grande y organizado, pero quizás no le alcanzan esos votos para triunfar. Necesita un vicepresidente joven, emprendedor, con dotes de político, que conozca lo suficiente este país, su mezcla e idiosincrasia. Comprometido con un proyecto de gobierno que fortalezca a la empresa privada sin olvidar la atención que requieren las clases necesitadas.

Ricardo Martinelli, etiquetado en la extrema derecha, ha hecho un trabajo político extraordinario desde que decidió hace varios años que quería gobernar Panamá. Comprendo su resistencia para ceder la cabeza de la nómina en una posible alianza política. Ha invertido muchísimo tiempo y dinero para inscribir su partido y posicionar políticamente su imagen. Ha sumado jóvenes profesionales, bien preparados y bien intencionados, aunque también ha recogido muchos tránsfugas políticos de dudosa trayectoria. La membresía de su partido no es grande por lo que necesita mucho el voto independiente. He visto su campaña orientada hacia ese objetivo y parece que le está dando resultados. No creo que la elección de un vicepresidente sea determinante para sumarle votos, pero seleccionar mal sí que le puede restar.

Martinelli daba por descontado que el vencedor en las primarias del panameñismo se sumaría a su propuesta y formarían así un bloque opositor fuerte. Su partido, Cambio Democrático, es aún muy nuevo y se dice que le falta organización, elemento importante en unas elecciones. Postularse por un partido tradicional, con arraigo en el interior de la República, podría ser la diferencia que necesita. Pero ya sabemos lo que sucedió. Juan Carlos Varela triunfó en las primarias panameñistas y asumió en serio la postulación presidencial. Sigue rezagado en las encuestas y mantiene un bajo perfil aunque celebra reuniones privadas con personas vinculadas a los medios. Por el cruce de críticas que ha tenido con Martinelli, la alianza de ambos parece cada vez más lejana.

Así las cosas, cada candidato tiene escasos seis meses para sumar o restar votos. Hay varios escenarios para esto y en todos juega un papel fundamental la actividad mediática. Un escenario es que, al margen de la pauta publicitaria, aprovechen los muchos programas de radio y televisión para explicar la posición de su candidato sobre temas de verdadero interés nacional, aquellos que tocan diariamente al panameño común que vota masivamente y que quiere que se le resuelva, de verdad, lo que les hace la vida difícil. No debe ser problema para ninguna de las campañas tener presencia en los medios con gente preparada, de verbo fácil y pensamientos coherentes.

El otro escenario es la campaña descalificadora, que ya empezó a aparecer. Los candidatos deben estar preparados personalmente para enfrentarla con argumentos valederos. Esa campaña viene de los contrarios políticos, de interesados en hacer daño porque ven en ello una ganancia y de medios que tienen una agenda propia y les interesa promover a un candidato en particular. Faltan escasos seis meses?muy poco tiempo para algunos, una eternidad para otros.