27 de Feb de 2020

Política

El día que Balbina no creyó que llegaría

PANAMÁ. Eran las 4:30 a. m. cuando la candidata a la presidencia de la República por el Partido Revolucionario Democratico (PRD), Balb...

PANAMÁ. Eran las 4:30 a. m. cuando la candidata a la presidencia de la República por el Partido Revolucionario Democratico (PRD), Balbina Herrera, comenzó su día. En su casa, ubicada en el corregimiento de Ancón, Herrera ofreció, a esa hora, un desayuno a familiares, copartidarios y periodistas.

En esos momentos no solo hubo desayuno: los presentes y Herrera pudieron disfrutar de la serenata que un grupo de músicos le ofreció a la candidata presidencial.

Luego de compartir un ameno amanecer, Herrera dejó atrás los rollos, se tomó su tiempo para arreglarse y para continuar con el itinerario que había programado con anticipación.

Con un retraso de 30 minutos, la candidata presidencial continúo con su agenda y llegó a la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús a bordo del denominado “bus del éxito”.

Al llegar, y con la parroquia repleta de copartidarios y familiares, encabezados por su mamá y sus hermanas, Herrera fue recibida con aplausos y vítores de triunfo. Ya su compañero de fórmula presidencial, Juan Carlos Navarro y su esposa Cuqui Campagnani estaban adentro de la iglesia a la espera de la candidata.

El oficio religioso comenzó a las 5:37 a.m. Dentro de la iglesia se destacó la presencia de figuras de diversos sectores de la población, entre ellos el boxeador Roberto “La Araña” Vásquez, Einar Cruz, director del cuarto de Urgencias del Hospital Santo Tomas (HST) y la conocida actriz por su personaje “Barbie Guerrera”, Sheila Ballestero.

La primera lectura de la misa fue realizada por Juana Herrera y la segunda por Juan Carlos Navarro, hermana y compañero de fórmula respectivamente.

El oficio religioso oficiado por el párroco José Pourtúa culminó una hora después en medio de risas. El sacerdote, entre chistes, demostró su preferencia por la candidata oficialista a la que llamó su “amiga”.

Al final de la homilía, Herrera agradeció a Dios y a todos los que la apoyaron, felicitó a todos sus copartidarios por haber realizado durante el tiempo de campaña “una extraordinaria labor” y dijo que Dios recompensa a sus hijos. Igualmente, manifestó que aceptaría la decisión de Dios y del pueblo, e hizo un llamado a la población para que participara de la justa electoral lo más temprano posible, porque según ella “al que madruga, Dios lo ayuda”.

Terminada la misa, eran muchos los que la esperaban afuera. Uno de ellos era el panameñista Antonio “Tony” Domínguez, quien desde hace meses había profesado su preferencia hacia la candidatura presidencial de Herrera.

Al preguntarle el porqué de su preferencia por la candidata perredista, Dominguez simplemente respondió: “es la mejor, porque va a resolver los problemas de los pobres”.

HERRERA VOTA

Después de estas palabras la candidata a la Presidencia se dirigió hasta el Instituto Bolívar, lugar donde haría uso de su derecho al sufragio.

Al llegar al lugar, Herrera fue recibida por sus copartidarios en medio de aclamaciones, aplausos y muchas flores, al punto que le faltaron manos para poder agarrar todas las que le regalaban.

Con muchas limitaciones para moverse con facilidad debido a la avalancha de copartidarios que quería saludarla, abrazarla y besarla, sumada a la intervención de los periodistas, quienes la seguían en busca de una declaración, la candidata finalmente llegó con dificultad a la mesa de votación.

Después de algunos minutos la candidata logró llegar a la mesa 3683 donde emitió su voto. Al salir, Herrera dijo estar muy feliz por la forma en que se estaba dando el proceso electoral y, reiteró su llamado a votar temprano.

Tras hablar, Herrera se dispuso a acompañar a Navarro y a su esposa a votar en San Felipe, devolviendo la atención que éstos tuvieron con ella, al acompañarla a emitir su voto. Herrera se despidió de sus copartidarios y fue directo a la Escuela Simón Bolívar, ubicada en San Felipe, donde votó Navarro en la mesa 2994. Luego caminó hasta la Escuela República de México, donde votaría Campagnani.

En medio del trayecto, Herrera saludó a todo el que se encontraba a su paso, incluyendo a los policías. Mientras caminaba, Herrera cojeó, y al preguntarle qué le pasaba dijo: “estoy coja, con estos zapatos”, pesar de que ya se había cambiado de tacones a zapatos de plataforma. Después se fue a su casa y cambió su vestido blanco, hecho por artesanas santeñas, a un práctico pantalón de jeans , y zapatos sin tacón. Emprendió entonces el viaje hacia Panamá Oeste, Vacamonte y La Chorrera, donde fue recibida con efusividad y alegría. Después regresó a la capital, al populoso barrio de El Chorrillo y de allí al Instituto América, Tocumen y finalmente a San Miguelito.

La suerte estaba echada. Todavía esta infatigable trabajadora guardaba la esperanza de llegar de primera en esta larga carrera por la Presidencia de Panamá.