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21 de Oct de 2020

Política

Se necesita una constituyente

La necesidad de una constituyente vuelve al tapete, a pesar de los fugitivos y renegados de la constituyente y de los propios recién lle...

La necesidad de una constituyente vuelve al tapete, a pesar de los fugitivos y renegados de la constituyente y de los propios recién llegados. La constituyente no puede ser excluyente, por ello son siempre bienvenidos al proceso constituyente todos los que hagan de ella un medio, más que un fin para sacar nuestra sociedad adelante. Teniendo presente, claro está que son los medios que justifican el fin, no a la inversa.

A pocas semanas después de la invasión, propuse unas reflexiones en borrador, que intentaban contribuir como propuesta a la búsqueda de soluciones a los múltiples problemas que agravaban a Panamá. Sin embargo, la partidocracia y la gula por el poder de los más encopetados exponentes de los factores reales de poder, prefirieron ignorar la misma y, en eso, han sido consecuentes hasta la fecha: no permitir que el pueblo haga nada por sí mismo y poder así, mantener la participación ciudadana absolutamente secuestrada y chantajeada.

Se hace necesario replantear una constituyente como instrumento participativo, pacífico y democratizador, porque de lo primero que se trata es que, después de 42 años de régimen pseudoconstitucional, nuestras acciones deben estar encaminadas al establecimiento de un verdadero Estado constitucional cuanto antes.

La clave fundamental, para ello, es la vocación y el sentimiento democratizador y constitucionalista que debe guiar a todos los que gobiernan y son gobernados, por muy diferentes que sean los criterios sobre cómo hacer tal o cual cosa.

En nuestro contexto, es ilusorio pensar que podemos echar a andar un sistema democrático con una camisa de fuerza comolo es la Constitución hecha durante, por y para un sistema autocrático-militar, por muy reformada que haya sido...o que pueda ser. Esa Constitución que tenemos (la del 72, reformada en el 78, 83, 94 y 2004!!) está viciada de origen. Hay que cambiarla...no reformarla ni adaptarla!

No voy a entrar a enumerar o detallar el sinnúmero de argumentos a favor de una constituyente. Sólo quiero recalcar que, el problema hoy, no se debe centrar en discutir si debemos o no seguir con la Constitución del 72, si no sobre la manera más expedita de deshacernos de ella, pues es el verdadero obstáculo para la democratización que el país requiere. El fracaso del funcionamiento de los tres Órganos del Estado así lo demuestran.