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12 de Apr de 2021

Política

‘Nunca fuimos aceptados por la Corte Suprema’

En la casa de Ana Matilde Gómez el ambiente es distinto. Ya no hay escoltas y el complicado protocolo para entrar ya no existe. Después...

En la casa de Ana Matilde Gómez el ambiente es distinto. Ya no hay escoltas y el complicado protocolo para entrar ya no existe. Después de que fue condenada por abuso de autoridad, parece tener la calma suficiente para dar su versión de lo que ha pasado en los últimos siete meses. Gómez no duda. Asegura que su juicio fue una cuestión política. Las evidencias para esta tesis: La rapidez del proceso y la prohibición para cargos públicos que le impusieron.

UN PROCESO QUE HA DURADO MENOS DE UN AÑO, Y DONDE YA HUBO UNA SENTENCIA CONDENATORIA. ¿CÓMO HAN SIDO ESTOS SIETE MESES PARA USTED?

Sinceramente fueron meses difíciles y me siento liberada. Evidentemente, el resultado yo lo sabía desde hace muchos meses, cuando de alguna manera no pude transmitir lo importante de la autonomía, de la independencia del Ministerio Público, no se comprendió por parte de este gobierno, que definitivamente para que haya balance del ejercicio del poder, el MP que es de control formal tiene que estar totalmente separado de la política.

USTED FUE LA PRIMERA MUJER PROCURADORA DE LA NACIÓN EN LA HISTORIA DE PANAMÁ, ¿CREE QUE ESTO INFLUYÓ?

Esto es un paradigma importante, porque significa que ha habido un cínico retroceso en materia de espacios públicos logrados por la mujer. Porque de alguna manera también se condena al género, cómo si fuera que por eso es que no se ha podido hacer el cargo, o por eso es que no se ha podido terminar el periodo. Hay una lectura subliminal, los detractores que tratan de descalificarme a mí en vez de atacar el hecho: que si mis actuaciones, que si lo destituí, que si les caigo bien o les caigo mal; y para efectos de la democracia esas son nimiedades, no en función de la actuación misma, sino del debate que es el actual, cualquiera de esos otros elementos tiene un carácter disciplinario, tiene un carácter administrativo, pero nunca penal.

SE DA UN FENÓMENO LLAMATIVO. ROGELIO CRUZ FUE SEPARADO, JOSÉ ANTONIO SOSSA TUVO UNA ADMINISTRACIÓN MUY CUESTIONADA Y AHORA USTED ES SEPARADA. ¿SE PODRÍA DECIR QUE EL PUESTO DE PROCURADOR ES DIFÍCIL?

El problema no solamente es quién vaya al cargo, el problema es quiénes detentan el poder formal. En América Latina hay una tendencia a utilizar a los MP como brazos ejecutorios de persecución política y la Constitución nos califica como de persecución criminal y lo que no se comprende es que el deber de un procurador primero no es encontrar culpables, es probar los delitos y una vez que está probado el delito, entonces, establecer la probable vinculación, pero que, además, aún cuando es una estructura monolítica y el procurador dirige, no debe nunca intervenir en las decisiones de los fiscales. Hay que respetar esa autonomía, porque ese es el espacio de responsabilidad de cada quien que hace la investigación. Un fiscal detrás de un expediente no debe verse nunca manipulado por el querer del funcionario que dirige la institución, que sí puede estar expuesto a la penetración, la injerencias o los vaivenes políticos.

¿ES UN PUESTO VULNERABLE?

Es un puesto muy vulnerable por varias razones. Una el propio diseño del sistema. Los procuradores, en mi opinión, debieran llegar al puesto por concurso, de tal manera que no se les pueda nunca señalar por haber sido propuestos por un poder. Eso hay que superarlo, así como los magistrados de la Corte. Nosotros necesitamos mejores mecanismos que regulen las potestades presidenciales para poder llegar a las procuradurías, así como otros cargos con periodos fijos.

¿TAMBIÉN SE DEBE AGREGAR AQUÍ EL MECANISMO SOBRE QUIÉN LOS INVESTIGA?

Por supuesto, parte de los grandes conflictos que tuve en el gobierno pasado, fueron precisamente cuando me presenté en la Asamblea a pedirles que el ente tradicional para perseguir delitos, el funcionario de instrucción a que se refiere la Constitución, fuera el MP. Nosotros debemos hacer las investigaciones y que la Corte finalmente decida sobre los diputados, eso nunca me lo aceptaron. También en el caso de los magistrados. Dijimos, señores permítanos hacer las investigaciones, aquí tenemos la infraestructura, el personal capacitado y luego ustedes decidan, pero no quedarnos en un sistema que quien investiga a uno es el que le devuelve la investigación al otro, ese sistema no es bueno para la democracia.

¿CÓMO FUE PARA USTED ESE MIÉRCOLES 11 DE AGOSTO, EL DÍA DE SU JUICIO?

Yo he aprendido que en la vida cualquier problema que uno afronta con templanza, templa el carácter. Siento que ese día descubrí en mi misma, una persona con una fortaleza muy grande. Poder tener el control de mis emociones, poder manejar mi casa, mantener mi relación armónica con mi esposo, mantener la autoridad sobre mis hijos, la misma ternura con mis padres, descubrí a un ser humano que se ha sobrepuesto a la situación.

SE HAN DADO MUCHAS VERSIONES DURANTE TODO ESTE PROCESO, ALGUNOS DICEN QUE SU ADMINISTRACIÓN NO FUE LA MAS CORRECTA POR EL ESTILO DE EJECUTAR Y OTROS DICEN QUE USTED NO TUVO LA MISMA REGLA PARA TODOS.

Eso no es cierto, porque yo me basé siempre en principios. Uno correría ese riesgo si uno manejara intereses, pero yo nunca tomé decisiones basadas particularmente en la persona, sino en los hechos. Si lo que no les gustó fue mi gestión, pues para eso existe la evaluación del desempeño y eso es administrativo y disciplinario, nunca penal. Y lo que menos se debía hacer es que ahora frente a una acusación penal se traiga a colación el ejercicio de mi cargo. Ese debate es insustancial y además en democracia no se puede permitir. Vamos al debate sobre qué fue lo que dicen que hice, no lo que dejé de hacer. Definitivamente allí hay un testimonio, un equipo de trabajo valioso que por dignidad renunció detrás de mí, y que da cuenta de una cantidad de profesionales con una trayectoria tan importante en su desempeño que hoy me enorgullecen. Yo no trabajé con personas improvisadas. Yo trabajé con personas de 20, 15, 18 años de experiencia. Así que no me pueden decir eso. Ese es un discurso que no tiene sustento, que el señor fulano de tal, o a la fiscal tal la destituí, porque era de Sossa o porque era de Rogelio. Eso no es cierto y los hechos hablan por sí mismos. Las personas que yo destituí todas fueron a través de procesos disciplinarios. Si hubo que pagarles fue por la demora de la Corte, no por mi decisión. ¿Por qué si mi juicio, que es un proceso penal, se pudo decidir en siete meses, explíqueme, por qué en esos casos se tomaron tres años? Y los salarios caídos que hubo que pagar fue por el tiempo que demoró la decisión. No por la decisión que yo tomé, porque yo me basé en una década de fallos y pronunciamientos de la Corte que conmigo cambiaron.

¿POR QUÉ CREE QUE PASÓ ESO?

Evidentemente, porque había funcionarios que contaban con amigos en la Corte que yo no tengo.

HABLANDO DE AMIGOS EN LA CORTE, EL MAGISTRADO JOSÉ ABEL ALMENGOR FUE SUBALTERNO SUYO Y MUCHAS DE LAS COSAS QUE SE ENDILGAN A SU ADMINISTRACIÓN EN EL MP TAMBIÉN ESTUVIERON DE LA MANO DE ALMENGOR, CÓMO USTED MIRA ESO. ¿LAS CRÍTICAS SON PARA TODOS O SOLO PARA UNO?

Eso no me deja de sorprender, cómo una persona puede cambiar de esa manera. El respaldo que él recibió de mi administración, la comprensión que tuvo como ser humano en todas y cada una de las situaciones que él vivió, que nosotros conocimos, más allá de la última que lo hizo renunciar de esa manera tan intempestiva, y que nunca nos explicamos. Yo me pregunto ahora, quién es ese José Abel Almengor. Yo no lo conozco. Hay rumores, pero siempre me quedará la duda sobre qué fue lo que pasó con ese muchacho.

¿VOLVERÍA A UN CARGO PÚBLICO?

¡No puedo en 4 años! De finitivamente, ese es el efecto de este fallo, queda evidente que era la intención, porque una pena accesoria que desborde la pena principal es una grave violación a mi derecho humano y sobre todo a principios fundamentales del Derecho Penal. Pero, además, eso no es necesario para construir un país, ni para aportar a la democracia. Y si alguien piensa que yo solo tengo opciones en los cargos públicos no es verdad. Ya mi ejercicio profesional está probado en el sector privado y yo no le temo a la competencia. Y si ese día estaba juzgada y evaluada por mi eficiencia, créame que en el sector privado eso se paga muy bien.

AHORA QUE MENCIONA EL SECTOR PRIVADO, HAY TAMBIÉN UNA CRÍTICA RESPECTO A CUANDO ESTUVO EN EL BANCO CONTINENTAL, SOBRE UNAS CUENTAS DE JOSÉ NELSON URREGO. USTED ERA ASESORA LEGAL DEL BANCO Y SE CRITICA QUE DE ALGUNA MANERA NO PREVIÓ QUE PODRÍA SER LAVADO DE DINERO.

Y eso lo que demuestra es que quien hace la acusación, una de dos: u obedece intereses y tiene un mandado que cumplir, o es una persona profundamente ignorante sobre cómo se dividen las materias en los bancos. Mi cargo era de vicepresidente asistente de asuntos legales, no tiene que ver nada con banca corporativa, ni con banca personal, solo estuve de marzo de 2004 a diciembre, cuando fui designada como procuradora. Si fueran a buscar las pruebas sabrían que mi trabajo no tenía nada que ver con esas cuentas.

TRAS LA AUDIENCIA PRELIMINAR, USTED DIJO QUE NINGUNO DE LOS MAGISTRADOS QUE VOTARON EN SU CONTRA LA MIRÓ A LOS OJOS. ¿SUCEDIÓ LO MISMO EN EL JUICIO?

Creo que por haberlo mencionado aquella vez, ahora trataron, algunos, porque definitivamente hubo otro que jamás me miró.

¿QUIÉN FUE?

Jamás pude cruzar la mirada con el magistrado Aníbal Salas, y yo creo que ese trato no se lo merece ni el más cruel de los asesinos, porque ellos en esa función tan sublime que es la de administrar justicia tienen que demostrar imparcialidad y eso pasa necesariamente por seguir creyéndome inocente, hasta que ellos mismos dictaran mi culpabilidad. Yo creo que bien me merecía, por lo menos, ser amigable, porque no vamos a venir ahora con hipocresías, ellos nunca me aceptaron. Yo he contado una anécdota muy interesante que viví en el Hotel El Panamá, el magistrado Alberto Cigarruista en el año, no se si fue 2005 o 2006, me dijo: ‘procuradora, déjese querer’, y el magistrado Winston Spadafora me dijo ‘a veces hay que cerrar un ojo para que las cosas funcionen’ y el magistrado Salas me dijo ‘procuradora escuche a los dos magistrados que son hombres de mucha experiencia’. Entonces, yo me pregunto, ¿alguna vez pude haber contado con el ánimo positivo de estas personas? Nosotros nunca fuimos aceptados por la Corte. Nunca, sinceramente nunca, y creo que eso es producto de que somos diferentes, cosa que para mí, me distingue, no me avergüenza.

INCLUSO HAY QUIENES YA HABLAN DE UNA CANDIDATURA PRESIDENCIAL DE ANA MATILDE GÓMEZ...

Eso es porque hay una deformación social que es producto de lo que hemos venido viviendo de la política partidista que deforma la concepción de que solamente puede haber liderazgo o puede haber participación ciudadana si usted está en un partido político, nada más alejado de la democracia. Evidentemente, no le puedo decir hoy lo que va a pasar conmigo en el futuro, eso tampoco es sensato.

¿NO LO DESCARTA, ENTONCES?

Es que no se deben estar haciendo anticipaciones de esa naturaleza, porque nos colocan en juicios que se convierten en boomerang. Lo prudente es entender el aquí y el ahora, es lo que nos mantiene alejado de las neurosis, no estar preocupado de lo que va a pasar en 4 años. Para empezar, yo lo que tengo que hacer es ir a buscar trabajo, así que eso no es algo que ocupa mi mente en estos momentos. Pero, precisamente, es lo que me tiene llena de detractores. Ellos están preocupados por eso. Y qué tontería, que no se desgasten tanto.

TENDRÁ QUE VER CON LA SENTENCIA DE LOS CUATRO AÑOS DE INHABILITACIÓN...

Yo creo que eso queda evidente. Eso lo convierte en un fallo con una lectura política.

QUIENES ANALIZAN EL TEMA, ESTIMAN QUE LO QUE HAY ES UNA LUCHA DE PODERES ECONÓMICOS ENTRE LA FUERZA DEL GRUPO QUE ESTÁ EN EL GOBIERNO CONTRA LA FUERZA ECONÓMICA DE LA FAMILIA MOTTA. ¿USTED ESTÁ CERCA DE ALGUNO DE LOS DOS POLOS?

No estoy cerca de ninguno de los dos polos, porque ni siquiera he recibido una oferta de trabajo del grupo Motta, y no es que la esté pidiendo. Yo no tengo ninguna razón que me lleve a estar comprometida con ninguno de los dos extremos. Pero, es evidente que se me ha querido estigmatizar por haber estado desempeñándome como ejecutiva en el Banco Continental, aún cuando fuera por un espacio de tiempo tan cortito, pero eso le sirve a mis detractores para encontrar un pibote para que revienten y reboten todas las acusaciones que quieren vincularme en ese juego de poder. Así que creo que sí, de alguna manera uno queda en el camino victimizado por esa situación.