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30 de May de 2020

Política

Se despabilan los independientes

PANAMÁ. Dieciséis mil quinientas firmas. Ese es el número mágico que promete romper los paradigmas de la carrera presidencial panameña, ...

PANAMÁ. Dieciséis mil quinientas firmas. Ese es el número mágico que promete romper los paradigmas de la carrera presidencial panameña, al sumar al coctel a los independientes. Son 27 las figuras que corren en una competencia ‘maratónica’ por entrar en la papeleta de 2014 y sentar el precedente sobre la erosión la base de los partidos políticos.

El número mágico es apenas el mínimo. Conseguirlo no significa un triunfo tácito o entrar en la carrera. Es solo el primer escalón: la Ley 54 de 2012, que reformó el Código Electoral, establece que serán considerados candidatos presidenciales independientes los tres que más rúbricas consigan, por encima de las 16,500.

De 25 aspirantes por la libre postulación, doce han presentado al Tribunal Electoral sus firmas y ya tres reconocen haber superado la primera fase de la contienda, al completar el número requerido.

Juan Jované dice tener cerca de 21 mil, pisado por poco por Gerardo Solís con cerca de 20 mil, y tras él Esteban Rodríguez, con casi 17 mil.

La media, explican, es de mil rúbricas por semana. ‘La gente no te niega la firma’, asegura Jované, el primero en pasar el mínimo legal.

LA LISTA

Los aspirantes presidenciales dicen entregar firmas todas las semanas. Es una estrategia, primero, para simplificar el proceso de depuración, que consideran el ‘talón de Aquiles del Tribunal Electoral’; y segundo porque en el caso de que una persona firme a varios independientes, la entidad sólo reconocerá la primera papeleta que recibió.

Así las cosas, hay una permanente actualización que da un pantallazo sobre la realidad de los independientes. Un informe depurado del Tribunal Electoral (TE) al que La Estrella tuvo acceso revela que hasta el 31 de julio último, 63,982 panameños apoyan tales candidaturas, un número ligeramente menor al logrado por el Frente Amplio por la Democracia para formalizarse, y poco más de la mitad de lo que hasta mayo último registró el Molirena.

Hasta esa fecha, Jované encabezaba la lista con 17,389 firmas de apoyo. Tras él se perfilaban Gerardo Barroso, con 15,702; Esteban Rodríguez, con 12,232; Gerardo Solís, con 10,287; y José Moncada, con 6,444.

Los últimos seis han recogido entre 584 y 14 rúbricas.

El total de firmantes de candidaturas independientes significaría el 2% del padrón electoral preliminar difundido en mayo pasado, y que alcanzó los 2 millones 416 mil 866 personas.

En el balance del TE no se registra a Juan Castulovich, José Galloway, Alcides Ríos, Ricauter Reyes, Julio Yao ni Valentín Archibold.

LOS ESCOLLOS

Los aspirantes buscan su apoyo sin límites geográficos: en una fiesta, en una caminata, en una protesta, en el parque o en un evento social, lo que ha abierto el compás para acumular el mayor número en el menor tiempo.

Pero la oportunidad se acaba. En 20 días cerrará el plazo para que consigan las firmas en libros móviles. La nueva ley electoral, confirmada por un decreto de marzo de este año, establece que a partir del 4 de septiembre, la recolección de las firmas sólo se hará en puestos estacionarios que disponga el TE en zonas públicas y bajo su supervisión.

He aquí la razón de la maratón política. Eso supondría el fin de la libertad para conseguir las firmas, y tal como lo denunciaron aspirantes presidenciales tras la sanción de la penúltima reforma electoral, una camisa de fuerza que los pondría en disparidad con los partidos políticos. ‘Hay que moverse, hay que adelantarse’, salva, de todos modos, Esteban Rodríguez.

EL PROCESO

Al margen, desde el 4 de septiembre la entidad formalizará el título de ‘precandidato presidencial’ a quienes presenten al menos el 10% de las 16,500 firmas, lo declarará idóneo para recibir el subsidio electoral de 50 centésimos por rúbrica, y le dará el aval para conseguir el resto, hasta el 4 de enero de 2014, cuando se abra el proceso electoral. Para entrar en la contienda final, los independientes, así como los de partidos políticos, deben nominar a su candidato a la vicepresidencia.

Aunque el optimismo ronda a los independientes, las contrariedades no los abandonan. Primero, la posibilidad abortada de una coalición que propuso Solís, y que enfrenta serios retos ideológicos. Y después, el vaticinio de los colectivos: será difícil sin la plataforma de un partido. Pero los aspirantes lo esquivan. El 2014 los espera.