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25 de May de 2020

Política

Pugnas golpean al seno oficialista

PANAMÁ. Yasmina Pimentel, la ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), modificó la zonificación de los lotes de las escu...

PANAMÁ. Yasmina Pimentel, la ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), modificó la zonificación de los lotes de las escuelas públicas de Paitilla sin advertirle ni avisarle a Lucy Molinar, la titular de Educación. Pero este no es un caso aislado. En el oficialismo, que se cohesiona alrededor de Ricardo Martinelli, las grietas entre algunas de figuras se mediatizan una a una. Y tal parece que nada las detiene.

Tras el caso Pimentel-Molinar late el de Giselle Burillo y Marilyn Vallarino —ministra y diputada arraijaneña, respectivamente— que no han disimulado sus diferencias. Las de ahora son por una contratación fallida a la fundación ‘privada’ de Valla rino, Fundader, que fue deshecha. La Ampyme, entidad que llamó a la contratación, lanzó otra convocatoria en la que eligió a Ámbar, una compañía que pretendía subcontratar a Fundader.

‘No importa si es diputada o lo que sea... quien falsee la verdad o utilice información a su favor, y eso perjudique mi imagen, estaré aquí, aclarándolo’, reaccionó Burillo en la televisora TVN, mientras sostenía que Vallarino no tenía de qué quejarse porque la contratación a Fundader y a Ámbar son actos distintos.

Pero, ¿qué pasa en el Go bierno del Cambio? ¿Por qué las guerras de dientes para fuera en una facción en la que hasta hace poco solo hubo implosiones?

Para algunos, es una simple evidencia de que la figura de Martinelli no ha alineado en una sola todas las corrientes de Cambio Democrático (CD) y del gobierno. Ni en el poder Ejecutivo ni en la Asamblea.

Es una lucha de tránsfugas, originales, el overhaul de la línea dura y los retazos de la resistencia. El objetivo: ser el que más cerca está del presidente, considerado por la ministra Alma Cortés el líder de CD, aun sobre el candidato presidencial José Domingo Arias.

Por eso la llegada de Burillo, del PRD, nunca le cuajó a Cortés, una de ‘los duros’, como tampoco lo hizo en la bancada oficialista inicial la llegada de diputados opositores.

Para otros, la situación evidencia que en el gobierno no hay la armonización que debería. ‘Puede ser falta de coordinación o ser visto como tendencias democráticas. Eso ocurre porque estamos en tiempos de política, en los que el gobierno se desconcentra’, retrata el analista e investigador de mercado Jaime Porcell. Y a su juicio, irse de política simplemente ha confirmado lo que muchos suponen de CD: que pese a Martinelli, todos halan para su propio lado.