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04 de Apr de 2020

Política

‘Violar la Constitución no tiene explicación jurídica’

En realidad, el Lic. Moncada nunca tuvo credenciales para llegar a la Corte. Recuérdese que el Lic. Moncada, muy libre y espontáneament...

En realidad, el Lic. Moncada nunca tuvo credenciales para llegar a la Corte. Recuérdese que el Lic. Moncada, muy libre y espontáneamente, esto es, sin ninguna presión ni obligación, no tuvo inconveniente en convertirse en peón jurídico de Noriega y de Popito Chiari, su jefe inmediato como Ministro de Gobierno y Justicia, para arremeter contra los derechos humanos y contra las libertades públicas. Como se recordará, muchas multas contra periodistas y diarios que opinaron contra la dictadura pasaron por sus manos.

Posteriormente, ahora en democracia, cuando Moncada fue nombrado jefe de la P.T.J., cargo subordinado al Procurador General de la Nación, en ese entonces, José Antonio Sosa, desafió abierta y públicamente las órdenes de su jefe, el procurador, llegando al extremo de amenazar con armas. La Corte desató esa controversia destituyendo a Moncada, entre otras razones, por falta a la ética. En otras palabras, ni la falta de ética ni la violación de los derechos humanos y de las libertades públicas constituyen credenciales para llegar a la Corte Suprema de Justicia. Por el contrario, estas ‘credenciales’, acumuladas muy libre y complacidamente en su momento por Moncada, constituyen claras causales para no llegar a tan alta, honrosa y delicada posición.

En cualquier caso, evidentemente el Lic. Moncada se ha convertido en un cuerpo extraño dentro del órgano de que hace parte, es un cuerpo extraño para la sociedad toda y una irritante piedra en el zapato para el propio gobierno que lo nombró.

Obviamente, la presión social no se detendrá y seguirá creciendo porque su presencia en la Corte ha sido entendida como una amenaza al Tribunal Electoral y, en consecuencia, una amenaza a la pureza e imparcialidad en las próximas elecciones de la República.

El asunto Moncada cobra más importancia no sólo por la necesidad de apoyar la independencia y rectitud del Tribunal Electoral, sino porque las próximas elecciones tienen, desafortunadamente, un carácter crucial. De lo que se trata en las elecciones de 2014 es de elegir entre un sistema democrático de gobierno, en donde los presidentes no tengan candidatos ni sean prácticamente jefes de campaña del candidato oficial, o un gobierno autocrático como el que lamentablemente vivimos.

La violación a la Constitución no tiene explicación jurídica y a falta de explicación jurídica, la usurpación de la competencia privativa del Tribunal Electoral sólo encuentra, en ausencia de sentido jurídico, explicación en la intención política de judicializar el proceso electoral y manipular los resultados electorales a favor del gobierno que lo nombró magistrado de la Corte Suprema de Justicia.