Temas Especiales

23 de Nov de 2020

Política

El 2015 será el año de la constituyente

El equipo de trabajo del presidente Varela se plantea uno de los retos más grandes de su administración

El 3 de diciembre de 2013, cuando aún era candidato a la Presidencia de la República, Juan Carlos Varela presentó, junto a su ahora ministro de Gobierno, Milton Henríquez, el plan de gobierno de la alianza ‘El pueblo primero’.

Hoy, distintos sectores de la sociedad civil organizada, sindicalistas y miembros de partidos políticos están a la expectativa de cómo será el procedimiento para la elaboración de una nueva constitución que dicte el rumbo del país.

Al recibir, en 2013, el paquete de Reformas Constitucionales de mano de su ahora vicepresidenta, Isabel de Saint Malo, Varela se comprometió a impulsar y convocar una Asamblea Constituyente paralela para modificar la Carta Magna.

Tras ser proclamado presidente, Varela anunció que el 1 de julio del 2015 arrancaría la convocatoria para la constituyente y que Milton Henríquez estaría encargado de organizar este proceso.

EL PROCEDIMIENTO

La última vez que Panamá tuvo una Asamblea Constituyente para redactar una nueva constitución fue el 29 de diciembre de 1946, durante la presidencia de Ricardo Adolfo De La Guardia.

El artículo 314 de la Carta Magna establece que es a través de una Asamblea Constituyente paralela como se modifica la Constitución y así mismo determina que puede ser convocada por el Ejecutivo, por iniciativa de la propia Asamblea Nacional o de los ciudadanos.

En el primer caso, debe ser ratificada por la mayoría absoluta de la Asamblea; en el segundo, por las dos terceras partes de los diputados; y en el último caso, debe contar con la firma del 20% de los que conforman el Registro Electoral.

‘La Asamblea Constituyente Paralela será integrada por sesenta constituyentes, quienes deberán representar proporcionalmente a los panameños de todas las provincias y comarcas...’, dicta la norma.

La Constitución también señala que se podrán postular como constituyentes miembros de partidos políticos y candidatos independientes, pero que es función del Tribunal Electoral (TE) organizar este proceso.

La forma en que se escogerá a los constituyentes preocupa al presidente del Colegio Nacional de Abogados (CNA), José Alberto Álvarez.

Según el abogado, los aspirantes a formar parte del grupo que modificará la Carta Magna deben ser ciudadanos rectos, íntegros y conocedores del proceso.

‘Si el candidato es miembro de algún partido político, que sea alguien que nunca haya repartido ni jamones ni nada de eso, porque no es lo mismo ir a la Asamblea que a un proceso constituyente’, resaltó el presidente del CNA.

Álvarez, quien mencionó en una entrevista a La Estrella de Panamá su interés por ser uno de los constituyentes, planteó que en este proceso es importante la participación de los independientes.

PARALELA U ORIGINARIA

A pesar de que la Constitución es clara y solo contempla el proceso constituyente paralelo, existen sectores en la población panameña que abogan por una constituyente originaria.

El abogado constitucionalista Miguel Antonio Bernal y el Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Sociales y Económicos (Frenadeso) insisten en que para recomponer el sistema panameño debe hacerse el llamado a una constituyente originaria autoconvocada, lo que para Varela significaría poner en riesgo su mandato presidencial que a penas arranca.

Sin embargo, Rolando Murgas Torraza, que fue parte de la Comisión de Notables que le presentó al entonces presidente Martinelli un paquete de reformas constitucionales en 2009, considera muy difícil la posibilidad de una constituyente originaria.

Esmeralda Arosemena de Troitiño, exmagistrada de la Corte Suprema de Justicia, explica por su parte que un proceso paralelo permite que el Gobierno, el Estado y los poderes públicos sigan funcionando en la forma como establecen la Constitución y la ley, dando paso a que el proceso de la constituyente quede sin afectar las estructuras del poder.

Tanto Arosemena de Troitiño como Murgas Torraza consideran que el ministro de Gobierno es una persona idónea para liderar el proceso constituyente y llegar a los consensos para tener una nueva Carta Magna contextualizada y que satisfaga las anhelos de la población panameña para este siglo.