Temas Especiales

26 de Oct de 2020

Política

Criminalidad femenina y desigualdad de género

Los factores y los delitos de las mujeres. La falta de importancia o la poca atención, que recibe este fenómeno

La delincuencia femenina a lo largo de la historia, se desarrolla en menor escala que la masculina, pero al analizar detenidamente este fenómeno, se ha observado un aumento en el índice delictivo femenil en las últimas décadas.

A pesar de este incremento, tanto a nivel teórico, como en la práctica de investigaciones científicas, dentro del campo de las ciencias sociales y penales, son pocos los estudios orientados a identificar las posibles causas de este problema.

El manual para operadores de establecimientos penitenciarios y gestores de políticas para las mujeres encarceladas, desarrollado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito-UNODC-2008, dice lo siguiente: ‘Las mujeres continúan siendo una parte muy pequeña de la población mundial general en los establecimientos penitenciarios en muchos países, sin embargo, ciertos estudios en algunos países han mostrado que el número de reclusas se incrementa más rápidamente que el de reclusos'.

La falta de importancia o la poca atención, que recibe este fenómeno que ya lleva varias décadas de estar generando algún tipo de alertas y malestares sociales, ha sido obviamente, el bajo número de delincuentes femeninas con respecto a los delincuentes masculinos y el carácter prudente de su criminalidad.

ALGUNOS FACTORES CLAVES

En dicha aproximación, a la realidad se destacan factores asociados al género, las relaciones de victimización, pobreza, bajo nivel de escolaridad, se destaca que a nivel de la región latinoamericana, existe predominancia en la comisión de delitos relacionados con drogas. Panamá no escapa a esta realidad.

Actualmente en nuestro país, según datos de la Dirección General del Sistema Penitenciario, existen unas 1,073 mujeres recluidas en cinco centros destinados para albergar mujeres. Lo que representa en términos porcentuales, el 7% de la población penal total del país, la cual supera las 15,000 personas.

LOS DELITOS DE LA MUJER

Una mirada más introspectiva, nos presenta un panorama que no es diferente al de otros países de la región.

Las mujeres que cometen delitos, no se constituyen en cabecillas de bandas u organizaciones delincuenciales, más del 60% de ellas, se encuentran en situación de privación de libertad, por delitos tipificados en la legislación penal de Panamá, como delitos contra la seguridad colectiva y contra la salud pública, relacionados con drogas.

Según Javier Caraballo, fiscal antidrogas, se han detenido este año 2015, a 15 mujeres usadas como mulas, llevando droga en su organismo, en fajas o dobles fondos, en tránsito o sacando las sustancias fuera del país.

CONSIDERACIONES SOCIOLÓGICAS

Para algunos teóricos, estudiosos del fenómeno de la criminalidad femenina, como por ejemplo Edwin Sutherland (sociólogo norteamericano), la existencia de una subcultura machista que impone controles sociales a la mujer explica la tasa baja de delincuencia femenina en relación a la masculina.

Es decir, el control social asociado a la categoría social femenina, implica restricciones sociales a la hora de participar en este tipo de comportamientos delincuenciales.

Tomando esto como referencia, que se ajusta a la realidad actual, no es difícil aseverar que en la mayoría de los casos, las mujeres inician en la vida delincuencial, de la mano de un varón, quien generalmente suele ser su conyugue o pareja.

En esta subcultura machista, los roles que han sido impuestos a la mujer social e históricamente en la mayoría de las sociedades de América Latina, las sitúa en una desventaja total, puesto que su incursión en la vida delictiva, se asocia típicamente a la falta de oportunidades laborales bien remuneradas, la violencia y la maternidad que asumen desde muy jóvenes, muchas veces ejerciendo además el rol de jefas de familia.

EL EFECTO DE LA DESIGUALDAD DE GÉNERO

Otros autores exponen cómo la organización de género de cada sociedad, puede impedir o dar forma a la criminalidad femenina. Con una influencia marcada de los principios sustentados por la hipótesis de la desigualdad de género, como explicativa de la conducta femenina desviada.

La criminología tradicional a lo largo del tiempo aplicó las mismas teorías y conclusiones de los estudios de delincuentes varones a las conductas delictivas de las mujeres, evidenciando un escaso desarrollo del estudio sobre la criminalidad femenina y a su vez una fuerte postura androcentrista.

Es conveniente considerar los diversos aportes que se han ido desarrollando a través de estudios referidos a los efectos del crimen, la mujer como víctima y como agresora, su incorporación al mercado delictual, entre otros, con la finalidad de generar nuevas categorías conceptuales que aborden esta problemática y como también generar e impulsar la elaboración e implementación de políticas públicas dirigidas a la atención sobre los efectos de la criminalidad en el género femenino.

CRIMINALIDAD Y PERSPECTIVA DE GÉNERO

Para los estudiosos de la criminalidad con perspectiva de género en América Latina, a pesar de que la doctrina y el ordenamiento jurídico consagran la universalidad de los derechos humanos, existe una gran brecha entre la norma y la realidad. De ahí, que nuevamente en el contexto del encarcelamiento y el cumplimiento de la pena privativa de libertad, se generan desigualdades y lo que se conoce como la traslación de la pena, es decir, esta también muchas veces la cumplen sus hijos e hijas, así como otros familiares que tuviera bajo su cargo.

En ese sentido, desde su propia particularidad, las mujeres en prisión en cumplimiento o no de una pena privativa de libertad, se constituye en un grupo en especial condición de vulnerabilidad, viéndose afectada en la misma proporción que los varones, por el endurecimiento de las penas.

LAS MUJERES Y LAS ORGANIZACIONES DELICTIVAS

Son diversos los factores que pueden hacer que incremente la criminalidad en un territorio; de igual manera, la criminalidad como objeto de estudio, entendida como fenómeno que sacude nuestra sociedad contemporánea e incide directa y negativamente sobre la seguridad ciudadana. Vista con enfoque de género, nos lleva a reflexionar sobre el papel que juegan las mujeres en las actuales organizaciones delictivas y sus implicaciones, las que conllevan un alto costo social.

En Panamá, con respecto al tema de la seguridad y criminalidad, se observa con marcada incidencia, la participación de las mujeres en actividades delictivas, en los últimos dos años. Según la Directora del Sistema Integrado de Estadísticas Criminales (SIEC), no existe un perfil de la mujer que está cometiendo delitos, son utilizadas para diversas actividades como homicidios, trasiego, custodia y venta de drogas.

Dicho esto, nos encontramos ante un fenómeno, poco atendido, poco estudiado y con miras a convertirse en el gran desafío de nuestro tiempo, que además genera otro tipo de problemas sociales, que poco a poco van mermando nuestra capacidad como sociedad de salir de la crisis de inseguridad que estamos viviendo.

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