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25 de Jun de 2022

Política

“La izquierda necesita un discurso como el de Francisco”

Analistas creen que el divisionismo entre partidos y organizaciones de izquierda han llevado a ese espectro político al debacle

El Frente Amplio por la Democracia (FAD) y el Movimiento Independiente de Renovación Nacional (MIREN) intentaron dar un vuelco a la política panameña en la pasada elecciones generales, pero se quedaron en el camino.

Por los resultados electorales se concluye que ambos fracasaron en su intento al lograr entre los dos (el primero que se había convertido en un partido político y el segundo un movimiento que promovía la candidatura independiente de Juan Jované) 21,932 votos, es decir el 1.2 % de la cantidad de votos que se emitieron en las elecciones del 4 de mayo de 2014 para presidente de la República.

Pero más allá de este resultado electoral, hay una realidad de los movimientos de izquierdas del país, que es la poca confianza que logran despertar en la sociedad y su atomización, lo que imposibilita que sean vistos como una opción electoral.

Genero López, el candidato del FAD, consideró en ese momento que el partido no se definía como de izquierda, sino con amplitud política. Jované, el candidato independiente lanzado por el MIREN, tenía el apoyó del Partido del Pueblo, que es de tendencia izquierdista.

A López, un dirigente obrero, y Jované, un profesor universitario de economía, los unía la idea de romper con la hegemonía de los partidos políticos de tendencia centro derecha, pero separados por las diferencias que históricamente han existido en los movimientos populares.

VISIÓN Y MILITARISMO

El economista y uno de los fundadores del FAD William Hugues consideró que el divisionismo de la izquierda fue ocasionado inicialmente por las diferentes visiones sobre la transformación de la sociedad y del apoyo de algunos sectores de movimientos populares al golpe militar de 1968.

Hugues define la izquierda como aquella que se plantean la abolición del sistema capitalista para producir otro sistema que, según dijo, no le interesa como se llame. Desde esa perspectiva, con el golpe militar de 1968, la izquierda del país empezó a atomizarse porque un sector de los movimientos populares, incluyendo el Partido del Pueblo, consideró que la revolución octubrina representaba una transformación de la sociedad, mientras que otro sector estimó que no era así.

Incluso, dijo Hugues, a lo interno de Partido del Pueblo se produjo un divisionismo porque un ala planteaba un apoyo no incondicional y otro el apoyo incondicional, como fue el caso del Frente de Reformas Universitarias, que tenía entre sus dirigentes a Mitchel Doens y Francisco Sánchez Cárdenas. Luego pasaron a formar el Partido Revolucionario Democrático (PRD), que nació bajo el paraguas del gobierno militar encabezado por Omar Torrijos.

Mario De León es un estudiantes de sociología de la Universidad de Panamá y sigue de cerca los movimientos populares y comparte la tesis de Hugues en el sentido de que el torrijismo terminó dividiendo los sectores se izquierda. ‘Con la llegada de los militares al poder algunas fracciones de la izquierda se sumaron al proyecto desarrollista y nacionalista del Torrijismo, de manera que aquellas fracciones quedaron absorbidas por los militares y al concluir el proyecto de los militares quedaron sin brújulas, otras desaparecieron y algunas terminaron totalmente desvirtuadas', alega.

A su juicio, el fantasma del militarismo continúo incidiendo en los procesos políticos de los años pos-invasión, a lo que suma la propaganda del sistema capitalista en contra de los planteamiento de los sectores progresistas.

El economista también recordó que en 1997, cuando se introdujeron reformas al Código de Trabajo, hubo sectores de los movimientos populares que terminaron apoyando las reformas, mientras que el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción terminó solo en las calles y en el 2006 se repitió la historia con las reformas a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social. Si bien es cierto, dijo, ‘estas luchas han sido meramente de sindicatos, han terminado convirtiéndose en elementos de distanciamiento para un proyecto político electoral de izquierda'.

Sin embargo, Hugues consideró que la baja cifra de votos, en el caso del FAD, obedeció no tanto a estas realidades, sino a la polarización del proceso electoral. Para nadie es desconocido que el candidato a vencer era el de Cambio Democrático por las circunstancias que rodearon al gobierno y eso no permitió un torneo más orgánico en el sentido de que la ciudadana votara a conciencia.

De León analiza el fenómeno del FAD y del MIREN y consideran que ambos, en estos momentos, tienen escasa posibilidad de éxito electoral.

A pesar que el FAD, continúa, tiene a su favor una estructura política sólida y recursos a disposición, no goza de simpatizantes y no tiene líderes carismáticos. Tampoco no resultan, a la vista, abiertos a escuchar o construir propuestas con la gente, de manera que se perciben como una estructura política vertical, con poca posibilidad de participación.

A esto se suma, que los símbolos que utilizan han sido satanizados por los sectores hegemónicos y su lenguaje es percibido como negativo.

El MIREN, analiza De León, cuenta con una figura carismática, respetada y admirada, pero considera que el pueblo no asimila su lenguaje.

El analista Rubén Murgas lo resume de la siguiente manera: el FAD utiliza un lenguaje muy de calle y Jované demasiado académico.

Murgas estimó que la izquierda históricamente jugó un papel preponderante en la consolidación de la soberanía del país, sin embargo, se empezó a desquebrajar con la Guerra Fría.

Dijo que mucho de esos procesos lo realizaron bajo el anonimato, con la creación de sindicatos e irónicamente, cuando se empezaron a legalizar como el Partido del Pueblo, inició el debacle.

A juicio de Murgas, la izquierda debe empezar genera un discurso similar al del papa Francisco.

Después de la invasión de Estados Unidos a Panamá, en 1989, se han realizado cinco elecciones generales. La última del 2014, fue la primera vez que la izquierda presenta una propuesta electoral y marcó un camino.

El FAD no logró sobrevivir como partido político al no obtener el 4% de los votos totales y solo logró sacar un representante de corregimiento. La dirigencia del colectivo ha empezado el proceso para volverlo a inscribir y requiere de 76 mil adherentes con las normas electorales actuales. De aprobarse las reformas electorales, la cifra baja a 38 mil.

Hugues es creyente de la necesidad de unificar las fuerzas izquierda del país, pero antes los sectores antagónicos deben entrar en un proceso de aceptación de sus errores.

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‘Soy un creyente en la necesidad de crear encuentros para producir un movimiento político y político electoral para presentar una propuesta al país',

WILLIAN HUGUES

FAD

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‘Ambos proyectos necesitan empezar a trabajar dentro de las comunidades, cultivar semilla en cada barrio, trabajar con los sectores populares',

MARIO DE LEÓN

ESTUDIANTE UNIVERSITARIO

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REALIDAD Y SUGERENCIA

La propuesta política de la izquierda no es aceptada por la sociedad

EL FAD y el MIREN se presentaron por separado en las pasadas elecciones generales.

Analistas plantean la necesidad de unificar los movimientos populares bajo una sola propuesta.