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01 de Ago de 2021

Política

PAIS y la irrupción de la política laica en Panamá

La nueva estructura política partidista se caracteriza por promover los valores de corte religioso, como el matrimonio entre el hombre y la mujer, y su oposición al aborto

El debate sobre el matrimonio igualitario se inmiscuye en la política criolla. El Partido Alternativo Independiente Social (PAIS) ha dado los primeros pasos y ha marcado un hito promoviendo públicamente el concepto de la familia formada por un hombre y una mujer en medio de un avivamiento del movimiento de las personas lesbianas, gays, bisexuales, e intersexuales (LGBTI), que exigen reconocer su unión civil.

PAIS fue certificado por el Tribunal Electoral como partido político en octubre de 2020.Archivo | La Estrella de Panamá

En ese sentido “no existe ninguna duda ni empacho ni política zigzagueante. El partido dice sí a la familia bajo el precepto legal, bíblico y cristiano. “No somos como otros que no se atreven a decir que están a favor del matrimonio igualitario”, asegura José Álvarez, presidente y fundador del colectivo.

PAIS cumplió con la cuota exigida para convertirse en partido político en julio de 2018. La nueva estructura partidista que se caracteriza por la presencia de valores de corte religioso, celebró el jueves su convención constitutiva, uno de los últimos pasos para ser reconocidos oficialmente por el Tribunal Electoral (TE).

“Expresa el interés de un sector privado de incidir en temas seculares de política pública, desde visiones pro moderna y tradicionales de la sociedad”, explicó Enoch Adames, catedrático universitario de la Universidad de Panamá y sociólogo.

Los miembros expresan su oposición al aborto, la educación sexual y diversidad de género, con tendencias conservadoras propias del siglo XIX. Según Adames, el colectivo discute temas sociológicos desde posturas precientíficas, constituyéndose, la mayoría de las veces, en un obstáculo para avanzar en términos de igualdad y equidad.

En conclusión, “un partido evangélico es lo que menos necesita la sociedad, que demanda soluciones racionales en lo público, estatal y científico”, señaló el catedrático universitario, quien define la irrupción de los valores religiosos en el espacio de lo público como la “política laica”.

PAIS está vinculado al pastor Edwin Álvarez, máximo jerarca de la Comunidad Misionera Hossana, la más representativa organización evangélica de Panamá, concluyó Adames.

En Panamá, el 97% de la sociedad panameña profesa el cristianismo, una corriente religiosa que promueve la unión entre hombre y mujer. La pregunta es si la ideología podría incidir en los resultados electorales de 2024.

Pero, a pesar de la presencia de una diversidad de religiones, los panameños han preferido mantener el tema en el ámbito privado, considera Adames.

“Mientras otros partidos o candidatos no adopten una postura favorable al matrimonio igualitario, la posición de PAIS será irrelevante porque no tendría contrarios contra los cuales polarizar o discutir”, opina Richard Morales, catedrático universitario y politólogo.

Aunque el matrimonio igualitario es uno de los temas de discusión política mundial, ningún otro colectivo del país ha adoptado una posición en firme. “Solo la asumirán si la presión popular los obliga, en la medida en que puedan perder votos si no lo hacen”, considera Morales.

Harry Brown, politólogo del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (Cieps), considera que el tema puede cobrar importancia si la comunidad LGBTI se articula electoralmente.

El investigador del Cieps coincide con Morales en que la posición pro familia de PAIS no incidirá electoralmente. Tradicionalmente las elecciones en Panamá han girado en torno a la economía, corrupción, políticas sociales, entre otros, pero no en cuanto a temas pro familia, aseguró el experto en temas políticos.

Alonso Ramos, sociólogo y catedrático universitario, tiene una posición distinta a la de Brown y Morales.

“En un escenario social donde prima la desigualdad, el desempleo, la pobreza y la violencia, pero donde hay cada vez más expresiones locales de los capitales simbólicos de la globalización, es muy efectivo en términos de rédito político apelar a esos valores cristianos que se socializan desde la escuela y que giran en torno a la promesa de ser felices en otro mundo”, dijo Ramos.

Otro elemento que entraría en el rejuego electoral es que las iglesias evangélicas han llenado un vacío estatal, el de resolver problemas en las comunidades, sobre todo en las más precarias.

“Ha sido un caldo que se ha cocinado lentamente, donde gobierno tras gobierno han tenido una tácita obligación de materializar los derechos básicos de salud, vivienda, trabajo, ocio y educación. Ese espacio ha sido aprovechado por grupos cristianos o por el crimen organizado”, apuntó Ramos.