08 de Dic de 2021

Publicando Historia

Bicentenario del natalicio del 'Médico del Pueblo': Mateo Iturralde

Nota del Editor: En el año que celebramos el Bicentenario de la Independencia de Panamá de España, también se conmemoran los 200 años del nacimiento de uno de los más esclarecidos istmeños, que dejó una huella indeleble en la historia panameña: Mateo Iturralde (1821 – 1895). Sus virtudes y dotes marcaron un significativo aporte al Panamá de la época de unión a la Gran Colombia. Fueron otros los tiempos en que se conmemoró con mayor lustre y patriotismo el natalicio de este preclaro ciudadano, como da cuenta de ello La Estrella de Panamá en sus ediciones de septiembre de 1941, cuando se realizó una gran peregrinación a su tumba por el 120 aniversario de su nacimiento.

Bicentenario del natalicio del 'Médico del Pueblo': Mateo Iturralde
Bicentenario del natalicio del 'Médico del Pueblo': Mateo Iturralde

Biografía

Mateo Iturralde nació poco más de dos meses antes de que fuera proclamada la Independencia de Panamá de España, el 21 de septiembre de 1821. Su nacimiento se dio en la ciudad de Panamá, del hogar formado entre Tomás Iturralde y Aquilina de la Vega. Fue huérfano de padre y madre desde temprana edad, correspondió a Manuelita de Iturralde, una tía paterna encargarse de la crianza. Chico vivaz, las primeras letras las recibió de su tía y, probablemente, de algún otro instructor en su casa. Sus estudios formales los realizó en el Colegio San Diego, donde sus inquietudes culturales e inteligencia le permitieron destacarse en la gramática y literatura española, no obstante, aprendió idiomas como latín, francés e inglés, de los cuales se cuenta que dominaba hasta hablarlos en público de manera fluida. Todos estos conocimientos le serían útiles en su futura vida cívica. A los diecisiete años fue designado profesor de Español en el colegio donde estudiaba. Luego, fue aceptado en una oficina de abogados donde forjó una lúcida cultura jurídica y obtuvo los ingresos necesarios para viajar a Ecuador para estudiar medicina en la Universidad Central de Quito, la más antigua de aquel país, fundada por los jesuitas y que para el año de 1826 había sido reorganizada mediante decreto de Simón Bolívar. En el claustro universitario mostró la misma inteligencia que durante su adolescencia en Panamá. Narra, Fernández de Cano, uno de sus biógrafos, que “tan meteórica fue su progresión académica, que sus maestros se vieron impelidos a otorgarle el título de idoneidad cuando la mayor parte de los compañeros que habían ingresado con él aún se hallaban en los primeros cursos de la carrera, circunstancia que le permitió regresar a Panamá rodeado de un halo de prestigio que, en adelante, habría de resultarle muy ventajoso en su trayectoria política”.

Al regreso a su tierra, inició el ejercicio de su profesión como médico, y para el año de 1853 viajó a Bogotá a concluir estudios en Derecho, en el afamado Colegio del Rosario. Durante su estada en Colombia se relacionó con Tomás Herrera, quien para aquellos tiempos llegaría a ser presidente de la República de la Nueva Granada. Unido a Herrera en sus ideales liberales, participó como médico del Ejército Revolucionario y, luego, fue elegido representante de Panamá ante el Congreso de Colombia. Su oratoria era privilegiada y llegó a triunfar en varias elecciones. Fue diputado, senador, secretario de Estado y magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Protagonista de un incidente relevante cuando, en 1881, bajo la presidencia de Rafael Nuñez protestó por las anualidades del Ferrocarril de Panamá, negociadas para fundar el Banco Nacional, su fervorosa oposición lo llegó a pronunciar la frase que lo destacaría como idealista y patriota: “¡Yo no vendo mi Patria!”.

Alternaba su vida cívica con el ejercicio de la medicina, las más de las veces de manera altruista, sirviendo a los más necesitados. Gozó de tanta popularidad entre aquellos a quienes atendía en sus funciones facultativas que era ampliamente conocido como “El médico del pueblo”. Por otro lado, cuando se desempeñó como magistrado era respetado y temido por su rectitud y apego a la justicia, hasta quienes no eran favorecidos o aquellos que le fueron contradictores, reconocían sus altos dotes intelectuales. Iturralde fue un filántropo de su época, nunca tuvo el lucro como norte y la generosidad siempre le acompañó. También le llamaron sus contemporáneos, “Esclarecido patricio” y “Lumbrera del foro”.

A no dudar, se puede afirmar que fue un hombre polifacético, ejerciendo como jurista, médico, político y militar. Su entrega a la vida pública marcó un significativo aporte a forjar la identidad nacional de panameña.

A los 120 años de su natalicio

Con motivo del aniversario 120 de su natalicio se conformó el “Comité Republicano Pro-Homenaje a Mateo Iturralde” que presidió el caballero don Nicolás E. Casis V., que tuvo a su cargo la organización de la peregrinación que se llevó a la tumba del distinguido patriota panameño el 21 de septiembre de 1941, en el que participaron numerosas personalidades.

El comité recibió cartas de las más altas autoridades de la administración pública, del comercio y de particulares, así como de diversos círculos sociales aceptando la invitación a participar y destacando la personalidad de Iturralde.

El presidente de la República, Arnulfo Arias, dirigió misiva en la que excusaba su participación en estos términos “he dejado transcurrir algunos días luego del recibido de la atenta carta de usted, para ver si me era posible darle una contestación afirmativa en cuanto a la invitación amable suya para concurrir a la peregrinación que se llevará a cabo a la tumba del que en vida fue Mateo Iturralde. De muy buen agrado habría yo asistido al acto que se adelanta por medio del cual rendiremos nosotros los panameños un tributo de admiración piadosa, muy merecido por cierto, a uno de nuestros compatriotas más distinguidos; por desgracia yo no estaré aquí en Panamá en la fecha señalada de modo que me será de todo punto imposible hacer acto de presencia. Como quiera sea, hago votos sentidos porque la peregrinación alcance el mayor éxito con la concurrencia de un grupo numeroso y robusto de la ciudadanía panameña.”.

Por su parte el vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, Ismael Ortega V., invitado por el Comité a participar como orador, contestó así: “Tengo el honor de participarle recibo de su atento oficio por medio del cual me comunica haberme designado para que en nombre del Comité lleve la voz en la peregrinación que llevará el pueblo panameño ante la tumba del Dr. Mateo Iturralde. Con mucho gusto acepto el delicado encargo que ha querido confiarme agradeciéndole profundamente la distinción honrosa de que he sido objeto.”.

Publio A. Vásquez, vicepresidente de la Sociedad Bolivariana de Panamá, informó que la Sociedad tendría “particular satisfacción de hacerse representar en la peregrinación ante la tumba del patricio Mateo Iturralde y en enviar una ofrenda floral”.

El gobernador de la provincia de Panamá, Práxedes P. Vásquez, comunicó el nombramiento de “una delegación a fin de que asista al acto que se llevará en honor de tan ilustre ciudadano”.

Así se registró en La Estrella de Panamá, al día siguiente (22 de septiembre de 1941) la información bajo el título “Una viva demostración de civismo resultó el homenaje al Dr. Iturralde”: En la tarde de ayer, tuvo lugar la peregrinación a la tumba del gran patriota y distinguido hijo del Istmo, don Mateo Iturralde, acto que constituyó una prueba del aprecio que se guarda a su memoria.

Conocida es su famosa frase “Yo no vendo mi patria”, pronunciada en memorable sesión del Congreso colombiano cuando, se trataban asuntos relacionados con nuestro país, en ese entonces un departamento de la Gran Colombia.

A las cuatro de la tarde salió de la Plaza Herrera, el desfile organizado por el Comité Republicano pro Mateo Iturralde; abría la marcha la policía motorizada, seguida de la Banda del Cuerpo de Bomberos; a continuación un pelotón del Cuerpo de Policía Nacional y por último los miembros del Comité Organizador y distinguidas personalidades de nuestro mundo social y político.

Numerosas fueron las ofrendas florales depositadas sobre la tumba del gran patriota. Entre las instituciones que enviaron sus ofrendas citamos: el Club Hípico, la Sociedad de Soldados de la Independencia, la Escuela Taller de Corte y Confección, el Cuerpo de Bomberos de Panamá y el Hospital Santo Tomás.

Tocó al vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, licenciado Ismael Ortega B. pronunciar discurso a nombre del Comité Organizador.

Don Benito Reyes Testa, magistrado de la Corte Suprema de Justicia y presidente de la Sociedad Bolivariana llevó la palabra a nombre de dicho organismo. También hicieron oír su voz en este acto, los señores José V. Loaiza, Mateo Araúz y Nicolás E. Casís V.

Entre las personas que concurrieron a la peregrinación recordamos al licenciado Manuel Roy, ex rector del Instituto Nacional, el doctor Publio A. Vásquez, magistrado de la Corte Suprema de Justicia, don Rogelio Arosemena, presidente del Consejo Municipal de Panamá, el doctor Pedro Núñez, en su carácter de representante del Hospital Santo Tomás; don Juan Antonio Guisado, comandante del Cuerpo de Bomberos de Panamá; el doctor Aurelio A. Dutary, representante del Municipio de Soná, delegaciones de los Soldados de la Independencia, del Club Rotario, del Colegio San José, del Colegio María Inmaculada y de las provincias de Colón, Coclé y Los Santos.

Numeroso público asistió a esta ceremonia, testimoniando con su presencia la admiración que todo panameño siente por el patriota incorruptible que fue el doctor Mateo Iturralde.

Reconocimientos

En 1913, el presidente Belisario Porras, erigió un busto a su memoria. En 1928, se designó a la Biblioteca Municipal de la ciudad de Colón con su nombre. En 1980, se dictó la Ley 55 por la cual se declaró la casa No. 7-38 ubicada en la Calle G y Calle 14 Oeste de la Ciudad de Panamá, donde nació y vivió Mateo Iturralde como monumento histórico. En 1982, se agregó a la división política de Panamá un corregimiento del Distrito de San Miguelito con su nombre.