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02 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

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América Latina con Bolivia

La historia de Bolivia es la historia de masacres de indígenas. Se parece a la historia de EEUU, Colombia, y a la del resto de los paíse...

La historia de Bolivia es la historia de masacres de indígenas. Se parece a la historia de EEUU, Colombia, y a la del resto de los países del continente. La cacería de indios era promovida por las autoridades del Estado republicano hasta principios del siglo XX. Incluso, muchas empresas siguen financiando — en el siglo XXI— la destrucción de comunidades indígenas enteras para apoderarse de sus tierras y sus codiciados recursos naturales. Esta es una realidad que ante la vista y paciencia de autoridades y opinión pública se está dando en la actualidad en Panamá.

La diferencia entre Bolivia y la mayoría de los otros países es que, debido a la lucha de un pueblo decidido, hoy ese país tiene un presidente de la República de etnia indígena, elegido por una cómoda mayoría, que está gobernando a favor de las mayorías indígenas. La oligarquía, que pensó que se caería más temprano que tarde, se ha impacientado y ahora busca la fórmula para derrocarlo sobre la base del terror, la masacre de comunidades indígenas, con el apoyo diplomático, de medios de comunicación y sicarios estacionados en el exterior.

Es el caso del embajador de EEUU, quien fue recientemente expulsado de Bolivia por coordinar actividades terroristas con los golpistas. Es el caso de diarios españoles y de otros países que desinforman sobre la realidad boliviana. Es el caso de denuncias que identifican a muchos sicarios extranjeros armados atacando a la población indefensa.

En contraste con la derecha y EEUU, que están en contra de Bolivia, todos los países de la región se solidarizaron con el presidente de Bolivia, Evo Morales, en una reunión convocada esta semana por la Unidad de Naciones Suramericanas (UNISUR) en Santiago de Chile.

Los presidentes de los países que concurrieron a la reunión acordaron crear una comisión de apoyo y asistencia al gobierno de Bolivia, incluyendo recursos humanos. Llamó la atención que la OEA fue excluida de la toma de decisiones. El presidente de Brasil fue el primero en rechazar la participación de esa entidad, debido probablemente a la injerencia de EEUU en los ataques a las comunidades indígenas.

La anfitriona de la reunión y presidenta chilena, Michelle Bachelet, dijo que los presidentes de Unasur consideraron la situación y revivieron “los hechos que hace 35 años se vivieron aquí”, en alusión al golpe militar de Pinochet que le costara la vida al presidente Salvador Allende. Agregó que todos expresaron “su decidido respaldo al gobierno del presidente Morales, cuyo mandato fue ratificado por una amplia mayoría en el pasado referendo”.

La declaración condenó “el ataque a instalaciones gubernamentales por parte de grupos que buscan la desestabilización de la democracia”.

El presidente Bush de EEUU incluyó a Bolivia y al presidente Morales en un llamado “Eje del mal”, con el objetivo de aislar y desestabilizar al primer gobierno boliviano con una mayoría indígena. La razón tenía, por un lado, un fondo ideológico, que responde al fundamentalismo —racismo— que domina los corredores del poder norteamericanos.

Por otro lado, EEUU tiene interés en las inmensas riquezas del subsuelo boliviano rico en petróleo y gas. Además, Bolivia es uno de los países con las reservas más extensas en materia de agua, compartiendo la vasta cuenca amazónica.