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16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La educación de hoy

Vivimos en una sociedad cambiante donde la educación no es más que el plato fuerte de las críticas por la mayor parte de la opinión públ...

Vivimos en una sociedad cambiante donde la educación no es más que el plato fuerte de las críticas por la mayor parte de la opinión pública, y como consecuencia de esa discusión nuestros padres y madres de familia ya no son garantes de la calidad educativa, sin embargo, continúan siendo los defensores de los hábitos, conductas y actitudes de sus hijos.

Los medios de comunicación informan que los estudiantes se lanzan a las calles a protestar por quejas insignificantes, perjudicando el normal desarrollo de la educación, protestas que califico de pataleta de ahogados sin sentido, toda vez que a la escuela los estudiantes van a aprender y los educadores tienen la obligación de cumplir con los reglamentos, porque en cada escuela existen disposiciones; porque ello garantiza que los estudiantes sean hombres y mujeres. El problema parece ser la disciplina y el poco importa de muchos directores de escuelas. Si permitimos que hoy sigan participando en riñas callejeras y protestas por cada cosa que se les ocurra mañana tendremos hombres y mujeres rebeldes que no cumplirán con las leyes, tentados por la corrupción.

La educación debe ser debatida, pero sin destruir la imagen del Ministerio de Educación y de quienes lo administran, cuestionando si están o no haciendo su trabajo, porque en la educación todos somos responsables de producir excelentes alumnos para que sean profesionales exitosos. Mientras los padres y madres de familia permitan que sus hijos hagan lo que les viene en gana, y se critique todo lo que el Ministerio de Educación disponga para mejorar la educación, nunca avanzaremos en calidad y equidad.

Los valores del estudiante se enseñan en el hogar, los padres son responsables de los hijos que crían, no así los planteles educativos, hay docentes que muchas veces no son ejemplo para los alumnos, pero eso no quiere decir que todos son iguales y que no hay salvación para la educación. Si todos tomamos parte en el mejoramiento de la educación de nuestros niños y jóvenes, lograremos un mejor Panamá.