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29 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

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¿Elección?... Una opinión

“La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente”, Geo...

“La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente”, George Bernard Shaw.

Pese al sostenido “crecimiento económico”, estandarte del gobierno que alcanzó el poder con la fementida oferta de la “patria nueva, transparencia y cero corrupción”, un alto porcentaje de la población vive en pobreza, el desempleo y el subempleo registran altos índices, lo que determina el progresivo deterioro social caracterizado por malnutrición infantil, insalubridad, analfabetismo, fracasos y deserción escolar; reducción en calidad y cantidad de servicios básicos y aumento creciente del costo de la vida y de los índices de criminalidad. La radicalización de las políticas neoliberales, de acuerdo a las “recomendaciones” provenientes de Washington, así como el abandono del sector agropecuario han profundizado la brecha entre los pocos que concentran mucho y los muchos que concentran privaciones; lo que explica el clima de inestabilidad imperante, para cuyo manejo el gobierno no encontró mejor alternativa que el proyecto de legalización del autoritarismo, el espionaje y la represión.

Y en medio de este escenario se desarrolla un proceso electoral carente de una real alternativa; las diferencias entre los opositores al gobierno lucen tan profundas como irreconciliables; sobran acusaciones y denuncias, pero sobre todo priva la demagogia y el clientelismo partidarista. El oportunismo rampante y la falta de conciencia social parecen ser las cualidades que más resaltan; y todo ello sumado al lenguaje desgastado y a un verdadero diluvio de ofertas tan ridículas como vacías, han generado incredulidad, frustración y descontento generalizados. Abocando al electorado a la necesidad de optar por “el menor de los males”, entre candidatos más interesados en conquistar el poder para servirse de él, que en disponerlo al servicio de la mayoría.

Cuatro candidatos a presidente en un país con poco más de tres millones de habitantes, significaría menos de un millón de personas, no electores, por candidato, lo cual solo podrá garantizar un gobierno débil, incapaz de rechazar las próximas recetas de las Ifi's; que sin duda exigirán mayor entrega si es que dejaran algo, mayor saqueo y más recortes al presupuesto del sector social.

En este contexto, la mejor manera de arreglar el escenario es procurar un diagnóstico integral, que nos permita identificar las causas que lo determinan, entre las cuales, resulta imprescindible incluir la política económica, que por ser foránea imposibilita atender las necesidades de la mayoría, al tiempo que condiciona el creciente deterioro socioeconómico. Sobre la base del diagnóstico, lo pertinente sería un gran acuerdo nacional, dirigido a reemplazar las actuales estructuras, para disponer la economía al servicio del hombre, que no al propósito de satisfacer la insaciable voracidad de quienes han hecho de la especulación financiera, la manipulación y el engaño, las razones fundamentales de su existencia. Stephen Jay Gould, científico norteamericano, para quien “el uso racional del poder era fundamental para asegurar el futuro” , dijo: “cuando la gente no aprende a manejar las herramientas del juicio y meramente siguen sus esperanzas, están sembradas las semillas de la manipulación política”. Suficientes embustes hemos sufrido ya para creer que esta vez sí un demagogo cumplirá sus promesas. ¿Si los candidatos y las reglas electorales no garantizan soluciones, tendrá sentido votar y avalar el método? ¿Usted qué opina?