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27 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El estado panameño es perverso

Recientemente acudí a un seminario sobre periodismo público en el marco de la libertad de expresión, el libre acceso a la información y ...

Recientemente acudí a un seminario sobre periodismo público en el marco de la libertad de expresión, el libre acceso a la información y la seguridad pública, me llamó la atención el tema de el “papel de el Estado y sus estamentos de seguridad y lo que piensan los ciudadanos”.

Sucede que en los ejemplos que nos ofrecía la periodista colombiana que expuso sobre el tema, las figuras parecieran calcadas de nuestra realidad, salvo que los muertos, heridos y su secuela, se escenificaban en la vecina Colombia y llegué silenciosamente a la conclusión, el Estado panameño es perverso.

Nunca nos detenemos a pensar el porqué de las cosas. Cómo nos manipulan, nos usan, para evadir su responsabilidad, e incluso hacernos sentir culpables en la lucha contra la delincuencia. Decía la conferencista que en Colombia, en los barrios, la policía llamó a la comunidad a que sirviera de vigilante. Querían que los ciudadanos llamaran a la policía si veían algo sospechoso en sus calles... que delataran a los delincuentes de sus barrios, incluso les otorgaron unos pitos para ahuyentar a los ladrones, que las amas de casa hicieran una algarabía con pitos y cacerolazos cuando había un robo en ciernes, que llamaran a un teléfono dispuesto para ello, hasta ofrecían recompensas.

Luego tenían que ir a una delegación a hacer la denuncia del atraco, hacer retratos hablados de los delincuentes y nunca los atrapaban. Y todo me parecía que era en Panamá, el Estado delegando su responsabilidad a los ciudadanos. Acá es igual. Salvo que en Colombia despertaron hace rato y le han exigido a la policía que haga su trabajo. ¿ Recuerdan a los vecinos vigilantes? Luego se recurre a grupos armados, a gente que estuvo en guerrillas para insertarlos en la comunidad los arman o les crean policía privada o agencias de seguridad, que luego se vuelven irregulares y soporte a los mismo delincuentes. El resultado fue que los delincuentes delatados regresaban al barrio y le metían un tiro al delator. Cuando estaban robando y escuchaban un pito, disparaban a las casas o les robaban después. El ciudadano queda pagando la seguridad y guardaespaldas?o sea, privatizan lo que el Estado debe proveer y el que no puede pagar, estará a merced de los delincuentes.

En Panamá ha sucedido lo mismo?hay que pagar guardias de seguridad, porque la policía no ha resuelto el tema de la seguridad ciudadana. Por ello debemos apoyar a la policía que demuestra que se debe al ciudadano. Que le respeta y protege. Debemos otorgarle lo necesario para que haga su trabajo. Que reprima el crimen. Debemos darle ese voto de confianza y olvidarnos del cuco del militarismo. Dejemos que hagan su trabajo, si no, volveremos a estar sometidos al Estado perverso que quiere que los ciudadanos hagan su trabajo.