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27 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

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Educación sexual

La ministra de Salud, Rosario Turner, presentó ante la Asamblea de Diputados el 21 de noviembre de 2007 el Anteproyecto de Ley Integral ...

La ministra de Salud, Rosario Turner, presentó ante la Asamblea de Diputados el 21 de noviembre de 2007 el Anteproyecto de Ley Integral de Salud Sexual y Reproductiva. Esta propuesta, elaborada por la Comisión Nacional de Salud Sexual, es el producto de múltiples talleres de consulta y validación en las 14 regiones de Salud del país, en los que participaron actores claves de la sociedad a nivel local.

El Anteproyecto establece la obligatoriedad de la educación integral de sexualidad, tomando en cuenta los aspectos afectivos, biológicos, fisiológicos, espirituales, culturales, éticos, morales y sociales, edad y madurez de los estudiantes. Queda claro en la propuesta que los padres son los responsables primarios de la educación sexual de sus hijos y que mantienen la patria potestad. Es decir, la responsabilidad de padres y madres de familia o tutores, de acompañar a sus hijos, hijas o acudidos menores de edad a solicitar servicios integrales de salud sexual y reproductiva es deber de éstos, guiarlos en todas y cada una de sus decisiones, tal como se establece en el artículo 7 de este Anteproyecto.

La nueva ley responde a los nuevos desafíos que deben enfrentarse para atender la salud de la población y reducir la pobreza. La formación y educación sexual contribuye a prevenir los embarazos de niñas y adolescentes y las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA. Es responsabilidad del Estado garantizar que todos los panameños (as) reciban una atención adecuada, oportuna que contribuya a reducir la mortalidad materna e infantil y este proyecto plantea soluciones concretas en esta área.

La necesidad de una Ley Integral de Salud y Reproductiva está determinada por realidades muy concretas. En Panamá uno de cada 5 niños o niñas es hijo de una adolescente y esta realidad es más dramática en las provincias más pobres y las comarcas indígenas, en donde uno de cada tres nacimientos provienen de madres adolescentes, con graves consecuencias para el desarrollo y la salud de la madre y su criatura. Además, en la mayoría de estos casos el padre es otro adolescente que no tiene la capacidad psicológica ni material para enfrentar la responsabilidad de ser padre.

La familia panameña está desintegrándose, más del 80% de los niños y niñas nacen fuera del matrimonio y de estos, alrededor del 60% fuera de una unión estable. Está comprobado que existe una estrecha relación entre pobreza, falta de educación y problemas de salud, como lo indica el hecho de que las mujeres más pobres tienen 5 o más hijos, mientras que las panameñas menos pobres y con mayor escolaridad tienen dos hijos. Esta es una situación que mantiene a los más pobres sumergidos en un círculo vicioso de pobreza. Para discutir esta nueva propuesta integral de salud sexual y reproductiva debemos acudir al debate sin temores y alejando todos los prejuicios, lo que está en juego es el futuro de nuestros hijos y nietos. Debemos discutir con serenidad, alejados de planteamientos irracionales y que usan el miedo como instrumento de persuasión.

Nuestra sociedad debe aprovechar este debate para poner sobre el tapete toda la problemática que involucra el desarrollo integral de nuestros hijos. En ese camino haremos lo posible por participar constructivamente. Por el momento una revisión integral que he dado a este Anteproyecto sobre salud sexual y reproductiva me permite expresar que el mismo es un paso gigantesco en la dirección correcta.