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19 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El nuevo estadio Omar Torrijos

Hace varios meses atrás escribí sobre el nuevo estadio que se pretendía construir en Santiago, para lo cual afirmé que reconocía el hech...

Hace varios meses atrás escribí sobre el nuevo estadio que se pretendía construir en Santiago, para lo cual afirmé que reconocía el hecho y que en algunas ocasiones me tocaba aplaudir un acto del gobierno en donde se beneficiaba la comunidad. Igualmente, critiqué al ex diputado Santana, que por miopía política insistía en que no se construyera el estadio, más por el hecho de que en diez años en el cargo jamás gestionó algo similar.

Lo esencial de apoyar la construcción del nuevo estadio lo ubicamos en el aspecto de que en la provincia de Veraguas, en la cual Martín Torrijos ganó con más del 50% de los votos, en todo su periodo presidencial no hizo reconocimiento político alguno en el cual se premiara con un alto cargo dentro de la estructura de gobierno a algún veragüense. Esto para vergüenza de su difunto padre, que tanto admiró la lucha y el coraje de los veragüenses, los cuales le ayudaron a gobernar, con errores y virtudes.

Adicionalmente, no hay ningún proyecto símbolo en la provincia de Veraguas que marcará el paso por la Presidencia de Martín Torrijos, de allí que nos tocó aplaudir la iniciativa de la construcción del nuevo estadio, pues peor es nada...

Pero, como nada puede ser tan bonito como se pinta, el diputado Rubén De León, en su afán de protagonismo, tomó para sí los derechos de propiedad del estadio, al punto de que su cuña publicitaria en las primarias las basó en la construcción del estadio, como si fuera de su pecunio y rayando con violaciones al Código Electoral, al hacer proselitismo con obras del Estado.

Ahora bien, según las previsiones y el apuro político, se estableció como fecha de entrega el 11 de octubre pasado y vemos un estadio todavía verde y con fuertes señas de incumplimiento del contrato, ya que en todas partes se habla de que al construirlo no se tomaron las previsiones, al punto que ahora resulta que los jardines no tienen las medidas reglamentarias.

¿Qué significa lo anterior?, que se pueden dar aumentos del precio inicial base y comienza a sufrir incrementos, pues para subsanar los errores, pretenden construir muros sobre muros, para darle mayor altura. Adicionalmente se habla de que las casetas de transmisión se ubicarán al nivel del piso, con lo cual los narradores pierden visión del cuadro completo.

“Sus obras se ven”, dice el eslogan del diputado Rubén De león. Pero si vemos las mismas no cumplen con el tiempo de entrega, las medidas reglamentarias no dan, y las estructuras están incompletas.

Ojalá que con las addendas que hagan no se pierdan recursos como con las estatuas llamadas “Los juegos de antaño”, que desaparecieron de otro lugar llamado Omar Torrijos.