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21 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Retrato en el tiempo

Para entender los tiempos de la historia, el contexto en que se llevan a cabo los eventos es importante. Los diversos elementos que se u...

Para entender los tiempos de la historia, el contexto en que se llevan a cabo los eventos es importante. Los diversos elementos que se utilizan para el análisis histórico sirven como retratos para el ordenamiento narrativo de los hechos para su presentación descriptiva.

Los tiempos de la historia, repartidos en capítulos vividos, son afectados por elementos externos al evento que apoyan, distraen o afectan el resultado en la búsqueda de un objetivo, sea este social, cultural, histórico, político, etc.

Una de las razones más importantes por las que escribo esta columna y otros aportes comunicacionales es que, a falta de la disciplina de llevar un diario con mis reflexiones cotidianas, este espacio y los otros trabajos, ya sean ensayo o poesía, me permiten dejar un retrato estructurado sobre la época, en el marco de los temas de las cuales quiero opinar: comunicación, cambio social, educación, cultura y política. Eso es con respecto a los ensayos. En la poesía: la lucha por la supervivencia, el amor y los fantasmas y demonios de la vida.

Estos relatos son importantes para que algún día sirvan de referencia, conjuntamente con otros aportes y opiniones de colegas — escritores retratistas —. Permitirán entender nuestro mundo en esta primera década del nuevo milenio. Son importantes desde el punto de vista personal, pero también como un aporte al retrato colectivo en esta sociedad en donde me ha tocado vivir.

Decía el Nobel García Márquez que “En América Latina y el Caribe, los artistas han tenido que inventar muy poco, y tal vez su problema ha sido el contrario: hacer creíble su realidad”.

La realidad de estas dos últimas semanas da cuenta de que el colectivo fue brutalmente manipulado por los mecanismos publicitarios, con el objetivo de sacudirles el bolsillo en medio de un bien estructurado desfalco mediático.

No fui el único en denunciarlo. Me acompañan muchos escritores de opinión que se refirieron críticamente sobre la excitación y desenfreno que promovieran los medios con respecto al triunfo de la panameña Margarita Henríquez.

No tuvimos que inventar la razón de estos escritos. Todos fuimos testigos, y el aporte de mis colegas que lo condenaron, al igual que los míos, quedan como documento o retrato de este momento de nuestra historia social.

Son las fotografías y retratos que serán objeto de reflexión por los futuros investigadores e historiadores nacionales sobre nuestro comportamiento como sociedad. Analizarán la razón de nuestras prioridades personales y colectivas en medio de tanta necesidad y amenazas que aún no atendemos en los reglones de salud, educación y cultura. Analizarán el rol de nuestros líderes frente a hechos como este y su complicidad.

Aparentemente no hemos cambiado en quinientos años y no, no hay que inventar mucho, como dice Gabo: “Siempre fue así desde nuestros orígenes históricos, hasta el punto de que no hay en nuestra literatura escritores menos creíbles y al mismo tiempo más apegados a la realidad que nuestros cronistas de Indias”.

Cuando en el hilo del tiempo las páginas de estos primeros ocho años del milenio queden inmediatamente después de las de las luchas por recuperar el territorio de la Zona del Canal, muchos querrán saber qué se hizo esa valentía, ese arrojo y esa perseverancia por unir el territorio nacional y por qué no se empleó para ayudarnos a salir del subdesarrollo.