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23 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

De ricos, pobres y Chávez

El nuevo orden económico ha logrado profundizar la brecha entre ricos y pobres. Hoy, más que ayer, las sociedades de todos los países es...

El nuevo orden económico ha logrado profundizar la brecha entre ricos y pobres. Hoy, más que ayer, las sociedades de todos los países están divididas entre los que mucho tienen y los demás.

Por algún motivo, los ricos latinoamericanos en su mayoría siguen un mismo patrón de comportamiento. Muchos de ellos mantienen intereses en varios países, prefieren tener además de sus inversiones en el país de origen apartamentos, casas, yates e inclusive negocios en Miami, Madrid, otras ciudades europeas o países de más “seguridad” en el Caribe y América. Si bien no los critico por eso, tampoco los respeto cuando desde fuera de sus países atacan a sus gobiernos, pretendiendo ganar una imagen de “luchadores por la democracia” desde millas de distancia.

Yo tengo grandes amigos que adversaron el proceso panameño, pero admiro a los que lo hicieron desde dentro del país, manteniéndose aquí y manifestando su oposición. Incluyo a los exiliados y deportados, pero no puedo admirar a los que cómodamente se fueron y desde lejos supuestamente adversaban al régimen.

Peor aún, no puedo respetar a ricos que salen de su país y luego acomodados en Miami inician campañas contra gobiernos del área, si no han tenido siquiera el valor de quedarse en su país y defender su causa. No conozco, por ejemplo, a Bernardo Jurado, no se cuán rico es y cuánto logró sacar de Venezuela antes de acomodarse en Miami y desde allá atacar al presidente Chávez. Sí conozco a Chávez, lo conocí antes de que fuera siquiera candidato a la Presidencia, me pareció un idealista romántico, con profundo sentimiento bolivariano, admirador de Torrijos. Hoy, conozco venezolanos admiradores de Chávez, otros que han salido por adversarlo y temerle a su doctrina social. Lo que sí sé es que no soy yo quien para juzgar a presidentes de otros países ni para orientar a otros pueblos sobre a quién elegir o no.

Con lo que no estoy de acuerdo es con personas como Jurado que me adviertan ni digan bobadas para afectar nuestras elecciones o gobierno. El Sr Jurado, si efectivamente es rico autoexiliado, sabe que de hecho las transnacionales cuando apoyan campañas lo hacen a todos los candidatos, no a uno para correr riesgos. Sabe además que ningún partido serio acepta donaciones que puedan comprometer su imagen, como de hecho serían hoy las donaciones de Venezuela, Cuba, China Popular y otros que no vale la pena mencionar. Quizás Jurado debe aprender de los verdaderos ricos exiliados, como aquellos de la época Batistiana, Somocistas, y otros que salieron con su riqueza a vivir plácidamente en el extranjero y se desconectaron de sus países conscientes de la parte de culpa que les caía por la lucha social que los derribó.

Si Chávez hoy tiene la popularidad que le ha permitido ganar tres elecciones, perdiendo eso sí un referéndum, por algo será. Nuestro proceso en 1989 perdió ampliamente unas elecciones, prueba inequívoca de que habíamos perdido al pueblo. Los pueblos tiene los gobiernos que se merecen, o que se les parecen. Pero tienen el gobierno que quieren. Panamá, Sr. Jurado, ha recibido muchos venezolanos que se han radicado acá, como también de otras naciones, pero los panameños sabemos lo que tenemos, cuidamos lo que tenemos y lo que no vamos a aceptar es que vengan de fuera a entrometerse en nuestros asuntos. Siga, Jurado, en Miami, siga gastando lo que quizás le debía pertenecer a otros venezolanos.