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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Alimentos o biocombustibles

Los medios del mundo se han hecho eco del panorama gris de la economía mundial, se habla de recesión y caída de bolsas. Muy pocos hacen ...

Los medios del mundo se han hecho eco del panorama gris de la economía mundial, se habla de recesión y caída de bolsas. Muy pocos hacen referencia a la crisis alimentaria. Acá en Panamá también nos preocupan más las posibles afectaciones al clima de negocios e inversiones que la probabilidad de quedarnos sin alimentos.

Este sentimiento de zozobra inunda todas las naciones y más cuando se habla de sembrar para producir biocombustibles. La FAO ha expresado, al conmemorar el Día Mundial de la Alimentación, la urgente necesidad de replantear estrategias encaminadas a preservar los suelos ante la amenaza del cambio climático. La FAO reconoce que más de 900 millones de personas sufren de desnutrición y sólo en el último año 75 millones han muerto por hambre.

¿Qué se le depara a los panameños cuando los pronósticos oficiales indican que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerrará este año con doble dígito (10%)? Alimentos, bebidas y transporte siguen en aumento y los salarios se mantienen igual. O sea, sigue bajando nuestro poder adquisitivo. Estamos viviendo niveles de inflación nunca antes experimentados en Panamá. El último informe de la Contraloría General de la República refleja un repunte en el IPC al alcanzar el 10% en el mes de septiembre. Por ello cuando vamos a los supermercados, los panameños debemos hacer magia para poder adquirir los productos de la Canasta Básica de Alimentos.

Ya es costumbre observar a sectores universitarios hacer una olla común en los predios del campus, exigiendo al gobierno el congelamiento de precios de la canasta, como alternativa inmediata. Tal y como se hizo recientemente con el combustible.

Por otro lado, el deterioro del campo y la falta de incentivos agropecuarios son evidentes. Por ejemplo, la superficie sembrada de arroz ha ido disminuyendo a niveles alarmantes y hemos tenido que importar el “Compita”, para suplir las necesidades alimenticias de los panameños.

La producción de papa, cebolla y legumbres en tierras altas enfrenta problemas, por los cambios de temperatura y clima que merma su calidad y cantidad. Es decir, la población ha crecido, pero no se está sembrando y cosechando al mismo ritmo, lo que atenta contra la seguridad alimentaria.

En búsqueda de fuentes de energía: La polémica sobre el impacto de los biocombustibles en los precios de los alimentos cobra vigencia este año. Ante el irremediable y súbito incremento en el precio del petróleo, muchos países han optado por destinar sus cosechas de maíz y vegetales para poder arrancar vehículos en lugar de llevar este importante grano a la mesa de los consumidores.

Tal vez debamos enrumbar el actual modelo económico. Los Fisiócratas en el s. XVIII fueron partidarios de “un gobierno de la naturaleza”, dándole énfasis a la producción de alimentos, una vuelta al campo, como diríamos en tiempos modernos, y no enfocarnos tanto en el valor de las mercancías. Los biocarburantes contribuyen al alza de los precios de los alimentos, sin que mejoren la seguridad energética de los países. El incremento en el número de ciudadanos con hambre se debe principalmente al aumento en los precios de los alimentos, sobre todo de aquellos que forman parte de la canasta básica, especialmente el arroz.