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25 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Las mujeres y la violencia

Las mujeres, que conforman la mayor parte de la especie humana, han sido víctimas de la violencia desde tiempos inmemorables.

Las mujeres, que conforman la mayor parte de la especie humana, han sido víctimas de la violencia desde tiempos inmemorables.

La violencia contra la mujer es cualquier expectativa social, trato o condición impuesta, que la coloque en desventaja con respecto a los hombres de su comunidad, cultura o religión particular.

Entre las muchas clases de violencia contra las mujeres tenemos, por ejemplo, la violencia doméstica, la pobreza, la discriminación laboral y salarial, la discriminación social y religiosa, la desigualdad política, la desigualdad educativa, la violencia sexual, la discriminación en cuanto a los servicios públicos de salud y el maltrato judicial; en fin, todo lo que pone en desventaja a las mujeres con respecto a la otra mitad de la población.

La violencia doméstica es quizás la más visible de todas las formas de violencia, ya que entre el veinticinco por ciento —25%— y el cincuenta por ciento —50%— de las mujeres del mundo sufren de maltrato físico, psicológico, patrimonial o sexual ocasionado por su pareja sentimental y cerca de sesenta —60— millones de mujeres mueren anualmente en el mundo como consecuencia de la violencia doméstica.

En Panamá, este año ya han muerto aproximadamente treinta y nueve —39— mujeres a manos de su pareja o ex pareja sexual.

El maltrato judicial es otra forma de violencia, que consiste en la discriminación contra las mujeres por parte de los operadores de justicia, pues la equiparación legal no es la real.

Al despuntar el siglo XXI, se oye el rugido de un león que se despereza: El feminismo es uno de tantos leones cuyos rugidos estremecen las bases mismas de nuestras sociedades, debilitadas por la injusticia, la inequidad, la pobreza, el hambre, el racismo y la xenofobia. Lo que hace singular al león del feminismo es que representa a más de la mitad de la humanidad.

Por eso no se puede ni se debe subestimar su importancia.