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22 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Pobres, pero armados

Los Estados de las regiones más empobrecidas —África, Asia, Oriente Medio y América Latina— invierten cada año $22,000 millones en armam...

Los Estados de las regiones más empobrecidas —África, Asia, Oriente Medio y América Latina— invierten cada año $22,000 millones en armamento. Sólo con la mitad sería posible escolarizar a todos los niños de esas regiones.

Estudios recientes confirman que la tendencia actual, exceptuado a EEUU, es que los países con mayor presupuesto de defensa ocupen los últimos lugares en desarrollo humano. Los países industriales exportan fusiles, pistolas, misiles y balas a otros Estados con mayor necesidad de alimentos, educación o democracia que de armas.

La industria de la muerte reporta inmensos beneficios económicos a los productores. Las empresas armamentísticas constituyen verdaderos “lobbies” de poder, hasta el punto de decidir en ciertas ocasiones su política internacional y bélica, por ejemplo EEUU. La lucha contra el terrorismo impulsada desde la Casa Blanca ha relanzado un negocio del que lucran más de mil empresas de armamento en casi cien países. No es extraño en esta situación que ante una posible operación de guerra internacional primen los beneficios económicos sobre el derecho a la vida de los seres humanos. Todo porque la venta de armas no está regulada por los órganos competentes, como la ONU o la OMC.

La ONU trata de elaborar un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas, para lo que cuenta con el apoyo de 139 países y la abstención de 50, pero con una negativa que puede dar al traste con la iniciativa, la del primer productor y exportador de armas en el mundo, EEUU. Que el país de destino de las armas respete los derechos humanos, o que a su vez no pueda revender esas armas a terceros países en conflicto armado parecen ser condiciones por las que EEUU no quiere pasar. Rusia, Reino Unido, Alemania y Francia han aceptado de mejor o peor grado la propuesta de la ONU, pero siguen repartiéndose el pastel de la venta de armas. España ocupa el octavo puesto en exportación de armas. En el 2007, Colombia adquirió al Gobierno de Zapatero 13 carros lanza obuses, por 15 millones de euros. Israel es otro destinos de armas españolas. El África Sub Sahariana obtiene armamento ligero “empaquetado” como armas para la caza en safaris, pero su uso real está en las guerras muchas veces.

En el mundo, la media anual de muertes en conflictos armados supera las 300,000 personas, otras 200,000 son asesinadas al año por armas de fuego. Pese a todo se dan pasos adelante, como la Conferencia de Dublín de mayo de 2008, en la que cien países aprobaron la prohibición de las bombas de racimo. El Cervantes Rafael Sánchez Ferlosio sostiene que hay un estado de guerra permanente desde que existe la industria de guerra permanente. En la situación actual es legítima la duda de si las armas se hacen para las guerras o son las guerras las que se hacen para las armas.