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28 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Carta política al Niño Dios

Mi querido Niño Dios, es posible que nos hayamos portado un poco mal por tus castigos más recientes, que vienen combinados con bendicion...

Mi querido Niño Dios, es posible que nos hayamos portado un poco mal por tus castigos más recientes, que vienen combinados con bendiciones que paradójicamente parecen castigo y premio a la vez.

Te mando esta petición, a ver si tu infinita sabiduría y poder puede conceder mis deseos compartidos por muchos panameños, para que la vida en Panamá sea más justa, y el bienestar actual sea mejor compartido.

Estamos cercanos a un cambio de gobierno y los pretendientes a dirigirnos son un panorama difuso de chiquillos malcriados que gastan su tiempo más en atacarse y poner querellas unos de otros, que estudiar la mejor forma de gobernar a los que tendremos que aguantarlos cuando lleguen al poder.

Para Guillermo Endara no te pido nada, porque creo que ya negoció con tu competencia y consiguió una satisfacción marital, por la que tendrá que pagar cuando cambie de mundo.

Para Juan Carlos Varela te pido que le regales sabiduría política y perspicacia, para que comprenda, de una vez, que sus principales opositores están en su propio partido. Por ser un buen hijo tuyo, a Varela dale fortaleza y decisión para realizar los giros que sean necesarios en beneficio de nosotros y también de su nueva y “manos limpias” generación y poder contribuir desde cualquier posición a la solución de los problemas del país. Mi voto independiente, fuera para él, pero parte de su camarilla, aunque un poco alejada por él y expectante, mejor hubiera tenido como candidato a Alí Babá o Adolfo.

Para Ricardo Martinelli te pido que le des verdadera humildad, no estereotipada y publicitaria, que lo pongas en su lugar y le hagas saber que él es un macro tendero, cuyo éxito lo ha marcado la oportunidad y un verdadero equipo de personas capacitadas y leales no solamente a sus salarios y metas, sino también a su calidad humana.

Te pido humildemente, Niño Dios, que toques el Corazón de Ricardo y le hagas ver que la prepotencia es aceptable solo ante la maldad y la injusticia, pero que debe ser selectivo al momento de actuar y decidir.

Finalmente, Niño Dios, dejé para el final mi petición de milagros, que pareciera un abuso a tu inmensa misericordia.

Para Balbina Herrera te pido que la hagas arrepentirse “de corazón” verdadero por sus oportunistas y malvadas acciones pasadas, que la hagas buena, que saques de su corazón la venganza, y el deseo obsesivo de dominar, como le enseñó su maestro, un ahijado de tu competencia con cara apiñatada. Parodiando una caricatura de Pinky y Cerebro me imagino una conversación entre Balbina y Noriega todas las noches.. “¿Qué vamos a hacer mañana mi general? Y el apiñado contestaría “lo mismo de siempre, Balbina.. tratar de conquistar el mundo”.

-El autor es escritor.manueljrs@yahoo.com