25 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Tribunal Electoral y seguridad jurídica

Ante el nuevo reto que representa para el Tribunal Electoral la celebración de los comicios electorales del próximo 3 de mayo, es import...

Ante el nuevo reto que representa para el Tribunal Electoral la celebración de los comicios electorales del próximo 3 de mayo, es importante que la entidad le preste toda la atención que se merece a la seguridad jurídica para todos los participantes en esta contienda. La ciudadanía observa y calificará.

Definitivamente que frente a la realidad actual y especialmente ante tantas irregularidades que hemos notado en los últimos días, en cuanto a las alianzas, acuerdos e intereses personales de algunos representantes de partidos políticos, urge que el Tribunal Electoral se eleve y se comprometa tanto con los electores como con las diferentes candidaturas, a salvaguardar la seguridad jurídica, así como a proporcionar la tranquilidad que todos demandamos en los próximos comicios electorales.

Esperamos que el Tribunal Electoral pueda erguirse sobre los intereses personalistas demostrados por ciertos voceros y/o responsables de la dirección de algunos partidos políticos y sea consecuente con lo que el pueblo espera de su administración. Ha de imperar el interés superior del país por sobre los beneficios personales de los grandes gamonales de algunos partidos políticos y por ello hacer respetar la Constitución y la Ley es responsabilidad del Tribunal Electoral.

Nuestra preocupación se basa en lo escuchado y visto, de propias palabras y de actuaciones de esas personas que, evidentemente, se valen de los partidos políticos que fundan y solventan para hacer la voluntad propia, sin importar si rebasan las directrices de la gran mayoría, expresadas por intermedio de las elecciones primarias o de las convenciones partidarias.

Estas actuaciones son incongruentes con la realidad del siglo XXI y es por ello que estaremos pendientes para denunciarlas y de esa manera contribuir con el verdadero fortalecimiento de los partidos políticos, porque la política en sí es una actividad noble y así lo declaró el Concilio Vaticano II. Son unas cuantas personas involucradas en ella los que tratan de restarle valor, y con eso, lo que propician es que a quienes nos dedicamos con responsabilidad y compromiso a la política partidista a veces se nos señale con cuanto epíteto se les ocurra a los detractores que siempre existen.

Si repasamos los resultados de las selecciones de los candidatos de cada partido, antes de las llamadas alianzas, y los confrontamos con los datos oficiales que en este sentido deberá proporcionar el Tribunal Electoral, podremos evidenciar los irrespetos cometidos por esos gamonales a que hacemos referencia.

La práctica de bajar a aquel candidato o candidata que simplemente porque logró el aval de la mayoría, ahora, al hacer un nuevo pacto, se les convierte en impedimento para saciar sus ansias de poder, deberá ser frenada por la entidad encargada de regular la actividad electoral.

No podemos permitir que la avaricia, que no esconden, se convierta en el futuro en la desesperanza de los electores y en la tumba de los partidos políticos. Eso es peligroso y podría llevar a una ingobernabilidad, situación que ha hecho crisis en países hermanos en donde la democracia era un fuerte puntal y ahora se han convertido en pueblos divididos y en dirección a la pobreza extrema.

Estamos a tiempo de que esos pretenciosos frenen sus ansias desmedidas y se olviden de ser mercaderes de la política, y por ello confiamos en la labor del Tribunal Electoral, la cual ha sido vertical hasta el momento.

Recordemos aquellos episodios de la historia universal, cuando las acciones del juega vivo se han impuesto, acabando con la paciencia de la gente, y los resultados han sido desastrosos.

- El autor es presidente de la Asamblea Nacional. Rrodriguez@asamblea.gob.pa