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26 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Desarrollo y barbarie

Varias cosas ocurrirán pasado el mes de mayo. Se habrá elegido a un nuevo gobierno y, según las promesas del actual, se descongestionará...

Varias cosas ocurrirán pasado el mes de mayo. Se habrá elegido a un nuevo gobierno y, según las promesas del actual, se descongestionará la ciudad. Soy uno de los que esperan impacientemente que “queden las obras” y que las “molestias pasen”. Para como andan los tranques, cualquier alivio será bienvenido.

Sobre lo otro, ya hay quienes piensan en el 2014. Tal como ha ocurrido desde 1994 cuando Mireya Moscoso perdió las elecciones, inició su campaña inmediatamente. En 1999, igual actitud asumió el hoy presidente Torrijos. Se infiere que varias figuras políticas adoptarán la misma fórmula con miras a ocupar el solio presidencial dentro de cinco años. Esperamos que los medios nos ofrezcan un descanso de la politiquería y nos enfoquemos en otros asuntos que son de vital importancia para todos.

Debemos tomar en cuenta al momento de realizar los variados análisis de situación que ningún gobierno asume el poder con la intención consciente y explícita de fracasar en su gestión.

Sabemos que hay de todo en cada administración y grupo de gobierno: los políticos, los partidistas, los tecnócratas, los burócratas y los juegavivos. Cada uno con su agenda particular.

Soy un convencido de que cada grupo político asume el liderazgo de la Nación con principios e intenciones de zanjar algunos, sino todos, los problemas que enunciaron en sus planes de gobierno. Sin embargo, la realidad es concreta y existen casos difíciles, incontrolables problemas que involucran cambios sociales profundos que serán difíciles de resolver por más específicos que sean formulados los planes por remediarlos.

Es más, existen casos concretos que requieren de cambios de conducta en algunos o todos los estratos de la población. Educación y salud son los retos más críticos que amenazan el desarrollo social de la nación.

Por las razones que fuera, cuando los gremios de educadores amenazan con no iniciar el año académico porque sus vacaciones del próximo año serán comprometidas existe un problema profundo de visión, responsabilidad y compromiso social.

Ellos deben ser los primeros en entender el grave efecto que produce para el futuro de la Nación sus amenazas de huelga y desatención a su responsabilidad primaria de preparar a las futuras generaciones.

Cuando los trabajadores de la Salud se van a huelga en reclamo por sus reconocidas aspiraciones de mejoras salariales, en detrimento de los sectores más necesitados de la población que requieren de los servicios hospitalarios y de atención primaria, algo anda muy mal. Estos dos sectores, muy particularmente, representan la salud de la población y la plataforma de formación técnico-intelectual que se necesita para continuar la vía de desarrollo que nos deberá llevar a compartir un mejor Panamá en el futuro.

No hay plan de gobierno que pueda resolver las amenazas culturales que estamos viviendo. El problema fundamental es la descalificación de los derechos colectivos. Convivimos en una sociedad individualista y poco solidaria. El antídoto social para contrarrestar esta conducta destructiva es un cambio cultural que, precisamente, debe comenzar en las mismas aulas educativas que no estarán listas en marzo y que los educadores pretenden abandonar en abril. El país crece y se moderniza; la población retrocede incontrolablemente hacia la barbarie.

- El autor es comunicador social. ernestoholder@gmail.com